La voz que instituye

La cuestión es entonces en qué medida esta lógica a la que Jaramillo se refiere todavía está presente en el modo como se conciben las decisiones asociadas al territorio y a los recursos, y cómo las exigencias del presente tienen que ver, más bien, con hacer valer decisiones autónomas que en todo caso a muchos nos conciernen y que se juegan en el ámbito de lo político.

¿El tercero neutral?

El Estado, al concebirse como una instancia de arbitraje legítima y legal, se piensa como el actor al que le es posible arrogarse los procesos de arreglo, de “neutralización de conflictos” sociales, o los procesos de reparación en su calidad de “protector” o defensor de una población unitaria, integrada y vinculada a su territorio.

La Guajira: ¿ausencia de Estado?

Las condiciones a las que se expone buena parte de la población desfavorecida de la Guajira, no son efecto de una situación excepcional sino de una larga historia que ha sido forjada desde programas y estrategias más amplias destinadas a organizar la economía, el uso de las tierras, las aguas (entre otros recursos) y, por lo tanto, la vida social, de una manera determinada.

Ley de víctimas. Del censor de la eficacia a la construcción de un sentido político

¿Cómo entonces la ley de víctimas y restitución de tierras y sus programas de reparación nos ayudan a desactivar, a frenar y a hacer posibles otras maneras de vivir? ¿Cómo pensar un mecanismo jurídico creado por el Estado y un conjunto de políticas de reparación desplegadas por éste como un medio para hacer visibles confrontaciones y desacuerdos frente a ese deber ser hacia el que todos tendríamos que aspirar?