Alfredo Gómez Müller

* Alfredo Gómez Müller

Profesor de Estudios latinoamericanos y de filosofía en la Universidad de Tours (Francia). Principales publicaciones en castellano: Anarquismo y anarcosindicalismo en América Latina (Medellín: La Carreta Editores, 2009), La Reconstrucción de Colombia (Medellín: La Carreta Editores, 2008), Sartre, de la náusea al compromiso (Santafé de Bogotá: Siglo del Hombre editores / Universidad Nacional de Colombia / Pontificia Universidad Javeriana / Universidad de La Salle / Universidad Santo Tomás, 2008), Ética, coexistencia y sentido (Bogotá: CEJA, 2003), Alteridad y ética desde el descubrimiento de América (Madrid: Akal, 1997). Dirección o codirección de obras colectivas: Constructions de l'imaginaire national en Amérique Latine (Tours: Presses Universitaires François-Rabelais, 2012), La reconnaissance: réponse à quels problèmes? (París: L’Harmattan, 2009), La Teoría Crítica en Norteamérica. Política, ética y actualidad (con G. Rockhill) (Medellín: La Carreta Editores, 2008), Sartre et la culture de l'autre (L’Harmattan, París, 2006), La question de l’humain entre l’éthique et l’anthropologie (París: L’Harmattan, 2004).

Presentación por Alfredo Gómez Müller

Uno de los aspectos más significativos del heterogéneo movimiento de los “Chalecos amarillos” en Francia ha sido su profunda desconfianza de la “política” en general y por ende la permanente reafirmación de su autonomía frente a todos los partidos políticos, incluidos aquellos de oposición que aparentemente propondrían alternativas al régimen ultra-neoliberal que gobierna al país. Una desconfianza que en ciertos casos se expresa en repugnancia de la política como tal, considerada como una práctica del engaño, las falsas promesas, la demagogia y los arreglos más o menos discretos con los tradicionales grupos de poder, en nombre del “realismo político”. La gente que se reúne en las rotondas y glorietas y en las calles dice querer expresarse sin “intermediarios” profesionales, y rechaza la actitud de algunos pocos que han pretendido auto-designarse representantes del movimiento ante las autoridades, utilizando la movilización para sus propios intereses particulares. Cualesquiera que sean las ambigüedades de este movimiento que actualmente parece entrar en una fase de agotamiento, hay sin duda algo sano en esta toma conciencia del abismo que separa al mundo “político” instituido de las aspiraciones reales de la gente de a pie. Sea cual sea la valoración que se pueda tener del movimiento, hay que reconocerle el mérito de expresar de manera particularmente clara (y dramática) la crisis de la “política” instituida, esto es, de la forma establecida de hacer política, independientemente de sus contenidos particulares de “derecha” o de “izquierda”.

Por otra parte, el rechazo de la “política” sin más parece conllevar en este movimiento una cierta negación de lo político como tal, esto es, de los espacios públicos de concertación local, regional y nacional para la toma de decisiones comunes relativas a la definición de lo común y a la redistribución social de los bienes comunes. En su fase ya declinante el movimiento ha dado un paso hacia lo político presentando una petición para facilitar el referendo de iniciativa ciudadana, la cual obtuvo un apoyo considerable en las redes. Fuera de esta propuesta, el movimiento deja lo político a los “políticos” profesionales, que ya compiten para recuperar el descontento social en las próximas elecciones. Queda así planteada de nuevo no solo la cuestión fundamental de lo político sino también la cuestión más práctica e inmediata de la posibilidad de “otra” política. Dos cuestiones difícilmente eludibles en todo proyecto de construcción de alternativas al nihilismo capitalista actual.

