Invocar al pueblo para negar derechos

Hacer de las consultas populares una forma de ampliación de la participación y garantía del respeto de los derechos del pueblo, no se basa únicamente en un criterio procedimental según el cual “si lo dice la mayoría que votó, entonces es legítimo y hay que acatarlo”. Esto no quiere decir que los argumentos religiosos, científicos, o históricos de distinta índole no deban hacer parte del debate público, ni desconocer que nuestras ideas estarán siempre mediadas por lo que creemos, pero es necesario pensar en los límites y los alcances de los mecanismos de participación, cuando son usados para poner en juego derechos fundamentales.

Perfilamiento: políticas de seguimiento y control en el Código de Policía

Una de las cuestiones más espinosas a la hora de analizar el perfilamiento como una práctica de control es que toda información proporcionada por un dispositivo es susceptible de ser interpretada de manera conveniente para quien la examina. Al desconocer que se es blanco de seguimiento y que la información producto de este puede ser interpretada de cualquier forma, se pueden cometer graves abusos.

“Una medida de aseguramiento no se le niega a nadie”

Más allá del posible desliz terminológico en la forma en que los medios presentaron la noticia al confundir la captura con la imposición de una medida de aseguramiento (esto partiendo de la buena fe de quien advirtió el peligro que representa esta iniciativa), lo cierto es que esta manifestación pone en evidencia una forma particular de interpretar el papel de la prisión en la sociedad y una noción de seguridad separada de las realidades sociales e institucionales de nuestro contexto y del respeto por los Derechos Humanos.

¿Más allá del populismo?

Al cuestionar que el proyecto de la democracia radical tenga que pensarse desde el populismo no pongo en cuestión que la figura del pueblo tenga que ser reinventada y movilizada como figura polémica de un sujeto colectivo disensual que pone en cuestión las fronteras y criterios establecidos de lo común, pues esto es algo crucial en una comprensión radical de la democracia.

¿Y dónde está el Estado colombiano en los tiempos de paz?

Necesitamos un Estado descentralizado, cuyas instituciones gobiernen desde las regiones y sus funcionarios respondan a las dinámicas locales-comunitarias y no al aparato burocrático central. Así podremos ir encontrando al Estado perdido y suplantado, así podremos hacerlo propio y colectivo. El Estado de la vida cotidiana, el de nuestros sueños y el de nuestras esperanzas, el de nuestros cuerpos y territorios.

Santos, el pilo de la estafa maestra

Si el Gobierno considera que no hay recursos para la educación habría que preguntar sobre los 8 billones de pesos en corrupción del caso Reficar o los impuestos que evaden los ricos en paraísos fiscales. Es momento de cesar los ataques contra la educación superior pública y diseñar de la mano con la comunidad universitaria planes de política pública y leyes que permitan hacer de la educación un derecho fundamental para una Colombia en paz.

En memoria del pescador Lucho Arango ¿Qué está pasando con los liderazgos sociales en Colombia?

En una Colombia en donde la participación política ha estado restringida, en donde el poder político ha estado demasiado tiempo concentrado en élites económicas y sociales que a su vez conforman élites políticas intolerantes al cambio, el espectro de oportunidades para la participación y la trasformación social que abre la implementación de los acuerdos de paz en los territorios puede ser visto como una amenaza.