Carta a nuestras defensoras y defensores de Derechos Humanos en Colombia

Defensoras y Defensores de la Colombia Profunda, acompañados por nuestras hermanas y hermanos de la Argentina, les enviamos estas palabras, porque en esta República aprendimos que los desaparecidos pueden hacer temblar la tierra, que la lucha no termina con la llegada de la democracia o de la paz, que a los genocidas hay que perseguirlos hasta lugares “inalcanzables” para hacer justicia (…).

Imaginar la nación desde el problema de la tierra

Si el reto que abren los procesos de paz en el país es la posibilidad de democratizar la sociedad, esto implica pensar el sentido de la comunidad nacional. Para ello, es necesario abrir las vías para escuchar nuevos imaginarios que siempre han estado presentes, sobre todo porque son garantías de una pluralidad que permitiría construir ese sentido de lo político y de lo común, desde una perspectiva democrática.

Crisis mundial y explotación laboral en Colombia

Corresponde al movimiento sindical de clase organizado en alianza con los sectores populares enfrentar la crisis estructural generada por el sistema mundo capitalista. Es la presencia organizada y consciente de la subjetividad de la clase trabajadora y del “poder popular” que tienen el potencial de encaminarse por los senderos reales de la transformación que demanda la dignidad humana, individual y colectiva, para sobrevivir.

¿Por qué no pasa nada con tanta corrupción?

La corrupción involucra entender la dualidad presente en las instituciones actuales: de ser por un lado la garantía de estabilidad y, por el otro, herramienta para el enriquecimiento de algunos sectores de la sociedad. Así pues, los Zuluaga, los Vargas, los Santos, los Samper y los menos visibles en la arena política, los Sarmiento, los Ardila, etc., representan esos grupos que han estado estrechamente ligados a la construcción del Estado, pero que además se han enriquecido en el proceso.

Cuando los recuerdos nos inundan sin aviso: Algunas reflexiones sobre los traumas personales, colectivos e históricos

Necesitaremos la erudición histórica para reconocer traumas históricos auténticos, y rechazar a otros que se etiqueten abusivamente como tales. Esta es una misión importante para historiadores responsables que estén interesados en crímenes atroces, y los traumas y legados multigeneracionales que se deriven de ellos.