La pregunta por las formas alternativas de hacer política tiene una larga historia que parte del siglo XIX. Desde esa época, el anarquismo “clásico” ha planteado que la política alternativa es solo aquella que se hace por fuera de las instituciones políticas establecidas, y contra ellas; es una forma de apolitismo político que sin embargo ha tenido que asumir en diversas circunstancias históricas las formas instituidas de lo político, o por lo menos parte de ellas (guerra civil española, república de los consejos de Baviera, etc.). En épocas más recientes se han venido elaborando otras posibilidades de respuesta, que a veces pueden retomar experiencias antiguas de organización del poder social. Entre ellas se encuentra el municipalismo, que en su vertiente libertaria fue pensado por Murray Bookchin como forma política de la ecología social y que desde 2014 ha inspirado la práctica del confederalismo democrático en ciertas regiones del Kurdistán sirio. En España uno de los efectos del movimiento de “Los Indignados” o del 15-M (2011) ha sido la multiplicación de candidaturas municipalistas basadas en formas de democracia directa, que buscan favorecer un control social sobre la economía local y la protección del medio ambiente. En los Países Catalanes aparecen ya desde los años ochenta diversas iniciativas municipalistas promovidas por la izquierda independentista, las cuales adquieren formas de coordinación más desarrolladas a partir de 1986 con la creación de la AMEI (Asamblea Municipal de la Izquierda Independentista). De esta dinámica municipalista surge en el año 2000 la Candidatura de Unidad Popular (CUP) como instancia de coordinación de candidaturas locales. Ante el crecimiento de las candidaturas y núcleos locales en todo el territorio de los Países Catalanes, la CUP se convierte en el 2008 en una organización política nacional de carácter asambleario y municipalista que desde el 2012 participa asimismo en las elecciones para el Parlamento de Cataluña. Hoy en día la CUP se compone de más de 170 asambleas locales reagrupadas en su mayoría en 14 asambleas territoriales, y dispone (sola o en la coalición electoral CUP-Pueblo Activo) de 361 concejales en 143 municipios, 17 alcaldes y 4 diputados al parlamento de Cataluña; además está presente en el gobierno de 10 municipios. La experiencia política de la CUP y en particular su intención de superar la dicotomía entre la política “dentro” y “fuera” de las instituciones merece a nuestro juicio ser tenida en cuenta por todos aquellos que intentan imaginar e implementar nuevas formas de acción política. No se trata evidentemente de un modelo que habría que trasplantar mecánicamente a otras realidades, sino de una experiencia que invita a pensar y a imaginar, o más bien a pensar imaginativamente. Para tratar de entender mejor lo alternativo que puede haber en la propuesta municipalista-asamblearia de la CUP, hemos dialogado en Barcelona con dos de sus miembros. Presentamos en forma de entrevista este diálogo, en el texto siguiente.

Entrevista

Silvia Pagès Serarols (SPS)

Pep Medina (PM)

Alfredo Gómez Müller (AGM)

 

AGM – El municipalismo parece ser un aspecto central del programa y de la organización de la Candidatura de Unidad Popular (CUP). ¿Se podría caracterizar al socialismo que propugnan como un socialismo municipalista?

PM – La CUP como proyecto político surge de una base asamblearia. Consideramos que todo el mundo debe participar en la política, puesto que todo de hecho en la vida es político, todas las condiciones materiales de la vida son políticas, y en ese sentido son las propias clases populares las que se tienen que empoderar y son las que tienen que llegar al poder y ejercer su soberanía en todos los sentidos. En el proyecto municipalista de la CUP una de las cuestiones básicas es la del asamblearismo, la lucha desde la misma base material donde están las personas. En este sentido no creemos que todo debe basarse en la lucha institucional y en asaltar las administraciones actuales del sistema; consideramos que el motor de cambio es la movilización de las clases populares de todos los Países Catalanes. A diferencia de otros partidos y organizaciones políticas, no entendemos que el eje rotor del municipalismo sean solo los ayuntamientos, sino más bien los movimientos sociales y de base que puede haber en cada pueblo y ciudad, y que con su movilización hacen mover la sociedad hacia el proyecto político por el que abogamos. El municipalismo tal como lo entendemos nosotros es de base, en el sentido de la movilización desde cada municipio, desde cada comunidad. También entendemos que mientras la movilización popular no arrastre estas cuestiones, entrar en los ayuntamientos no deja de ser una herramienta para trasladar la voz que hay en la calle en las instituciones, y con esto forzar cambios no solo coyunturales como los que pueden hacer los ayuntamientos sino también estructurales en general. En ese sentido entendemos el municipalismo. Es la unidad básica en la que se mueve la CUP en cada municipio.

