Filosofía política para tiempos de crisis  -Estelas gramscianas-   

El hombre de hoy está dormido, dormido gracias a los narcóticos de la sociedad pomposamente trivial en la que vivimos; gracias a sus medios, su manipulación, su banalidad, su ausencia de criterio y valoración. Por eso estamos inundados de violencia, hambre, manipulación de los gobiernos, dictadura de la economía sobre la vida; secuestro de la democracia por los poderes y los intereses corporativos; deshumanización constante, muerte sistemática de niños, adultos y desterrados; renacer del fascismo social, racismo, insolidaridad, indiferencia… resignación.  

El “pero” en la tesis 11 sobre Feuerbach -Una relectura-

La enseñanza perenne de Marx es que, si queremos cambiar el mundo, debemos comprenderlo, estudiarlo, elevarlo al concepto, llevar la teoría a la práctica, medir su verdad, ampliar la teoría, etc., y proseguir hasta lograrlo, pues no estamos sobre-diagnosticados teóricamente y el mundo no se ajusta perfectamente a nuestras ideas, por lo que la unidad de teoría y praxis es necesaria.

Filosofía del miedo y elecciones políticas

Todo demagogo, entonces, sólo tiene que tener los oídos bien abiertos e identificar una amenaza, un peligro, un temor; en pocas palabras, “un chivo expiatorio” que le permita representar todas las calamidades sociales, las inseguridades y los temores de la gente. Una vez identificado o construido, usando la mentira si es necesario, sólo hay que echarlo a andar. En Colombia ese “chivo expiatorio” es la nebulosa idea del castro-chavismo, es lo “Otro”, es el “Mal absoluto”.