La Posverdad en el mundo de la política sentipensante

El problema no radica en que las emociones sean un motor de nuestras acciones políticas, porque siempre lo serán, sino en que nuestras emociones sean producidas por creencias evidentemente falsas (como que los dineros de las pensiones ahora iban a ir a financiar la reintegración de las FARC). Nuestras ideas y nuestros sentires no están separados, nuestra razón y nuestras emociones están esencialmente conectadas, indiferentemente de nuestro nivel educativo. La política no solo la pensamos, sino que la sentimos; la sentipensamos.