AGM – ¿Cómo han construido su concepción del municipalismo? ¿Cuáles son las fuentes, ya sean prácticas, históricas o políticas?

SPS – Venimos de la creación de asociaciones y entidades, de una auto-organización desde abajo, desde siempre. En esta dinámica fueron saliendo proyectos municipalistas y llegó un momento en que se unieron y crearon las Candidaturas de Unidad Popular. También hemos mirado afuera, somos una organización internacionalista, intentamos crear sinergias y sobre todo solidaridad entre pueblos y entre luchas, en la lucha común contra el gran capital. Yo creo que uno de nuestros espejos es el EZLN1 y su gran frase que es el pueblo el que manda y el gobierno el que obedece, así como su organización en caracoles2 que es para nosotros un gran ejemplo. Personalmente pienso que también tenemos otros modelos más cercanos, como el confederalismo feminista y socialista que tienen en Kurdistán. Tenemos bastante relación con este movimiento kurdo, por medio de compañeras que se han ido reuniendo con personas de la IPY (Unidades de protección de las Mujeres) de Rojava y de otras regiones de Siria y de Turquía. El haber podido desarrollar este socialismo de confederación donde las mujeres se han empoderado de tal forma que tienen igualdad total en todos los ámbitos, y esto en medio de una difícil situación de guerra, es un gran ejemplo para nosotras. Creemos que el municipalismo se ajusta mejor a los pequeños centros donde es posible el trabajo directo con las personas, donde realmente podemos escuchar a la gente. En espacios más grandes, como por ejemplo Cataluña, es muy difícil el trabajo asambleario, y más aún si hablamos de los países catalanes, donde tendrá que haber una confederación entre diferentes países. Lo que buscamos conseguir es que realmente los núcleos pequeños sean horizontales, sean asamblearios y que sea el pueblo soberano el que gobierna y solo haya unos representantes que lo que hagan es ejecutar y nada más. Tenemos un proyecto de soberanías que define también nuestro modelo socialista. Tenemos que ser soberanos en todo: soberanía tecnológica, soberanía económica, soberanía alimentaria. Inicialmente son proyectos pequeños que quieren ir independizando a nuestra sociedad, y esto se está llevando a cabo en algunos de los municipios donde gobernamos y que se van desconectando del sistema capitalista. Y esto nos está haciendo ganar. El ayuntamiento de Navás ha aplicado varias de estas soberanías: ha municipalizado el servicio de residuos y asegurado la soberanía alimentaria para las escuelas y centros públicos. Hemos conseguido que la comida sea en gran parte ecológica y de los productores del mismo pueblo o cercanos de ahí. Una comida de km 0, y por lo tanto el desperdicio en CO2 lo estamos evitando, al mismo tiempo que trabajamos para la soberanía económica del mismo pueblo. Llevamos ya bastantes años trabajando en este proyecto de soberanías, que define nuestro socialismo.

AGM – Mencionabas la experiencia de Chiapas, del neozapatismo, y la del Kurdistán. En esta última jugó un papel importante el trabajo de Murray Bookchin, un autor de Estados Unidos anarquista. A este respecto desearía preguntarles si no hay también otras fuentes más cercanas del municipalismo y del asamblearismo de la CUP, fuentes de aquí mismo de Cataluña. Pienso en lo que fue en Cataluña en los años 20 y 30 la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). ¿Hay una memoria de esta experiencia de la CNT en el proyecto de ustedes?

SPS – Totalmente. Somos hijas de esas luchas y del movimiento anarquista CNT en concreto. El alzamiento popular de 1936 contra el golpe de Estado fue espectacular realmente. Vimos en las colectivizaciones la defensa de la calle y de los derechos que se sabía se iban a perder si el franquismo ganaba esa guerra. Vimos el empoderamiento de todas las clases populares para defender unos derechos y una república que se estaba creando y que sí tenía cosas buenas, como por ejemplo, disponer que la mujer pudiera votar por primera vez. Esa ha sido una gran experiencia; de ahí también salieron alternativas que hemos tenido en cuenta a la hora de ir creciendo como organización y como movimiento.

