La Gran Barrera

Las noticias que hoy provienen tanto del norte como del sur (geográfica y simbólicamente hablando) no permiten avisar ningún síntoma del fin de la era de las naciones y el comienzo de una civilización planetaria (que hoy se antoja como una condición necesaria para sobrevivir a la crisis ambiental que seguramente ha de marcar el devenir del Siglo XXI).

La epifanía de Von Humboldt

Humboldt fue el individuo que comprendió que todos los ecosistemas y todos los seres vivientes estamos interconectados dentro de una suerte de macro-organismo, extremadamente complejo, al que décadas más tarde el geólogo austriaco Eduard Suess llamaría ‘biosfera’. Humboldt llegó a su momento de epifanía gracias a sus exploraciones en las selvas y montañas de Sudamérica.

El año del oso

Así mismo, para los colombianos puede ser el año en que cometamos un nuevo ‘oso’ electoral y terminemos con Vargas Lleras como presidente. No obstante, por muchas que sean las desgracias que el año nuevo tenga guardadas para la especie humana, seguro que a la postre va a ser peor para los verdaderos osos, desde los polares hasta los de anteojos.

Sobre las dualidades

El escenario político colombiano también está regido por este tipo de primitivismo binario (por llamarlo de algún modo), en donde, a fin de cuentas, solo prevalecen dos posturas: los que están a favor de Uribe y los que están en contra. Lo mismo sucede en los Estados Unidos con Donald Trump. El advenimiento de la llamada ‘tercera vía’ a finales del siglo pasado, en la que surgieron figuras políticas como el entonces Primer Ministro británico Tony Blair, con el tiempo terminó en un nuevo capítulo de la confrontación maniquea entre tories y laboristas.

Elecciones y fe, política y fútbol

Desde esta humilde columna (y desde la postura de alguien a quien le gusta el fútbol y le hace barra a la Selección), le pido a todos los involucrados, desde los miembros de la Federación Colombiana de Fútbol hasta el cuerpo técnico y los jugadores que, de clasificarse al mundial, se mantengan al margen de las elecciones presidenciales que han de coincidir con el Mundial del próximo año.

Coletazos finales: ¿qué hacer ante el (d)efecto Trump?

Es necesario que el pueblo latinoamericano se una de manera masiva a esa oleada de movimientos sociales que parece haberse despertado tras la ascensión política de Donald Trump, y presione de manera constante a sus respectivos gobiernos, para que, por primera vez en los dos siglos y medio que llevamos de vida republicana, prioricen los intereses de la región sobre los de aquellos poderes políticos y económicos (como el gobierno de los Estados Unidos o la Exxon Mobil) que de manera progresiva nos van empujando hacia el colapso de la especie humana.

Agravios Burocráticos

Hay ocasiones en las que la burocracia está justificada por otros problemas que evidencian una crisis más profunda, mientras que en otros, como en el de la legalización de títulos obtenidos en el extranjero -el cual está sustentado en la Convención de Ginebra- se evidencia un círculo vicioso imposible de justificar.

Bajo el yugo de las masas

Al comenzar esta columna había pensado acabar con un llamado a todos quienes producimos contenido que consideramos crítico y lo publicamos en Internet, a que nos levantáramos en contra de esas masas de comentaristas furiosos y los castiguemos con el proverbial látigo de la indiferencia. Pero, ¿cómo permanecer indiferente ante una horda de bárbaros? ¡Si es que ya nos han invadido! Que los dioses nos amparen.

Sobre la democracia en el Siglo XXI (I)

Teóricos que han sido catalogados como ciber-utópicos, como Lev Manovich o Lev Grossman, han visualizado escenarios en que las tecnologías digitales permiten implementar sistemas de gobierno en los cuales los ciudadanos elijen entre proyectos y políticas específicas, en lugar de estar eligiendo entre ‘líderes’ que han de tomar todas las decisiones por ellos.

Sobre el ciberespacio, los sumideros, el otro y otras cosas

Es posible que, como en los agujeros negros, ya hayamos cruzamos el horizonte fronterizo y toda posibilidad de dar marcha atrás, de detener la espiral de decadencia, no sea más que una quimera. También es posible (y probable) que quienes tengan que vivir las últimas consecuencias de nuestro sumidero no sean esta generación sino alguna de las subsiguientes, por lo que no estaría de más ir dejándole cartas de arrepentimiento a los potenciales nietos.

La parábola de Pepe y Pablo

Pienso que hay cierto tipo de impulso prometéico en todos los seres humanos. Ciertamente existe uno en el caso de los micos de Patarroyo, como también había uno en el sueño de Pablo Escobar de crear un “jardín del Edén en el que ninguna fiera se comiera a otra especie”. Un impulso similar fue el que llevó a sus verdugos –y a aquellos de Pepe el hipopótamo- a inmortalizar ese momento en que fueron más grandes que la vida.