Republicanismo plebeyo, por una alternativa política latinoamericana

Pensar cómo se construyen esas voluntades plebeyas, cómo desarrollan articulaciones para conformar instituciones y cómo se la juegan en la conformación de nuevas formas de gobierno y de organización será una de las tareas fundamentales de la teoría crítica latinoamericana. Es necesario asumir el terreno de disputa ideológica como parte de una batalla cultural y como escenario crucial para entender mejor esas reverberaciones fantasmagóricas, esas reiteraciones que van configurando lo que somos, pero que a su vez van permitiendo que nos situemos en relación con un futuro por venir.

¿Bogotá mejor para todos y lucha de clases? ¡Sí, por favor!

Ante la actualidad habrá que defender las firmas y el sentimiento de indignación en la calle con vistas a la articulación de un movimiento ciudadano con vocación de poder. Así pues habrá que pensar que la Bogotá mejor para todos requiere que pensemos en la lucha de clases como forma de pensar la política, ganarle el espacio a esa rosca que se ha beneficiado pasa descreer y crear nuevas formas de gobierno es una apuesta del ciudadano de a pie, así que ¡sí, por favor!

Re-pensar una izquierda democrática en Colombia: un ethos común

Resulta necesario contagiarnos de un ethos común, es decir, de una forma de conducirnos en la que el otro debe ser parte indispensable del proceso de construcción individual y colectivo, debemos apostarle a re-organización de nuestros afectos en lo mínimo, en construir camaradería, compañerismo, hermandad para solidificar las bases de una organización conjunta, debemos imaginar horizontes de vida distintos, debemos cuidarnos mutuamente para hacer lo imposible.

La Comisión de la Verdad ¿hacia una nueva política de la verdad?

Pero así como la Comisión tiene la tarea de producir lo que, siguiendo a Foucault, podríamos llamar una nueva política de la verdad, dicho producto puede convertirse en un conjunto de hojas sin ningún valor si los movimientos sociales, las instituciones educativas, las organizaciones barriales y la sociedad en general no asumen la tarea de re-pensar el conflicto en virtud de sus condiciones históricas, de repensarlo como una condición que determina lo que es la sociedad hoy.