PM – La base libertaria está muy arraigada en nuestro proyecto. Aunque nos declaremos socialistas, muchas de nuestras bases tienen un origen bastante libertario, y de hecho el movimiento libertario influye bastante en nuestro proyecto político. Somos herederos de la revolución obrera que hubo en 1936 aquí en Cataluña, y posteriormente de la resistencia en la clandestinidad. Durante lo que llaman la transición del Estado español la izquierda independentista empezó a resurgir y empezó a retomar esa herencia, con muchas vicisitudes, porque tanto en los setenta y ochenta como en los noventa continuamos sufriendo mucha represión del Estado español que surge de una base franquista y represora de pueblos. En este resurgimiento y sobre todo a partir del año 2000 en que comenzamos construir el proyecto que se conoce como CUP, es cuando recuperamos y tomamos mucho de esta herencia que teníamos del pasado, tanto del 36 como después de la transición.

AGM – ¿Podrían definir el socialismo de ustedes como un socialismo libertario?

SPS y PM – No.

SPS –  La izquierda independentista tiene un sindicato propio que es la Confederación Obrera Sindical (COS), pero muchas de las personas militantes de la organización están en otros sindicatos como la CGT y la CNT, que son los sindicatos libertarios, anarquistas. Pero la CUP no se define como socialista libertaria.

AGM – ¿A pesar de la herencia libertaria?

SPS – Es una herencia de base y de lucha obrera…

PM – De lucha obrera más que de principios ideológicos. No apostamos por la eliminación de todas las estructuras. La cuestión de base es que como somos un movimiento muy horizontal también hay mucha heterogeneidad ideológica. Nos movemos en un espectro del socialismo, pero obviamente hay diferentes opiniones de diferentes corrientes de cómo debe ser el socialismo. Intentamos establecer acuerdos en las Asambleas Nacionales que celebramos cada año y son las que marcan la estrategia política por la que nos regimos como CUP.

AGM – Varios temas de los que han hablado, como los de la democracia directa, el asambleísmo, el municipalismo en el sentido de la democracia horizontal, el cooperativismo, etc., son todas ideas de raigambre anarquista que estaban presentes en la CNT.

SPS – Seguramente compartimos con el movimiento libertario la idea del empoderamiento popular, de darle todo el poder a la gente, de hacer que la gente que esté en las administraciones sean representantes del pueblo. La CNT tiene sus representantes, así como nosotros también tenemos los nuestros o estamos intentando tenerlos. Es muy complicado después de tantos años de democracia representativa, de eso de votar cada cuatro años. La verdad es que sí, se parece mucho, pero también lo nuestro es algo muy socialista: venimos de Chiapas, de otros proyectos. En el Movimiento 15-M3 fue donde nos encontramos bastante; hasta ese momento compartíamos espacios, pero estábamos bastante alejadas unas de otras. En el 15-M, que fue esa revolución de salir a las plazas y ocuparlas, ahí nos encontramos todas. Yo creo que fue un punto de inflexión en donde nos juntamos otra vez y empezamos a trabajar de otra forma, juntas por las diferentes luchas de las clases populares. Por ejemplo, gente que estaba en los movimientos libertarios empezó a participar en Asambleas Locales de la CUP, y gente que estaba en Asambleas Locales de la CUP empezó a participar en otras luchas de movimientos sociales o de plataformas. Se creó una serie de sinergias y una red que ahora es más compleja, más difícil de destruir mediante la represión política. En mi zona trabajamos muy codo a codo con la CNT, que es el sindicato mayoritario de la zona. El 15-M creó un punto de encuentro entre las diferentes luchas, fue un momento muy importante y yo creo que ha habido una cierta continuidad aunque no es tan visible.

AGM – La estructura organizativa de base de la CUP son las Asambleas Locales, que son autónomas y se rigen por principios comunes a toda la CUP.

