¿Fueron las auc una simple “alianza coyuntural de señores de la guerra y narcotraficantes”? reflexiones acerca de una sentencia de la sala de justicia y paz de Bogotá

Lejos de ser una alianza inestable de grupos criminales diversos, las AUC representaron un proyecto global coherente, beneficiado de todo tipo de complicidades, con una dimensión política innegable y un accionar similar en todo el territorio nacional. Las AUC se expandieron por todo el país y acumularon un poder descomunal, a tal punto que se puede decir que su triunfo representó, en cierta medida, la toma de posesión paramilitar de Colombia. Es decir la victoria de una “cultura paramilitar” que impregnó todas las esferas de la sociedad colombiana y que condujo a la llegada a la presidencia de la República de un personaje como Álvaro Uribe, arquetipo de esa cultura.

La inconveniencia de priorizar la lucha contra la corrupción sobre la implementación de la paz

No cabe duda de que la lucha contra la corrupción en Colombia debe ser considerada como una tarea primordial. Sin embargo, es motivo de preocupación el modo en que, en medio de la coyuntura marcada por el gran escándalo del caso Odebrecht, se pretende priorizar esta lucha en detrimento del proceso de paz que, con el inicio de la fase de implementación, entra en su momento más delicado y decisivo.

¿Es conveniente buscar el respaldo de Uribe a la paz?

Una paz completa y duradera no pasa por la adhesión de Uribe al proceso de paz, es por el contrario el fortalecimiento de la paz lo que podría generar el debilitamiento progresivo del uribismo y de su discurso. De la misma manera que el fracaso de las negociaciones del Caguán permitió la creación del “personaje” Uribe, el éxito de las negociaciones de La Habana podría significar su “muerte política” a mediano plazo.

Peñalosa o el neoliberalismo solapado

Así como parte del “éxito” del neoliberalismo consiste en disimular su propia violencia y aparecer como un modelo despolitizado, la fama de Enrique Peñalosa se ha construido sobre una imagen artificial de buen gerente y administrador, alejado de la politiquería. Este engaño se hace posible a través de la repetición y la mediatización de un discurso dominante, que naturaliza un modelo que es en principio únicamente una opción entre otras y deslegitima las voces discordantes

No hay paz sin desmantelamiento del paramilitarismo

Es indispensable que haya una auténtica voluntad política de enfrentarse al problema. De lo contrario, Colombia sólo conocerá una “paz formal”, de la misma manera que tiene una democracia formal, de la cual se podrá jactar Santos en los medios y en el exterior pero que no mejorará las garantías democráticas y la participación política de los sectores tradicionalmente marginalizados.