La movilización después del 2-O

Vienen más marchas. Yo no sé cómo serán. Tengo claro, eso sí, que detrás de la plaza llena, las asambleas y los gritos hay esfuerzo de gente real que ya no puede creer en la esperanza ni en que todo saldrá bien porque eso dice el muro del Facebook todas las mañanas. Ahora sólo tenemos el esfuerzo concreto, ganemos o perdamos, para no morir de tristeza. Ese esfuerzo hay que cuidarlo, respetarlo y valorarlo, por supuesto, lo que nos implica una tarea dura pero feliz, de todos los días.

Ni victoria ni derrota. Esto es una crisis

Así que esta no es ni una victoria ni una derrota. Es una situación de crisis. No conozco ahora mismo las respuestas ni las salidas y también me cuesta pensarlas porque todos estamos elaborando el momento. Sin embargo, en una situación donde estamos ante todos los riesgos y todas las oportunidades, existe la virtud de que la vía militar, incluso para el ELN aún en armas, se ha ido clausurando al punto de impedir al propio uribismo defender cualquier cosa que no esté en el campo de las soluciones políticas.

El derecho a la paz

Creo que es necesario que los promotores de la campaña por el “Sí”, por fuera del liderazgo que ojalá sepa emprender Gaviria, planteemos la discusión sobre nuestra mirada y nuestras verdades simples; aquellas con las que podremos enfrentar las mentiras fáciles frente a las que no se puede luchar solo con las verdades complejas de pedagogía profunda. Porque para los éxitos electorales, según me han enseñado los propios publicistas, antes que diseños creativos con grandes recursos, se necesitan convicciones claras y capacidad de síntesis.

El debate sobre la nueva izquierda

A mi modo de ver, todas las lecturas críticas están halando para el mismo lado, aunque tengamos que construir respuestas propias para Colombia. Pero la tarea es muy difícil. El infantilismo de izquierda es un mal crónico del que se ocupó Lenin para señalar, “por doquier y hasta el fin, que en nuestra táctica debemos ser flexibles al máximo”, adecuarnos al momento y las circunstancias, en función de una verdadera victoria transformadora.

El sol sobre la tierra. A 70 años de Hiroshima y Nagasaki

De la distancia entre el reconocimiento de la victimización y la reflexión sobre la perspectiva con que avanza el empuje del desarrollo científico y tecnológico en el mundo, se desprende la absurda pretensión de evitar las guerras y reparar a las víctimas sin afectar en nada el modelo productivo basado en el extractivismo irracional o la hipócrita actitud de los países humanitaristas que ocupan los puestos principales en la venta de armas.