Gustavo Petro, el Populista maldito.

Ya que el populismo es —si estamos en lo correcto, como creo que lo estamos—una lógica discursiva de equivalencia identitaria —y no una ideología—, sería un error considerar al populismo como (esencialmente) oposición de democracia. Es el proceso mediante el cual un concepto determinado (en la identificación al mismo) adquiere carácter de sentido común, que bien podría oponerse a principios democráticos o potenciar y radicalizar su deber ser.

Y, ¿cómo van las Zonas Veredales?

Semanas atrás nos reunimos con Julián, miembro del comando de la Zona Veredal (ZV) Mariana Páez, con el fin discutir la situación que están viviendo en los territorios de normalización, posibles planes de acción conjunta y ultimar detalles para el desarrollo de una brigada de salud. Nos encontramos en una cafetería cercana al Carulla de […]

La detención de Lula: Juego de tronos en el Planoalto

El PT no tiene más remedio que enfrentarse con todas sus fuerzas a la guerra estratégica que le ha declarado la derecha, que, sumada a la retoma de los intereses tradicionales de las élites políticas y económicas regionales, monta su tablero, articulando su hegemonía sistémica, moviendo sus influencias en el judicial y arremetiendo a través de los principales vehículos mediáticos que tiene a disposición.

A propósito de Narcos: neomacartismo y marcianos

Narcos deja claro que, en paz o en guerra, Estados Unidos seguirá trazando el camino de Colombia hacia la libertad y la democracia de mercados. La otra diana esencial del nuevo tablero geopolítico norteamericano en la región es el país con el mercado más diversificado de América Latina, que ha estructurado una cercanía comercial y financiera con África y Asia, fuera de ser una pieza esencial del MERCOSUR, hoy amenazado por el golpismo de las élites tradicionales. Casualmente, el país del continente con mayor participación en la producción de la serie Narcos: Brasil.

Muerte asistida a una joven República

Me preguntan a regañadientes de qué lado estoy, “¿Con el PSDB y contra la corrupción, o con la delincuencia del PT y sus doctrinas totalitarias?”. No son pocos mis disgustos con el actual gobierno, pero, estar contra la corrupción y con el PSDB o reclamar democracia pidiendo dictadura son aporemas comparables a llamar a un grupo de parapolíticos un “centro democrático”.

Ética como fundamento para la paz

Hay que invertir el lente valorativo, la élite no debería ser un grupo privilegiado, depredador y egoísta, no se debería premiar a quien imposibilita la acción moral sino a quien la posibilita. En ese sentido debería surgir una élite menos parecida a un banquero y más a un campesino. La figura de Pepe Mujica es muy diciente en ese sentido y abre cuestionamientos útiles en función de explorar soluciones humanas a nuestros conflictos sociales.

La maratruchización de la violencia en Colombia

Centroamérica, tras poner el punto final a sus respectivas negociaciones, se consolida como una de las regiones más violentas en el planeta, un escalofriante presagio para Colombia, pudiendo caer en una maratruchización de la violencia por no sostener una mínima elocuencia entre el dicho y el hecho.
Centroamérica, tras poner el punto final a sus respectivas negociaciones, se consolida como una de las regiones más violentas en el planeta, un escalofriante presagio para Colombia, pudiendo caer en una maratruchización de la violencia por no sostener una mínima elocuencia entre el dicho y el hecho.

Que alguien le explique a Salud Hernández

La presente columna toma como referencia el discurso de Salud Hernández, no por ella, sino porque encarna en buena medida la reproducción de discursos falaces que axiomáticamente llevan a asumir el conflicto armado como una guerra de “buenos” contra “malos”. Este error es el principal impedimento para encontrar una transformación pacífica del conflicto, y propicia la constante revictimización de las víctimas a manos de las instituciones que deben, en teoría al menos, operar como garantes de los derechos fundamentales de los ciudadanos que dicen representar.

La paz no es cosa de santos

La llave de la paz no está ni en la Casa de Nariño ni en las “Montañas de Colombia”, pertenece a la ciudadanía en su compromiso frente a las dinámicas nacionales y su capacidad movilizadora por construir un país digno, por fuera de las lógicas que se han planificado históricamente desde el Gun y el Jockey club de Bogotá, y hoy desde el principado de Anapoima.

El sueño del Zar

La democracia ha sido domesticada, incapaz de responder ante las problemáticas actuales, globales, que amenazan sus principios fundamentales. Asistimos pasivamente a un proceso de incremento desvergonzado en materia de desigualdad, no exclusivamente de la riqueza, sino además en el acceso al ejercicio de poder.