Ahora que estamos, hablemos un momento del racismo, living Buenos Aires

Un grupo sindicalista puede sentarse tranquilamente a debatir sobre los derechos de su gremio en una mesa atendida por una colombiana que gana una sexta parte de lo que recibe el obrero sindicalizado. Sin embargo, la moza no es un semejante, está en su lugar y el país le da educación gratuita a cambio de esa renuncia. Si no le gusta el trato, bien puede salir.