Sebastián Espinosa

* Sebastián Espinosa

Integrante del grupo de investigación en teoría política contemporánea (Teopoco).Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia y estudiante de la maestría en urbanismo en la misma universidad.Estudiante de filosofía de la Universidad Javeriana. Cumbiero

El pasado 24 de abril desalojaron violentamente a más de 300 familias del barrio Bilbao, en la localidad de Suba, en Bogotá. Entre estas, se encuentran más de 90 familias que habían llegado al barrio desplazadas de otras partes del país, víctimas del conflicto armado que aún no acaba. La cifra exacta de personas desalojadas está entre las 1.000 y 1.500 según algunos medios1. Por lo pronto, la misma comunidad adelanta un censo para establecer el número de personas afectadas. Evidentemente, estamos ante un hecho lamentable tanto por la incompetencia de la Alcaldía Distrital para generar soluciones que respeten los derechos humanos, como por la acción violenta de la Policía y el ESMAD, que terminó quemando algunas casas de los y las habitantes del lugar.

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Fuente: El Espectador, 24 de abril de 20172

Esta noticia, que apareció en distintos medios, es desarrollada un día después por el periódico El Tiempo bajo el título: “Sobre un tapete de tizne pasaron la noche en Bilbao”3, anotando que más de 100 personas durmieron en la calle, de las 1.143 que fueron “retiradas” del lugar. La trascendencia de esta noticia, o más bien, su recepción, aunque no puede medirse, entró en contraste con otra noticia que se publicó ese mismo día, también en El Tiempo, bajo el siguiente título: “Vecinos del Chicó, desesperados, por la proliferación de palomas”4. Ambas noticias, de cierta manera, pueden develar dos concepciones del “sujeto ciudadano”, mediadas ambas por las matrices de dominación de raza, género y clase. Veamos cómo opera esta lógica dicotómica tanto en el sentido común como en el desarrollo semántico mismo de la noticia.

En el ambito del sentido común, por un lado, se encuentra el habitante del barrio Bilbao que fue desplazado por la Policía. Sin pretender homogenizar la población de este barrio –pues es heterogénea– puede señalarse que constitiuye un tipo parecido de sujeto excluido en un doble sentido. Primero, se encuentra por fuera de algunas de las prácticas de disciplinamiento de la Ciudad; más porque no ha tenido la posibilidad de habitar algunos de sus espacios, que por ser totalmente marginal al conjunto de tecnologias políticas de la administración, como por ejemplo el control de la natalidad. Segundo, este sujeto se encuentra por fuera de todo tipo de derechos sociales: no puede acceder a educación, salud y en este caso ha sido marginado del derecho a la vivienda (Robledo & Rodríguez, 2008), cuestión que no resta el agenciamiento de distintas formas de “ciudadanía” alternativa, propia de sujetos excluidos.

Atendiendo al articulo citado arriba, los habitantes de Bilbao no son vecinos; en primer lugar, carecen de esta cualidad, pues son invasores de predios constuidos en zonas de alto riesgo. Además, sus lugares de residencia no alcanzan la condición de casa, pues son caracterizados como desarrollos ilegales en “zonas subnormales”. Frente al desalojo, se cita a reconocidos expertos en seguridad, como Juan Carlos Ruíz y Carlos Patiño, quienes señalan que el ESMAD, pese a cometer abusos de vez en cuando, es el que mejor sabe aguantar la presión ante este tipo de situaciones y el más profesional que hay para estos temas.

Por otro lado, el habitante del Chicó, que tampoco es un tipo de habitante homogéneo y en iguales condiciones, presenta la característica fundamental de tener acceso a todo tipo de bienes, equipamentos y derechos de los que otros habitantes de la Ciudad carecen. Observando la noticia, los habitantes del Chicó son “vecinos”, que se encuentran soportanto malos oleres, por los excrementos de las palomas. Que hasta han tenido que dejar de sembrar plantas en los jardines, pues las palomas usaban las ramitas para hacer sus nidos. También se encuentan las quejas de otros vecinos que han visto ratas, animales que se alimentan de palomas, entre otras cosas. El artículo, finamente, recomienda muy diligentemente denunciar la situacion ante la Secretaría de Salud, dadas las enfermedades que trasmiten estas aves.

Es notable el contraste entre una y otra noticia. Mientras la problemática del incremento de las palomas en el Chicó merece la opinión de la población afectada, la problemática del desalojo de los habitantes de Bilbio, merece la opinión de “expertos” en seguridad, como si ninguno de los habitantes desalojados tuviera agencia. Como se entiende en el sentido común, la “palabra” esconde más de lo que expresa; o que lo diga Peñalosa, quien es muy consciente de los conflictos de clase que operan en la Ciudad, pues, como señalaba en el foro La integración regional: una opción inaplazable: “nunca los habitantes de un municipio rico van a votar para fusionarse con un municipio pobre, ni tontos que fueran”5. Por otra parte, el habitante del Chicó, a diferencia del habitante de Bilbao, se encuentra en pleno ejercicio de derechos y es necesario intervenir la situación de una manera rápida y eficaz; qué mejor manera que acudir a la prensa. El habitante de Bilbao, carente de todo derecho, debe proporcinárselos él mismo y hacer, pasado el suceso, la denuncia de la violación al derecho de la vivienda y a la vida misma, pues para reclamar por condiciones dignas para vivir no tiene suficiente “estatus”; aunque es un ciudadado, no es un ciudadano como el habitante del parque de la 93.

