Nosotras votamos por Francia Márquez Mina

Tenemos la convicción de que un gobierno alternativo a la hegemonía de poder que ha gobernado a Colombia a lo largo de su vida republicana abriría la posibilidad de activar el tono y actitud intelectual de Francia Márquez Mina: la interrupción de un presente que parece que se cierra sobre nosotras como una condena, para iniciar un nuevo momento político de reparación, de cuestionamiento del modelo de desarrollo y del centralismo racista y expropiador.

A 200 años del natalicio de Marx, una vuelta en busca de la revuelta

Marx quiso que sus obras, a diferencia de la literatura de su tiempo, tuvieran una relación orgánica con las luchas del movimiento obrero. Aunque el lugar estratégico de la teoría osciló, según las circunstancias históricas, entre una relación de vanguardismo o de horizontalidad, su función nunca fue la de explicar a los obreros por qué luchar o cómo hacerlo, sino aclarar el proceso que ya estaba teniendo lugar, el de la autoemancipación.

La memoria de los vencidos

El infame episodio que puso a la representante Cabal en boga por negar la Masacre de las bananeras no importaría a estas alturas si no fuera porque expresa crudamente una comprensión de la historia que, con distintos matices, defienden las derechas a nivel mundial. El opresor actualiza y crea un nuevo yugo: a la memoria negada, se suma la opresión presente.

Corrupción Radical, Cinismo radical, Statu quo Radical, pero no Cambio Radical

Puesto de otra manera, de lo poco que este partido dice claramente es que quiere proteger los intereses de la clase poseedora de este país y que, si para eso tiene que abandonar el proyecto de por sí sufrido de la paz, está totalmente dispuesto a hacerlo. El lema parecería ser que, esté el país en paz o en guerra, todo se debe mantener como ha transcurrido hasta ahora: un statu quo de oligarquías que se han asentado plácidamente sobre las penas del pueblo.

La posverdad y el 2018

No afirmo que debamos abandonar la disputa por lo verdadero al impugnar las mentiras de los políticos a través de mecanismos democráticos; esta es una tarea necesaria. Sin embargo, este nivel de confrontación se queda corto al momento de comprender el fenómeno al que se enfrenta. La verdad, en sus estratos, sobrepasa de lejos la correspondencia entre los enunciados y los “hechos”, pues se juega ante todo al nivel de la racionalidad de proyectos políticos para los que lo verdadero pasa por aceptar, utilizar y moldear los enunciados en función de un fin político.