Las plataformas comunes: una de las claves para entender el momento y evitar caer en la trampa de las divisiones históricas

Los espacios de convergencia abiertos recientemente por la Cumbre Agraria, así como la interlocución con el gobierno en mesas de negociación deberían estar acompañados de una cualificación de la propuesta que el movimiento social le hace al país. Esa cualificación pasa por una construcción local que, como las consultas populares, sepa encontrar los objetivos comunes que pueden articularnos y no una carrera por posicionar o dejar de lado alguno de los sectores del movimiento social y con ellos sus figuras territoriales.

Sobre la definición de una estrategia: desde la implementación hacia la transición

Creo que este momento pasa por identificar qué sectores están dispuestos a trabajar en pro de construir una transición democrática y a partir de la elaboración de un programa que tenga como base fundamental el Acuerdo de La Habana y los posibles avances de negociación con otras fuerzas armadas de oposición, apostar por este gobierno de transición que fije como base primera una verdadera apertura democrática.

La crisis del orden «natural» y las emergencias organizativas como respuesta

Este orden “natural” neoliberal se ha expresado en Colombia vía despojo de tierras, industria extractiva, exportación de materias primas, desaparición violenta del opositor político, entre otras. Nuestro sistema en construcción -aún bastante frágil- de una mayoría social en torno a la solución negociada, recibe como respuesta la misma recomposición neoconservadora y fascista: la oposición a la restitución de tierras, al sistema de Jurisdicción Especial para la Paz, al esclarecimiento de la verdad, a la supuesta ideología de género, etc.