La movilización después del 2-O

Vienen más marchas. Yo no sé cómo serán. Tengo claro, eso sí, que detrás de la plaza llena, las asambleas y los gritos hay esfuerzo de gente real que ya no puede creer en la esperanza ni en que todo saldrá bien porque eso dice el muro del Facebook todas las mañanas. Ahora sólo tenemos el esfuerzo concreto, ganemos o perdamos, para no morir de tristeza. Ese esfuerzo hay que cuidarlo, respetarlo y valorarlo, por supuesto, lo que nos implica una tarea dura pero feliz, de todos los días.

Ni victoria ni derrota. Esto es una crisis

Así que esta no es ni una victoria ni una derrota. Es una situación de crisis. No conozco ahora mismo las respuestas ni las salidas y también me cuesta pensarlas porque todos estamos elaborando el momento. Sin embargo, en una situación donde estamos ante todos los riesgos y todas las oportunidades, existe la virtud de que la vía militar, incluso para el ELN aún en armas, se ha ido clausurando al punto de impedir al propio uribismo defender cualquier cosa que no esté en el campo de las soluciones políticas.

El derecho a la paz

Creo que es necesario que los promotores de la campaña por el “Sí”, por fuera del liderazgo que ojalá sepa emprender Gaviria, planteemos la discusión sobre nuestra mirada y nuestras verdades simples; aquellas con las que podremos enfrentar las mentiras fáciles frente a las que no se puede luchar solo con las verdades complejas de pedagogía profunda. Porque para los éxitos electorales, según me han enseñado los propios publicistas, antes que diseños creativos con grandes recursos, se necesitan convicciones claras y capacidad de síntesis.