A propósito del 7 de agosto: reflexiones en torno a la criminalización

No hay esperanzas de que la dinámica antidemocrática en la que nos han sumido años y años de criminalización sea diferente en estos cuatro años. De hecho, es muy preocupante que la primera propuesta del Ministro de Defensa, Guillermo Botero, haya sido “regular la protesta” para que ésta sea “ordenada” y “represente los intereses de la mayoría”. Señor ministro, ya sabemos lo que eso ha significado en la historia de Colombia. Las preguntas que surgen son ¿Si las reivindicaciones no representan el interés de los sectores privilegiados, ya no pertenecen a la “mayoría? y ¿Qué significa que sean ordenadas?  ¿Las protestas serán “reguladas” como en la época Uribe donde la estigmatización y el descalificativo de “terrorista” era el pan de cada día? 

Mami, ¿por qué matan tanta gente en Colombia? 

En el Mercado de Sopocachi en La Paz, Bolivia, asistí a una conversación que sostenía una niña y su mamá (la caserita a la que le compraba el jugo de chirimoya todas mis mañanas), en la que después de escuchar las noticias de la radio la niña le preguntó: «¿por qué matan tanta gente en Colombia?» y su madre le respondió, sin saber que yo era colombiano, «Pues así son no más, hijita, violentos, no ve». La radio estaba anunciando el asesinato de un líder social más, sin nombre, sin cara, sin culpables, sin razones. Solo comunicaron la escandalosa cifra que aumentaba a más de 300 asesinatos desde que se firmó el Acuerdo de Paz y que hoy 14 de agosto, según la Defensoría del Pueblo, completa 337 líderes con la muerte de Alfredo Manuel Palacio Jiménez en el pueblo más querido de la literatura colombiana: Aracataca. 

Una Nueva política de vida y democracia directa 

A menudo parece un discurso romántico y demagógico el declararse defensor de la vida, pero la realidad ambiental y social nos va ubicando a los humanistas en esta orilla de defender lo obvio. El sentido común del capitalismo que domina las conductas y acciones cotidianas de las sociedades contemporáneas tiene en esencia un sentido antihumano, destructor de la naturaleza y que reivindica la desigualdad como un patrón de reproducción social imposible de ser transformado, porque es lo natural o un mandato divino.  

Reflexiones sobre la situación de las lideresas y defensoras de derechos humanos en Colombia

Así las cosas, los asesinatos y agresiones contra lideresas suponen un retroceso en materia de exigibilidad de derechos y en las agendas sobre las que ellas trabajan a nivel territorial, con el agravante de que las defensoras, en muchas ocasiones, posicionan en la agenda pública temas tradicionalmente ignorados, como los derechos de las poblaciones con orientaciones sexuales e identidades de género diversas, los derechos de las mujeres o los derechos ambientales.

El momento Petro o la Colombia que podemos ser

El futuro es ahora un problema político nuestro y el reto supone que lo mejor de nosotros se ponga a disposición, no ya de la Colombia Humana como proyecto particular, sino de ese país que podemos ser y por el cual es necesario pelear. La oportunidad se abre en la derrota. La tarea es imponer la política sobre la historia, disputar la hegemonía y ganar para nosotros, contra ellos.

A nadie le interesa que se reduzca la producción ni el consumo de drogas

Los que exigen cifras, números y resultados no han comprendido que el fenómeno de las drogas no se soluciona con la destrucción de las plantaciones, ni con métodos violentos. Todo el glifosato del mundo no es suficiente para exterminar la producción de coca. Los cultivos se trasladan de lugar, mientras las poblaciones que viven en las zonas sufren sus efectos devastadores y los sistemas ecológicos experimentan pérdidas irreparables.

La protección de los y las líderes en el proceso de construcción de una nación en Paz

Según el programa “somos defensores”, al día de hoy, año y medio después de la firma de la paz entre el gobierno de Santos y las FARC, van 435 lideres asesinados en Colombia. Siempre es momento para recordar que con cada una de sus muertes no sólo se está perdiendo a una persona, también está desapareciendo todo lo que esta persona representa, su experiencia, los años de formación y concientización que la llevaron a convertirse en líder, y aquello que simboliza y representa en su contexto local, así como en el nacional.

