¡Que la izquierda condene lo que pasa en Venezuela!

Lo que sospecho es que cuando los sectores dominantes de opinión utilizan el concepto “dictadura” no tienen un concepto definido -que por lo demás es incapaz de mostrar y dar cuenta de las manifestaciones del autoritarismo y las violaciones de Derechos Humanos en el mundo contemporáneo-, sino una intencionalidad política: “dictadura” equivale en el mainstream político y mediático a aquello que debe ser destruido sin reserva alguna, sumándole a ello un cheque en blanco moral y político para quienes se le oponen.

¿Cómo criticar a Venezuela desde la izquierda?

Venezuela se está pareciendo mucho a las “democracias” liberales actuales en las que las instituciones se convierten en apéndices protocolarios del poder de los mercados y la securitización. Y precisamente por ello las acciones del gobierno venezolano no deben ser excusadas por su similitud con lo que hay, sino ser criticadas con vehemencia desde un punto de vista de izquierdas.

¿De verdad hay razones para votar “No”?

Cuando los uribistas afirman que el Acuerdo conduce al ascenso inmediato de las Farc al poder, gracias a los recursos políticos (curules) y comunicativos que tendrán las Farc, nos dicen por debajo de cuerda que no hay nadie en sus filas que tenga la capacidad intelectual y política para detenerlos democráticamente o vencerlos en debate. En esto hay que conceder que al menos hacen un diagnóstico honesto –aunque inconsciente- de sus propias capacidades.

Venezuela y las lecciones agridulces de la izquierda

Las cosas ya no son como antes y por ello las razones de antes para votar por la izquierda no son exactamente las mismas que las razones de hoy. Sin saber leer este cambio y sin reconocer la importancia de la gestión, las hegemonías de la izquierda serán únicamente “décadas ganadas” y no opciones reales de poder que salven a la vida humana y planetaria de la catástrofe capitalista

El Estado Islámico y la guerra solapada en medio oriente

Antes que apoyar a Rusia y a Putin con una fe ciega y con una actitud panfletaria, la izquierda debería concentrar sus esfuerzos en elaborar y difundir una caracterización precisa de la guerra. En la así llamada guerra contra el terror, este último no es un puro efecto de la violencia generada por las acciones repudiables de los grupos extremistas y antidemocráticos. El efecto de la violencia es multiplicado y apreciado, sobre todo, por los Estados que dicen combatir el terror.

De “sapos” y preacuerdos

¿Es realmente la igualación entre las Fuerzas Armadas y las fuerzas insurgentes un sapo, una consecuencia negativa que debe ser asumida por la opinión pública para poder tener un país en paz? La respuesta a esta pregunta es: no. La igualación entre las Fuerzas Armadas y la guerrilla no es un “sapo”, ni un mal desagradable pero necesario, sino una oportunidad de entender que el Estado en Colombia no es un tercero neutral, sino un actor más dentro del conflicto armado.

Carta abierta a los defensores de la Familia

He oído decir a algunos de ustedes, con una seguridad espantosa, que los homosexuales no podrían ser padres porque no pueden tener hijos naturalmente. Frente a esto, yo les pregunto con la misma seguridad: ¿tiene, entonces, un Párroco que embarazar a cuanta muchachita se le atraviese para ganar el título de Padre? Al igual que mi pregunta, el razonamiento de algunos de ustedes es simplemente vergonzoso.

¿Ser pilo paga en Colombia?

La argumentación deficiente de los defensores de las 10 mil becas permite, sin embargo, revelar el verdadero mensaje de su defensa vehemente: muchas veces se trata de arremeter de forma ofuscada contra la educación pública. Así lo ha dicho Salomón Kalmanovitz en su columna de El Espectador: al igual que el Joker de Batman, los sindicatos y el sector público quieren destruir el mundo.

El Estado Islámico y las contradicciones de la lucha contra el terrorismo

La razón por la que no puede augurarse un final rápido del Estado Islámico es que combatirlo integralmente exige que Estados Unidos renuncie a buena parte de sus intereses en oriente medio y abandone sus planes en Siria. Y es muy poco probable que eso suceda. Por no alterar sus planes geopolíticos, Estados Unidos podría crear otro monstruo para combatir el monstruo.

¿Debe la izquierda colombiana votar por Juan Manuel Santos?

Pero este argumento que reprocha falta de consecuencia política a quienes llegasen a votar por Santos en segunda vuelta, aunque se base en algo cierto, en sí mismo es absolutamente superficial y profundamente equívoco. Quienes lo formulan asumen, igual que los uribistas que tanto dicen criticar y a los que tanto acusan de estupidez e ignorancia, que el proceso de paz y los diálogos de la Habana son santistas.