PM – En los años ochenta aparecen asambleas y candidaturas locales repartidas por todos los países catalanes. Estaban muy aisladas pero compartían un ideario bastante común, que es lo que se conoce como la izquierda independentista. Llega un momento en que comienzan a coordinarse, y este es el embrión de la CUP, que primero se llama AMEI (Asamblea Municipal de la Izquierda Independentista). La CUP nace como una especie de coordinadora de estas asambleas y candidaturas locales, que estaban repartidas por todos los países catalanes. Conforme van pasando los años esta coordinación se va haciendo más compleja y se empieza a pensar que necesitamos un programa marco para todas las candidaturas. Después vienen nuevos estatutos, que se van reformando, y la organización se va haciendo más compleja hasta nuestros días que ya tenemos 200 asambleas en todos los países catalanes (170 Asambleas Locales y grupos de apoyo que son futuras asambleas, y tenemos dos mil militantes en total). Así surge el alma actual de la CUP: aunque es una organización política de carácter nacional, tiene una base asamblearia municipalista. Las Asambleas Locales son soberanas, no tenemos militantes nacionales. Los militantes militan en sus Asambleas Locales, y estos militantes coordinadamente son los que a través de su Asamblea Local participan en las decisiones nacionales de la CUP. Todo se basa en eso.

SPS – Ningún militante puede militar en la CUP nacional si no está participando en un proyecto municipalista. Esto es muy bueno porque así estamos diciendo que lo importante en nuestra organización es el municipalismo. Claro, a veces puede no circular suficientemente bien la información entre el nivel local y el nivel nacional. A veces nos cuesta mucho transmitir la información que tenemos a nivel nacional a las Asambleas Locales, y hacer que éstas sepan cómo llegar a toda una estructura que tenemos de personas que trabajan a nivel nacional por la organización y por las Asambleas Locales. Hemos conseguido que en equipos de gobierno se cree una red y se ayuden entre sí las diferentes Asambleas Locales, y así se van creando proyectos comunes, pero cuesta mucho que las Asambleas Locales participen en dinámicas de parlamento. Sin embargo, las cosas que tienen que decir nuestras diputadas en el parlamento catalán necesitan esta conexión con lo local. Ellas no dicen “yo voy a votar eso porque yo pienso eso”, sino que su discurso y sus votos en el parlamento son lo que piensa la organización. Aquí tenemos que mejorar de alguna manera.

AGM – El problema de la articulación de lo local con lo nacional es entonces el de la articulación entre las Asambleas Locales, Territoriales y Nacional. Esta última se reúne cada año y nombra a un Secretariado Nacional.

SPS – Ahora ha cambiado. Como necesitamos decidir muchas cosas durante el año, cada mes tenemos otro órgano que es el Consejo Político, que es elegido por las Asambleas Territoriales. Cada Asamblea Territorial tiene un número de representantes y éstos traen el voto ponderado de todas las Asambleas Locales.

AGM – ¿El número es igual?

SPS – No, depende del territorio y del número de Asambleas Locales, del número de militantes…

PM – Tenemos unos criterios, unos coeficientes. Lo principal es la diferencia entre la Asamblea Nacional y el Consejo Político como órgano. La Asamblea Nacional es como el órgano más soberano, porque están representados todos los militantes (un militante igual un voto); el Consejo Político es un órgano más delegado, más colegiado, donde van los representantes que vienen representando a las Asambleas Locales.

AGM  – Hay también un Secretariado Nacional.

SPS – Sí, es el ejecutivo político de las decisiones políticas que se han tomado en el Consejo Político y en la Asamblea Nacional. Ahora no se elige en la Asamblea nacional, como se hacía antes, sino por medio de un voto telemático. Antes se votaba en urna durante la Asamblea, aprovechando la presencia de los militantes, y ahora se hace telemáticamente. No coinciden tempos con la Asamblea nacional. El principio sigue siendo el mismo: un militante igual un voto.

AGM – ¿Este voto tiene lugar cada año?

SPS – Cada cuatro. Lo único es que normalmente los elegidos no acaban de durar cuatro años porque la participación funciona sobre la base del voluntariado, el militante no cobra.

AGM – ¿Cuántos miembros hay?

SPS – Son quince.

AGM – ¿Distribuidos entre todos los territorios?

