La rebelión no se perdona

La oligarquía no pretende limitar su poder sobre el pueblo, por eso tortura y mata a los que logran gozar de libertad, tratando de trascender sobre la base de la lucha revolucionaria, para imponer el miedo y el terror y que el pueblo no vuelva a revelarse bajo forma alguna, ya sea con la fuerza o con la palabra: “detrás del dispositivo que parece reconocerme que parece reconocerme, ¿no hay también otros hombres que, en realidad, no quieren reconocerme sino sólo controlarme y acusarme?

Carta a nuestras defensoras y defensores de Derechos Humanos en Colombia

Defensoras y Defensores de la Colombia Profunda, acompañados por nuestras hermanas y hermanos de la Argentina, les enviamos estas palabras, porque en esta República aprendimos que los desaparecidos pueden hacer temblar la tierra, que la lucha no termina con la llegada de la democracia o de la paz, que a los genocidas hay que perseguirlos hasta lugares “inalcanzables” para hacer justicia (…).

Una opinión sobre el concepto de “Sociedades extremadamente violentas”

Ahora la violencia no sólo descansa en una estructura política y económica, sino en las relaciones más íntimas de la comunidad; por esa razón la licencia de la civilización se extiende para transformar nuestros “valores y actitudes”. El problema vendrá cuando la cifra estadística evalúe y señale nuestros “valores y actitudes” y no la estructura política y económica. En ese momento todos seremos una amenaza “extremadamente violenta”.

De cómo los yugoslavos descubrieron Argentina*

El obrero Krbavcic no era el ciudadano europeo-burgués que esperaban los distinguidos habitantes de la República Argentina. Los Drassich, los Krbavcic y un sin número de familias, decidieron no soportar el hambre de la Europa belicista del siglo XX y trabajar para llenar sus mesas y las mesas de otros; el goce de esos invocados manjares, ya no debían ser exclusivos de unos cuantos, la buena vida debe ser posible para todos.

La comunidad que viene en Colombia: Plan de Choque de Seguridad Ciudadana

Para el Presidente Santos, paz equivale a acciones de seguridad, que buscan preservar ciertos valores apropiados por el gobierno y las autodefensas. Por esta razón, el Presidente invita a los colombianos a llevar la “lucha contra la delincuencia y a favor de la seguridad”: “todos los colombianos tenemos que sentirnos policías. Tenemos que sentirnos ciudadanos responsables por la seguridad”.