Andrea del Pilar Naranjo

* Andrea del Pilar Naranjo

Investigadora independiente y abogada de la Universidad La Gran Colombia. Con especialización en Derecho Constitucional Universidad de Nuestra Señora del Rosario, Colombia. Maestría en Relaciones Internacionales Iberoamericanas y Candidata Doctorado en Relaciones Internacionales Iberoamericanas. Universidad Rey Juan Carlos, Madrid-España. Principales líneas investigativas: derechos humanos, políticas públicas e integración regional. Publica en varios portales de internet, entre los que se incluyen el portal de columnas de análisis político e internacional y política exterior The Blue Passport, la revista Chilena Nuevo Ciclo, el Blog de opinión Condistintos acentos editado por el instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca y en los portales Colombianos de opinión Razón Pública y la Revista Perspectiva del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga y en su blog personal elpendulocritico.bolgspot.com

La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar

Eduardo Galeano

Al inicio de este mes, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), durante la celebración de su reunión anual en Asunción, Paraguay, presentó el informe “Caminos para crecer en un mundo comercial”, documento que además de efectuar una revisión de la situación económica de la región formula, en su segunda parte, alternativas para la reestructuración de la integración de América Latina.

En este sentido, el documento precisa que la integración de mercados es la única alternativa para amortiguar potenciales efectos de un entorno comercial global más difícil, insistiendo en la necesidad de “pasar a la acción en la agenda de integración regional1.

No obstante la propuesta reitera las mismas e inveteradas bases de la liberalización competitiva, eje de las relaciones comerciales neoliberales implementadas con el declive de la política de sustitución de importaciones e insertas de manera más reciente en las negociaciones y el clausulado de los tratados de libre comercio. En suma, pretende incorporar el modelo norteamericano de integración, llamado por algunos autores como modelo TLC2.

Veamos, a continuación, un sencillo contraste entre tres premisas de éste arquetipo norteamericano y las propuestas vertidas en el reciente informe del BID.

¿Iniciando el “camino a la tierra prometida”?

Premisa 1: Eliminación de principio de convergencia económica

Derivado del modelo europeo, parte de la existencia de condiciones similares de desarrollo entre las partes, para concretar un acuerdo comercial. Así, en el caso de la Unión Europea se exigen para pertenecer a dicho bloque tres requisitos básicos: un alto grado de estabilidad de precios y tasas de interés; una situación sostenible de las finanzas públicas, incluyendo efectivos controles de déficit y deuda pública, y un sistema efectivo para la estabilización de la moneda3.

Dicho criterio de convergencia se elimina en las negociaciones de los TLC, que parten de la asimetría de comercio y mercados entre las partes, teniendo presente la virtual inexistencia americana de un socio “natural” que sea equiparable a Estados Unidos y Canadá.

Misma base de la alternativa del BID que demanda la necesidad de la unión con mercados más grandes, precisando que uno de los grandes fracasos de los procesos existentes, catalogado como el “pecado original de la integración4, es la llamada balcanización o fragmentación causada por el reducido tamaño de los negociantes y la similitud de sus miembros.

Se asegura que los acuerdos del grupo norte-sur tienen un impacto cuantitativamente mayor en el comercio entre sus miembros que con sus contrapartes sur-sur en una relación de 42% y 32% respectivamente: “Las economías grandes y diversas pueden producir un mayor fomento del comercio que entre países pequeños y no diversificados5.

Proponiendo así que los 33 Acuerdos Comerciales Preferenciales intrarregionales (ACP), especialmente los concertados bajo el Mercado Común Centroamericano (MCCA), el Mercado Común del Cur (MERCOSUR), la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y la Comunidad del Caribe (CARICOM), que cubren el 80% del valor del comercio intrarregional, puedan ser fusionados en un solo acuerdo regional integrado como una zona de comercio con libre circulación de bienes y servicios (LACFTA).

Permite de esa forma la incorporación de socios más grandes como Estados Unidos y Canada6, sin reparar en que dicha asimetría implica el control de la negociación y mayor capacidad de maniobra, de la parte con el mercado de superior tamaño.

Premisa 2: Eliminación del principio de supranacionalidad ascendente

Otro principio de la conformación comunitaria europea adoptado por las estructuras latinoamericanas es la supranacionalidad, que se refiere a la conformación de una institucionalidad que actúe de manera independiente de los gobiernos de los Estados, con competencias legislativas, para la ejecución de las políticas comunitarias y para la administración de justicia ante su incumplimiento.

Ese tipo de entidades son innecesarias e incluso indeseadas en el modelo TLC, que se basa en un sistema netamente intergubernamental y minimalista, el mismo enfoque asumido en el informe BID, que propone no solamente una minimización institucional sino también normativa, apoyada inicialmente en las regulaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Plantea, además, la conformación de una “comisión compuesta por ministros o funcionarios de alto nivel que supervisen la implementación y el funcionamiento del acuerdo y orienten su evolución futura7 citando el acuerdo de Alianza del Pacífico como ejemplo exitoso a seguir.

Premisa 3: Agenda de integración de baja ambición8

La profundización de un modelo de integración demanda la ampliación de los temas de la agenda más allá de los ámbitos económicos y comerciales. No obstante, el modelo TLC opta por una integración superficial9 o “light”, que parte del principio de que la complejidad temática impediría la consecución de éxitos en el corto y mediano plazos.

La alternativa del BID se erige sobre este mismo supuesto, indicando que deben abordarse como prioridad en las negociaciones los temas de integración de comercio y servicios, inversión y protección al capital, dejando de lado los asuntos laborales, migración, medio ambiente, cultura y propiedad intelectual.

A modo de conclusión

La incorporación de América Latina al proceso globalizador es inevitable. No obstante, es tiempo de asumir una posición realmente activa, partiendo de la comprensión de que el verdadero pecado de los esquemas de integración ya existentes no radica ni en la excesiva institucionalidad del organismo, ni en la asimetría de sus miembros, sino en el recelo y la completa incapacidad de los Estados latinoamericanos para negociar en bloque, aceptar unas reglas uniformes y trascender sus ideologías de partido de gobierno en procura del bienestar de sus habitantes.

Es entonces hora de preguntarnos: ¿quiere América Latina seguir dependiendo de la posición del dominante de turno o consolidar un proceso de integración profundo, completo, duradero, sobre un proyecto de desarrollo propio?; ¿Quiere seguir siendo arrastrada por las corrientes de la historia o asumirse como el único artífice de su propio destino?

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NOTAS

1Banco Interamericano de Desarrollo. “Informe caminos para crecer en un nuevo mundo comercial”. Informe macroeconómico de América Latina y el Caribe (2017),57.

2José Julián Tole “Los TLC de Estados Unidos con países latinoamericanos: un modelo de integración económica “superficial” para el continente americano” Revista derecho del Estado. Núm. 30 (2013), 251.

3Unión Europea. Tratado de Maastricht. (1993) Artículo 109 J 1.

4Banco Interamericano de Desarrollo, “Informe caminos para crecer…” , 69

5Banco Interamericano de Desarrollo, “Informe caminos para crecer…”, 64.

6“Un tratado que incluye economía grande como la de EU tiene un impacto diferente al de un ACP que incluye solo un número de economías pequeñas. Banco Interamericano de Desarrollo, “Informe Caminos para crecer…”, 67.

7Banco Interamericano de Desarrollo, “Informe caminos para crecer…”, 74

8Banco Interamericano de Desarrollo, “Informe caminos para crecer…”,78.

9Alfredo Guerra-Borges. Globalización e integración latinoamericana. (México: Siglo XXI, 2002) ,107.