El voto en blanco y sus contradicciones

la consecuencia práctica de los planteamientos de Riveros consiste en que es preferible desencadenar una política del terror con el fin de preservar unas ideas blancas intactas. En esa medida, la sociedad colombiana logrará superar el terror en el momento en el que una persona con ideas blancas logre disputar el poder del Estado porque el uribismo no se combate con posiciones, sino con el blanco deslactosado de una política de centro.

Sobre el despotismo de la pulla, Claudia López y Sergio Fajardo

La razón del despotismo de estos opinadores es exactamente la misma razón del despotismo de Claudia López y Sergio Fajardo, es decir, un despotismo de personas sensatas que hacen un llamado a una política sin polarización, una política de los buenos modos que permitiría realizar una política sin violencias, sin populismos, sin promesas incumplidas y sin tomas de postura de mundo, es decir, el sueño de una política sin política.

¿Es posible un Estado democrático? Pensemos en las detenciones masivas a periodistas, estudiantes y defensoras de derechos humanos

La gran mentira del Estado consiste en decir “Soy democrático” cuando se acoge más a lo que dice la ley que al clamor creativo y potente de una comunidad que se mueve y que se moviliza. Imaginemos una comunidad que comprende esta simple, radical y cautivadora apuesta que llevan a cabo estos presos políticos y con ellos una multiplicidad de voces que se unen a su defensa… como esta.

Amenazas e intimidaciones en las universidades públicas

Las amenazas crean un escenario inverso al que pretendían implantar los amenazadores, es decir, crean en nosotras y nosotros la voluntad de acompañar de la forma más fraterna y abierta a quienes sienten la angustia de ser señalados por quienes no han comprendido que un lenguaje que pretende acallar, deja de ser lenguaje, deja de cumplir la labor crítica que tiene todo ser humano.

“Soy capaz” y su incapacidad para pensar la realidad colombiana

Si la paz consiste en pueriles ejercicios mentales a través de mensajes vagos y sin mucho contenido, no creo que dejaremos de ahogarnos en el agua, o más bien, en el fango. Me resulta indecoroso e inaceptable que multimillonarios estén imponiendo sus visiones de paz y sus formas de ver la reconciliación con fines de competencia económica, sin fijarse que la comodidad que ellos tienen en este momento es el reflejo alterado de la pobreza de la muy inmensa mayoría.

¿Qué es la democracia?: una opinión sobre el Procurador Alejandro Ordoñez

El desprecio a la democracia pervive en nuestras instituciones liberales y modernas, sin embargo este odio ha dejado de ser explícito. Ya no se trata de decir que la democracia es de los peores regímenes de gobierno, sino más bien que bajo el nombre de democracia representativa o democracia formal, se deja a un lado un mal irreductible equivalente al crimen. La democracia se convierte, entonces, en el nombre de un crimen, en el nombre de un escenario el cual es temido por nuestros oligarcas.

Una educación y una política a la medida del neoliberalismo

Lo que está en juego en las artimañas intelectuales y políticas de aquellos que presuponen que la educación debe reducir las desigualdades es simple: la construcción de una escena en donde sus actores y actrices temen que se interrumpa el rumbo de una historia previamente escrita, una historia que tiene un fin asegurado en la destrucción total de mundo bajo relaciones cada vez más distanciadas entre el mundo de la vida y el mundo de las cosas.

La pobreza de nuestros oligarcas

Todo intento de parte del gobierno por imponer condicionamientos a todo escenario de interlocución con los actores que están poniendo en entredicho los cimientos del mundo que habitamos, expone una visión oligárquica de la política que presupone que los muchos no tienen la capacidad de reinventar el sentido de lo humano, de la paz y de las relaciones sociales.