SPS – No pueden ser todos del mismo territorio, así que hay una ponderación: creo que son tres por territorio. Hay una ponderación territorial y de género. En todos los órganos el 40 % de las personas que lo forman tienen que ser mujeres. No llega al 30% la militancia de mujeres, así que teníamos asambleas muy masculinizadas; por eso tuvimos que hacer esto. Este año en junio hicimos la primera asamblea nacional de mujeres, para definir un poco los criterios en términos feministas de entrada en la organización. Creo que somos de las únicas organizaciones en Cataluña y en el Estado español que está tratando las agresiones machistas dentro de la organización por parte de nuestros militantes. Tenemos una Comisión Nacional feminista que se encarga de tratar estos problemas; no puede juzgar pero tiene la potestad de expulsar a los agresores y de ayudar a que las mujeres que hayan sido agredidas puedan continuar en la organización.

AGM – ¿Los miembros del Secretariado Nacional mantienen sus actividades normales en sus Asambleas Locales, es decir, no son “profesionales”?

PM – Son militantes de la CUP que estaban en sus Asambleas Locales y deciden que quieren contribuir voluntariamente a llevar la organización ejecutivamente, sin cobrar ni un duro durante esos 4 años.

AGM – ¿Pero siguen en su Asamblea Local?

SPS – Yo soy del Secretariado Nacional, y soy además concejal de mi pueblo. Formaba parte de una administración superior que es el Consejo comarcal —Cataluña está dividida en comarcas— y esto sí que lo dejé porque no podía al mismo tiempo ser miembro del Consejo comarcal, concejal de mi pueblo, venir aquí no sé cuantos días a la semana, y trabajar. Mayoritariamente todas las personas que formamos parte del Secretariado Nacional de forma voluntaria somos militantes en nuestra Asamblea Local, trabajamos y venimos a Barcelona unos cuantos días a la semana.

AGM – Estos miembros del Secretariado Nacional que son elegidos por 4 años ¿tienen que rendir cuenta regularmente a las bases que los han elegido?

SPS – En principio tendríamos que hacer unos informes cada 6 meses, contando el trabajo que hemos hecho. Son informativos en el Consejo Político, ahí tienes que rendir cuentas. Y claro, trabajas con un área y todas las actas de nuestras reuniones de Secretariado Nacional son públicas para la militancia, se cuelgan en un espacio y ellos cada semana tienen acceso al acta y saben lo que hemos decidido, quién ha hecho esas aportaciones, etc. Tienen por tanto todas las informaciones de lo que estamos haciendo. Los miembros del Secretariado Nacional toman las decisiones con base en lo que decide la militancia; no tenemos decisión política, nuestra función es ejecutiva.

AGM – ¿Y si la militancia de base decide revocar a alguien que eligió al Secretariado Nacional?

PM – No ha pasado nunca. Existen mecanismos, pero nunca ha pasado.

SPS – Nunca ha pasado eso. Tenemos una Comisión de garantías que es la que garantiza que todo el mundo cumpla todo lo de la organización, y la militancia podría llevar a esa persona a la Comisión de garantías.

AGM – ¿El Consejo Político está formado por representantes de las Asambleas Territoriales y también por delegados del Secretariado Nacional?

SPS – En la Mesa del Consejo Político, la cual tiene una función dinamizadora y organizadora del Consejo, hay dos personas que forman parte del Secretariado Nacional, pero son puras ejecutivas y no tienen voto; son quienes recogen las decisiones del Consejo Político y las vuelven a traer al Secretariado.

PM – Los representantes de las Asambleas Territoriales que van al Consejo Político siempre llevan muchas cuestiones de fiscalización, por eso siempre están presentes en la Mesa esas representantes del Secretariado Nacional para recoger todas las quejas y sugerencias que siempre hay. Tenemos una militancia muy activa. Entre nosotros el concepto de militante está muy valorado, en el sentido de que la gente que asume el proyecto es muy voluntarista y siempre está encima de las cosas. Mucha gente de las Asambleas Locales siempre está encima de cualquier decisión, de cualquier voto que se toma. Es una militancia muy crítica, muy exigente.

SPS – Esta fiscalización está muy bien, porque se está alerta, así tampoco te excedes. El Consejo Político es el sitio donde las Asambleas Locales, las Asambleas Territoriales, el  grupo parlamentario y el Secretariado Nacional pueden llevar documentos para debate o para ser votados. Es un sitio donde cada mes hay debate político, ahí se toman decisiones, y luego es el Secretariado Nacional el que las ejecuta.

AGM – ¿El número de delegados en el Consejo Político varía?

