Cómo representar la violencia: sobre Los ejércitos de Evelio Rosero

La violencia no se puede representar, Rosero lo sabe, y es precisamente por eso que la propia representación debe incluir, como uno de sus rasgos constitutivos, el de su propia imposibilidad. De ahí el enigmático epígrafe que Rosero incluye de Molière: “¿No habrá ningún peligro en parodiar a un muerto?” ¿Cómo representar la masacre si el lenguaje resulta insuficiente frente al hecho que describe, si la representación encierra el riesgo de parodiar al muerto? Rosero lo sabe y asume el riesgo con responsabilidad, por eso Ismael solo puede reír con una risa que ya no controla (p. 157, 186, 195 y 203), la risa con la que los ejércitos creen que se burla de ellos cuando en realidad llora.

La economía política de la pregunta, o una poliética del periodismo: Reseña del libro Tzompaxtle. La fuga de un guerrillero

La poliética de Gibler consiste en confrontar una economía política de la pregunta que la inscribe en la lógica violenta del interrogatorio, con una economía política alternativa que la inscribe en la lógica ética de la conversación. La primera deshumaniza al otro, al destinatario de la pregunta, al incluir el lenguaje en el repertorio del dolor que inflige quien la enuncia. La segunda re-humaniza al otro, al restaurar el lenguaje que pone dos mundos en común mediante enunciados que se reconocen incompletos, falibles e interdependientes.

La democracia como glosa de su inversión y las políticas de coalición

Aquí vale la pena recordar el modo en que Bernice Johnson Reagon describió aquello en lo que consiste hacer alianzas, cuando realmente se está haciendo trabajo de coalición, como un convivir con una amenaza que compromete el propio núcleo de quien se arriesga a hacerlas y que la propia Bernice Johnson Reagon considera no solo necesarias sino inescapables.

Gilles Deleuze y la fórmula queer de Bartleby: la destitución de Petro, el aborto y la locura de Dios

Mi primera hipótesis consiste en sugerir que Bartleby interrumpe la regularidad de la copia con una irregular fórmula que, no obstante, transforma la inactividad de la producción (lógica administrativa del capital y de la ley) en la actividad de la improductividad (lógica política de lo queer). Mi segunda hipótesis afirma que la fórmula queer de Bartleby, que supone una crisis para la implementación de la ley al volver la lógica de su copia contra sí misma, está en el centro de la acción popular contra la decisión de Ordóñez de destituir al alcalde Gustavo Petro. Mi tercera hipótesis arriesga un sentido a la vez más literal y transcendental en la fórmula de Bartleby, uno que encuentra en el aborto y la praxis queer la forma de ser de la libertad y la prueba de la locura de Dios.

La masacre de las bananeras y la ontología política de la fotografía de Juan Carlos Henao: Gabriel García Márquez y Ariella Azoulay

La ontología política de la serie de 12 fotografías de Juan Carlos Henao sobre la masacre de las bananeras, consiste en producir un enunciado que reconstruye el evento sin estetizar su violencia, es decir, que presenta la masacre no como una experiencia de goce estético, sino de reflexión crítica.

La gramática de las flores: Michael Taussig, La Toya, Juan Manuel Echavarría y Amador

Considero necesario complementar la fascinante genealogía de Taussig mediante una interpretación que investigue ya no el lenguaje sino la gramática de las flores, ya no el fundamento místico sino material de la violencia. Me propongo, para ello, ofrecer una interpretación del papel que juegan las flores en Amador (2010), la película del español Fernando León de Aranoa sobre el modo en que los inmigrantes ecuatorianos resisten la exclusión social que sufren en España.

Los dos 11 de septiembre y la política del hambre (segunda parte en homenaje a Seamus Heaney)

Hoy en día siguen confrontándose estas dos formas de ser del hambre. El hambre colonial que lleva a una sociedad completa a la pobreza y la inanición mediante la imposición de sanciones económicas (como las que se le impusieron a Cuba, Iraq, Sudán, Irán, etc.), mejor llamadas “armas de destrucción masiva”, y el hambre del disidente político que resiste y lucha por la dignidad de la vida humana incluso en el caso extremo que entraña su propio sacrificio.

Los dos 11 de septiembre y la intervención en Siria (primera parte)

La invasión a Siria es una suerte de síntesis reaccionaria entre los dos 11 de septiembre. Del 11 de 1973 los Estados Unidos extrae la eficacia de la política represiva y oculta su participación en ella. Del 11 del 2001 los Estados Unidos extrae la neutralización política que conlleva rehacerse simbólicamente como víctima y exteriorizar —incluso lingüísticamente, al reclamarse líder de la ‘guerra contra el terror’— la violencia de la que ese gobierno es el principal agente.

Apetito para las madelinas? Proust, Portelli y la memoria histórica en Colombia

Recordar tiene que ver más con el ahora que con el ayer y en el recuerdo se (con)funden, de manera inevitable, la realidad con la ficción y el reportaje con la fábula. Aceptar que la memoria no está por fuera del tiempo no debería desacreditarla. Temporalizar la memoria no significa reducir la verdad al relativismo. Se trata de cambiar la pregunta en relación con la memoria, con el ¡Basta Ya! que la memoria invoca.

Una oda para las FARC-EP: El legado de Esquilo

Decir que las FARC-EP tienen razones que la democracia debe escuchar no significa olvidar que también han protagonizado una violencia excesiva, como excesiva ha sido también la violencia que han sufrido a manos de militares y paramilitares. Tampoco significa justificarla. El tránsito de la guerra a la política no necesita abreviar su historia para que de la guerrilla solo quede su lucha por la igualdad y el campesinado y no su participación en el narcotráfico y el secuestro.