Bogotá: ¿pública o privada?

Sin embargo, existe una contradicción entre el beneficio privado y público en la expansión urbana. Y en ningún caso es más evidente que en los debates ambientales. Claramente, la consolidación de la Reserva Van der Hammen les traería pocos beneficios económicos a los dueños de las tierras, puesto que no sólo no serían urbanizables, sino que se les comprarían a bajo costo. Ni los bancos ni los constructores harían negocios. Miles de familias no serían propietarias de los apartamentos que se construirían.

Bogotá: ¿Urbanización (in)sostenible?

En un momento tan crítico en la historia del país, es necesario revaluar la creencia generalizada de que sólo las ciudades “traen progreso” y que la gente vive mejor en metrópolis cuyos problemas de transporte, ambientales, y de escasez de servicios son en muchas ocasiones inmanejables. Si se le espera dar una oportunidad al campo colombiano como eje de desarrollo económico y social, la construcción de macroproyectos en ciudades caóticas y desiguales como Bogotá posiblemente no son la respuesta adecuada de autoridades distritales, constructores y urbanistas a la problemática nacional.