El cambio ya empezó

No fuimos derrotados, hemos avanzado y el proyecto de darle a Colombia su primer gobierno democrático simplemente se ha aplazado. Por primera vez en la historia colombiana las fuerzas alternativas somos opción real de poder, representamos a más de 8 millones de colombianos y colombianas que quieren el cambio; debemos organizar la esperanza, es decir, organizar a todas las fuerzas vivas que espontáneamente desde todos los lugares de Colombia se sumaron a la campaña de la Colombia Humana; hay que trabajar para consolidar la unidad de los sectores progresistas, demócratas, alternativos y populares; sumarnos a la campaña de la consulta anticorrupción y luego ir por las alcaldías y consolidar gobiernos locales en el 2019.

El fenómeno “Amlover” en México: ¿La nueva cara de la izquierda en Latinoamérica?  

El fenómeno “Amlover” pone al descubierto un nuevo lenguaje político intergeneracional, agotado de la política tradicional y con un horizonte de expectativa orientado hacia la justicia social, la inclusión y proyectos sustentables. El gabinete que integrará el nuevo gobierno mexicano está conformado por intelectuales y académicos egresados de universidades públicas, alejados de la tecnocracia operante.  Los ojos del mundo, en especial de América Latina, están puestos sobre López Obrador. El primer paso fue conquistar la presidencia, lo que sigue es darle contenido a esa izquierda que él representa. 

El triunfo de López Obrador. Una oportunidad histórica para la izquierda mexicana 

El triunfo de AMLO puede ser entendido -al menos parcialmente- como una reacción popular a la crisis social, política, económica y moral del sistema político mexicano. Esta crisis se agudizó en el 2014 con la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa, lo cual demostró la descarada complicidad entre los partidos tradicionales, la fuerza pública y el crimen organizado. 

Peste del Insomnio

Ganó Duque. Se salvó el país del “castrochavismo”. Con esa patraña de manipulación millones de votantes acudieron a las urnas, no por convicción en las virtudes del futuro gobernante, sino amedrentados por la amenaza de un cambio de estructuras que prometía el contrincante. Un cambio que implicaba una estrategia de inclusión, de diversidad y de pluralismo; una estrategia que garantizaba la consolidación de la paz arduamente alcanzada en la presente administración. 

Elecciones y movilización social: Para ir más allá de la Colombia Humana

Los 8 millones de votos por Gustavo Petro, venciendo al Uribismo y a todo el establecimiento político en las grandes ciudades y en el Pacífico, son un hito histórico que evidencia la apertura democrática ganada a pulso por las luchas populares. Pero ahora que la coyuntura electoral quedó atrás, es fundamental aclarar que para hacer realidad las reformas que planteó Petro (necesarias pero insuficientes), y para construir una Colombia libre y justa, hay que hacer mucho más que ganar una elección.

Las mujeres y las personas LGBT también nos estamos jugando la paz en estas elecciones

La coyuntura actual se nos presenta, a quienes defendemos los derechos de las mujeres y de las personas LGBT, también compleja. No es suficiente con elegir una candidatura que se comprometa a implementar el Acuerdo de Paz, por más fundamental que esto sea. Se trata de elegir una que comprenda que las discriminaciones que enfrentan cotidianamente las mujeres y las personas LGBT hacen parte también de las desigualdades estructurales que han alimentado el conflicto social y la lógica de la violencia en nuestro país, y que comprenda también, que estas desigualdades se acentúan aún más cuando se trata de mujeres indígenas, afrodescendientes, trans y empobrecidas, dados los altos niveles de estigmatización, racismo y clasismo que persisten en Colombia. En otras palabras, que comprenda que la paz nunca es completa si dejamos que se base en exclusiones.

Resemantización política de lo negro en Colombia

La construcción de ciudadanías multiculturales alrededor de lo negro ha planteado una resemantización de la participación de la gente negra y de sus trayectorias de participación política en los escenarios locales y nacionales. Esto fundamentalmente porque el reconocimiento político de la gente negra en Colombia ha sido parcial y espacialmente delimitado a las áreas del Pacífico rural colombiano y del Caribe insular, mientras el grueso de la población afrodescendiente en Colombia se encuentra ampliamente distribuida en diversas zonas y geografías del país.