Miguel Ramos

* Miguel Ramos

Abogado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, defensor de DDHH, voluntario en el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos. Su trabajo se ha concentrado en casos de conflictividad ambiental. Actualmente pertenece al Equipo Jurídico Pueblos

Hidrosogamoso se ubica en jurisdicción de varios municipios del departamento de Santander, donde la Cordillera Oriental se aplana para convertirse en el valle del Magdalena Medio. Este megaproyecto hidroeléctrico sobre el Río Sogamoso, adelantado por la empresa ISAGEN, ha vuelto a ser noticia en los últimos días, debido a que fueron abiertas las compuertas de la represa y esto afectó enormemente a numerosas familias y comunidades1.

Sobre el particular valga decir que ya existen antecedentes en Colombia y que los platos rotos los va a pagar toda la ciudadanía a través del erario y después de engorrosos procesos contencioso administrativos. El caso más emblemático es el de la represa de Urrá, ubicada en el Río Sinú de la Región Caribe, donde se recomienda enormemente la lectura de la Sentencia T–194 de 1999, emitida por la Corte Constitucional2, que falló a favor de la Asociación de Pescadores y Agricultores del Bajo Sinú (ASPROCIG) y puede dar muchas luces sobre el caso del Sogamoso.

Pero aparte de los últimos desarrollos, la historia de Hidrosogamoso ya lleva unos cuantos años y de la misma se pueden analizar dos aspectos: el sustancial y el formal. El sustancial hace referencia a los motivos que impulsaron ese megaproyecto y a las consecuencias del mismo. Existen entidades como la Comisión Mundial de Represas, formada por el Banco Mundial, que han dejado perfectamente claros los gravísimos impactos que las grandes represas producen. Entre los principales se tiene que aceleran el cambio climático, acaban con ecosistemas enteros y cuencas hidrográficas, extinguen la fauna de agua dulce, poseen escasa eficiencia energética y de remate tienen la denominada sismicidad inducida, es decir, producen terremotos. Esta serie de impactos, y muchos otros más que no alcanzo a exponer, han llevado a una creciente tendencia dentro de los países avanzados tecnológicamente: el desmantelamiento de represas. Así es que se tiene un proyecto como Hidrosogamoso, que se sostiene con referentes técnicos de hace un siglo y que obedece al proceso expansivo del capitalismo en regiones del globo dependientes o periféricas, donde se pueda seguir la lógica de acumular por acumular mientras todo se explota y destruye.

Pero también está el ámbito de lo formal. Si nos atenemos a los hechos consumados de que el megaproyecto fue impuesto, lo mínimo que debería suceder en un estado de derecho es que se adelante de acuerdo a la ley y a las normas más básicas de la equidad. Sin embargo, no fue así en el caso Hidrosogamoso. Desde un principio el proyecto estuvo envuelto en un clima turbio donde varios líderes comunitarios que se oponían al megaproyecto fueron asesinados como Honorio Llorente, o desaparecidos como Miguel Ángel Pabón. El espionaje ilegal contra las organizaciones comunitarias y las palizas gratuitas del ESMAD también estuvieron a la orden del día.

Otras irregularidades del megaproyecto fueron declaradas por el Ministerio de Ambiente, quien en 2011 le negó la calidad de Mecanismo de Desarrollo Limpio a Hidrosogamoso3, las razones esgrimidas son varias y entre ellas se tiene la utilización de tecnologías y equipos contaminantes y la carencia de permisos y documentaciones que son básicos para un megaproyecto de esos. Esa fue la tónica de todo el proyecto, desde que recibió una licencia ambiental en el año 2000 a espaldas de toda la población, hasta su construcción que inició en 2009, hasta el día de hoy, cuando se siguen ignorando los llamados e informaciones que surgen de las mismas comunidades afectadas, comunidades que nos recordaron la palabra Dignidad y se organizaron en el Movimiento Social en Defensa de los Ríos Sogamoso y Chucurí.

El caso Hidrosogamoso no tiene justificación en lo formal ni en lo sustancial. Por tanto, debe servir para que Colombia se piense a futuro y decida si finalmente va a cuidar el recurso más valioso que tiene: su riqueza hídrica y ambiental. No va a quedar nada si se sigue imponiendo la lógica de la expansión del capital en función del extractivismo y de un modelo minero-energético destructor que debe ser superado con urgencia en este país.

  1. Ver: VANGUARDIA LIBERAL. Censarán a damnificados por apertura de Hidrosogamoso. 10/05/2017. http://www.vanguardia.com/economia/local/397327-censaran-a-damnificados-por-apertura-de-hidrosogamoso y EL TIEMPO. ‘Hidrosogamoso nos ha robado hasta el sueño’: pobladores. 10/05/2017. http://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/comunidades-temen-emergencias-por-apertura-de-hidrosogamoso-86538
  2. Ver link: http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/1999/T-194-99.htm
  3. Ministerio De Ambiente, Vivienda Y Desarrollo Territorial – Viceministerio De Ambiente. Trámite solicitud carta de aprobación nacional expediente 182. Numerado 200232169. Mayo 19 de 2011. Suscrito por Carlos Castaño, viceministro de ambiente.