La sociedad europea creó el estado moderno y la banca con la intención de defenderse de la violencia y el robo. Casi la totalidad del dinero que ganan las personas va a parar a las arcas de alguna de estas instancias. Los Estados dan un retorno de la inversión en seguridad y bienestar social. Los grandes bancos dan un enorme retorno a sus accionistas; producen grandes utilidades porque invierten el dinero de los usuarios en negocios muy rentables, especialmente en el negocio de la seguridad y las armas, el más rentable dentro del abanico legal.

Dado que los Estados tienen el monopolio de la compra legal de armas, este negocio necesita que los Estados hagan guerras reales o imaginarias y compren. La mayoría de las guerras son imaginarias porque los Estados prefieren no entrar en guerra real. Ellos son los únicos inversionistas con capacidad real de compra de arsenal bélico de alta gama porque tienen el monopolio del recaudo forzado de dinero. Se trata de que los Estados recauden y compren la mayor cantidad de armas posible.

El bienestar de la banca hace parte del bienestar social. Si los bancos quiebran, el dinero de todos los ahorradores desaparece. Si los Estados europeos quieren conservar algo de independencia y soberanía financiera, tienen que rescatar a los bancos y en consecuencia desfinanciar lentamente las finanzas publicas y/o subir los impuestos (y no a los bancos).

Los magnates bancarios, los actores principales del sistema bancario, aprendieron a manipular a los Estados en América Latina y África. La manipulación resulta rentable en Europa donde los Estados son más ricos. La crisis actual cuenta la historia del lento empobrecimiento de Europa. Los precios de la finca raíz bajarán más.

La codicia financiera no tiene límites internos pero sí externos. El empobrecimiento masivo es un límite externo, si bien se ha comprobado que el nivel de tolerancia humana ante la pobreza es bastante flexible. Cuando ese nivel llega a su máximo grado de flexibilidad o este grado de flexibilidad se reduce, el proceso de empobrecimiento se detiene y la sociedad transita hacia una nueva forma de vida. El proceso de gestación de la nueva forma de vida suele chocar con la resistencia de los sistemas privilegiados por el empobrecimiento masivo. El proceso de transformación tiene un rumbo impredecible, si bien el hecho mismo de la transformación es un dato histórico irrefutable. La creciente ola de espiritualidad que rápidamente recorre el mundo parece ser la salvación.