Imaginar la nación desde el problema de la tierra

Si el reto que abren los procesos de paz en el país es la posibilidad de democratizar la sociedad, esto implica pensar el sentido de la comunidad nacional. Para ello, es necesario abrir las vías para escuchar nuevos imaginarios que siempre han estado presentes, sobre todo porque son garantías de una pluralidad que permitiría construir ese sentido de lo político y de lo común, desde una perspectiva democrática.

Cuando los recuerdos nos inundan sin aviso: Algunas reflexiones sobre los traumas personales, colectivos e históricos

Necesitaremos la erudición histórica para reconocer traumas históricos auténticos, y rechazar a otros que se etiqueten abusivamente como tales. Esta es una misión importante para historiadores responsables que estén interesados en crímenes atroces, y los traumas y legados multigeneracionales que se deriven de ellos.

Mariposas vuelan en el corazón de un huracán: Una conversación con C17, “La conferencia de Roma sobre el Comunismo”

El siglo XX no sólo fue el siglo de las partes y del Socialismo Real. Fue, sobretodo, el siglo de los revolucionarios, de las luchas anti-coloniales, de los movimientos feministas y estudiantiles. Si hoy estamos mejor que un siglo y medio atrás, se lo debemos a la vida de muchos revolucionarios.

Para desescalar las historias nacionalistas (I): ¿Por qué los historiadores y los políticos deben evitar la construcción de la identidad nacional a través de la historia nacional?*

Hay muy buenas razones para evitar que la historia se convierta en la base de la formación y de la legitimidad de la identidad. Parece más sabio asumir que la sociedad estaría mejor con identidades débiles y flexibles, que con aquellas que están basadas en el fuerte sentido de un pasado nacional común.

“Una medida de aseguramiento no se le niega a nadie”

Más allá del posible desliz terminológico en la forma en que los medios presentaron la noticia al confundir la captura con la imposición de una medida de aseguramiento (esto partiendo de la buena fe de quien advirtió el peligro que representa esta iniciativa), lo cierto es que esta manifestación pone en evidencia una forma particular de interpretar el papel de la prisión en la sociedad y una noción de seguridad separada de las realidades sociales e institucionales de nuestro contexto y del respeto por los Derechos Humanos.

Santos, el pilo de la estafa maestra

Si el Gobierno considera que no hay recursos para la educación habría que preguntar sobre los 8 billones de pesos en corrupción del caso Reficar o los impuestos que evaden los ricos en paraísos fiscales. Es momento de cesar los ataques contra la educación superior pública y diseñar de la mano con la comunidad universitaria planes de política pública y leyes que permitan hacer de la educación un derecho fundamental para una Colombia en paz.