Como puede observarse en casos por el estilo, la alcaldía de Peñalosa ratifica a diario el sentido común que circula en los medios de comunicación tradicionales. El habitante pobre es un sujeto peligroso; el habitante rico es un sujeto decente. El habitante negro es, seguramente, ladrón, perezoso, vicioso; el habitante blanco raramente es requerido para una requisa, pues es blanco. La habitante violada y asesinada, seguramente se lo buscó, pues el hombre, seguramente, no tuvo de otra…Los habitantes de Bilbao, seguramente, no eran ciudadanos, debian ser “retirados”, como se expresa en la noticia, pues no pertenecian al entorno urbano, eran ocupantes de la Ciudad de otros.

Algunas conclusiones frente a esto. Primero, la necesidad y urgencia de prestar atención a los medios alternativos en el país. Solo este tipo de medios parecen brindar un acercamiento ponderado a los acontecimientos que se expresan como relevantes en una coyuntura. Casi siempre procuran una aproximación crítica, que contrasta con la aparente imparcialidad de los medios hegemónicos. Segundo, es necesario evidenciar la urgencia de un acercamiento crítico a los medios de comunicación de mayor circulación, así como la necesidad de propuestas de interpretación frente a acontecimientos en los cuales se expresan, o se ocultan, mediaciones como la raza, la clase y el género en las noticias. Tercero, es necesario que la academia, o las academias, pongan a circular ideas, categorías y propuestas que sirvan para leer de forma crítica la realidad social, pero que al tiempo pongan a circular significados, referencias e ideas que contrasten con el conjunto de noticias producidas, aparentemente, de forma objetiva. Es urgente que los y las académicas le hablen al país; y esto pasa, o empieza, a través de la elaboración de propuestas que permitan comprender la complejidad de los acontecimientos sociales que son noticia.

Por ejemplo, y aquí una propuesta, quisiera poner en circulación una categoría para pensar este problema, entendiendo, además, que la mayoría de veces ocurre que los medios de comunicación ponen en circulación categorías acríticas y que contrastan realidades que expresan las profundas fracturas de la sociedad.

La categoría es “hábitat”. Aunque parece que tiene que ver únicamente con temas medio ambientales, hablar de “hábitat” significa la apelación al derecho a la ciudad, pues abre un conjunto de preguntas sobre las relaciones entre cuerpo, territorio y ambiente. En términos más concretos, la disputa por el hábitat abre preguntas sobre “la casa” (la vivienda, la violencia doméstica, el trabajo doméstico). Sobre el cuerpo (las intersecciones entre raza y género). Sobre la ciudad (los múltiples conflictos y formas de organizar o despojar lo común). Y sobre la naturaleza (la organización de la producción y el cuidado del otro –el otro en sentido amplio, en tanto entorno–). De esta forma, hábitat no solo constituye una categoría útil para pensar el problema de la vivienda social o la vivienda digna, sino que también permite relacionar el despojo de la vivienda con el problema del desarraigo y del desplazamiento, pues indica la necesidad de un lugar habitado, como condición del despliegue de toda potencia de vivir. Y, por otro lado, permite pensar el problema de los cuerpos excluidos y de la violencia estructural sobre el cuerpo de la mujer en nuestra sociedad. En esta ocasión presento la noticia del desarraigo de cientos de familias, mujeres, niños y hombres violentados; pero a diario se presentan miles de noticias que sin un acercamiento crítico ponen en el mismo renglón la problemática de las palomas en el Chicó y el despojo violento y sistemático de los sectores populares en la Ciudad.

Bibliografía

Robledo, Gómez; Rodríguez, Santana (2008). Emergencia del sujeto excluido. Aproximación genealógica a la no-ciudad en Bogotá. Bogotá: Universidad Javeriana.

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1Caracol radio: 1.500, http://caracol.com.co/emisora/2017/04/24/bogota/1493053977_747166.html El tiempo: 1.143, http://www.eltiempo.com/bogota/futuro-de-las-personas-desalojadas-de-ocupacion-ilegal-en-bilbao-en-suba-81684

2http://www.elespectador.com/noticias/bogota/desalojo-en-invasion-de-suba-termina-en-incendio-y-enfrentamientos-con-la-fuerza-publica-articulo-690744

3http://www.eltiempo.com/bogota/futuro-de-las-personas-desalojadas-de-ocupacion-ilegal-en-bilbao-en-suba-81684

4http://www.eltiempo.com/bogota/proliferacion-de-palomas-en-el-barrio-el-chico-en-chapinero-81728

5http://noticias.caracoltv.com/bogota/habitantes-de-soacha-no-les-gusto-como-penalosa-se-refirio-su-municipio