SPS – El mayor número de representantes que tiene una Asamblea Territorial es 6, y el menor es 3. Hay diferentes cosas que ponderan el voto: el número de comarcas que tiene el territorio, el número de Asambleas Locales y hasta hace poco el número de alcaldías. Estamos ahora modificando los estatutos en vista de una asamblea organizativa en febrero próximo.

AGM – ¿Los miembros del Consejo Político son también elegidos por 4 años?

SPS – Son elegidos cada año, pero puedes estar 4 años como máximo. Cada Asamblea Territorial escoge su sistema: en algunas las delegaciones son rotativas, en otras son permanentes.

AGM – En lo que respecta al grupo parlamentario, he visto que los diputados son elegidos por una sola legislatura: ningún diputado puede volver a presentarse de nuevo como candidato.

SPS – Algo similar pasa con los ayuntamientos…

PM –  Con cualquier cargo de la CUP.

SPS – Los asalariados (trabajadores) de la CUP solo pueden tener un contrato de 4 años, y no pueden volver a trabajar en otro cargo. Tienen que esperar 4 años, y luego sí que se pueden volver a presentar. En cuanto a los cargos electos, como concejales, etc., pueden estar como lo máximo dos legislaturas, que son 8 años, con una excepción en los pueblos pequeños de menos de 5 mil habitantes, que son 12 años.

PM – Son excepciones en el código ético, y tienen que ser aprobadas. Tenemos un código ético que nos obliga a la limitación de cargos para no perpetuar a nadie en ningún cargo político, y para no transformar la participación política en un modus vivendi, porque entendemos que la política no es una profesión.

SPS – Eso es lo más importante. La mayoría de cargos electos no cobran nada, porque tienen su trabajo, y además dedican sus horas de militancia en el ayuntamiento o en el espacio donde estén. El dinero que reciben va a la Asamblea Local, es la fuente de financiación de las Asambleas Locales que llega desde las instituciones, y un porcentaje se va a la CUP nacional.

AGM – ¿El concejal recibe un salario?

SPS – Depende del ayuntamiento…

PM – Hablo de mi caso: tenemos salarios en caso de estar liberados, si la Asamblea Local o Territorial considera que necesita un militante que se libere de ciertas horas para dedicarse cien por cien o cincuenta por ciento a su organización; es el concepto de liberado básico de cualquier organización de izquierda. En nuestro caso de la CUP nos regimos por un código ético de limitación temporal, como lo hemos dicho, pero también de limitación de sueldos. O sea, el sueldo está limitado a un coeficiente y no podemos cobrar más de lo que está estipulado, que es un 2,5 del salario mínimo interprofesional del Estado, son unos 1400 euros.

AGM – Son los salarios de las personas que trabajan para la CUP.

SPS – De todas las personas que trabajan para la CUP.

PM – Pueden cobrar directamente de la CUP o puede ser una alcaldesa o alcalde de un municipio…

SPS – …que tendrá un sueldo superior seguramente, pero como esa persona tiene limitación de salario, esa parte del salario se la queda la Asamblea Local.

PM – Una Asamblea Local puede decidir que necesita por ejemplo un liberado para llevar el bar del Ateneo, o para llevar la comunicación o ser asesor político de otra persona. Puede decidir que sea el propio concejal (regidor) el que hace ese trabajo de auto-asesorarse y de dedicar horas dentro del ayuntamiento, y entonces esa Asamblea Local decide que esa persona tiene que estar liberada. En ese caso sí que sería el regidor que cobra, pero siempre dentro del código ético que hemos dicho, de limitación tanto del tiempo como del sueldo.

 

  1. Ejército Zapatista de Liberación Nacional, organización política y militar promotora de la insurrección indígena y popular iniciada el 1° de enero de 1995 en el estado de Chiapas (México).
  2. Organización territorial y administrativa formada hacia 2003 en la región de Chiapas (México) por agrupaciones de municipios autónomos rebeldes Zapatistas.
  3. Movimiento 15-M: movimiento de protesta ciudadana que se desarrolla en España a raíz de una manifestación convocada el 15 de mayo de 2011 en la Plaza del Sol de Madrid. Conocido igualmente como “movimiento de los indignados”.