Nicolás Villa Moya

* Nicolás Villa Moya

Internacionalista de la Universidad del Rosario y magíster en Administración Pública de la Universidad de Leiden. Cursó estudios complementarios en Política Pública Europea en el Montesquieu Instituut de La Haya y Cooperación Internacional para el Desarrollo en la Universidad del Rosario. Fue miembro fundador (alumni) de The Hague Governance Quarterly y actualmente se dedica a la docencia e investigación en las ciencias sociales y políticas

Para pocos de los colombianos que residen en la capital es una sorpresa el encontrarse con un venezolano durante el día a día. En varias regiones y ciudades de Colombia la situación es similar. De hecho, la crisis del vecino país ha llevado a que, desde 2014, más de 1.046.708 ciudadanos de Venezuela hayan decidido emigrar hacia a Colombia.

Si algo han aprendido los colombianos sobre sus vecinos venezolanos es que quieren mucho a su país y que tienen simpatías políticas bien definidas, sobretodo, desde la llegada del chavismo en 1998. La polarización en Venezuela ya no es secreto para nadie, inclusive a nivel mundial. Sin embargo, si bien los venezolanos que se ven y escuchan a diario en Colombia manifiestan abiertamente su inconformidad y rechazo frente a la situación política, económica, y social de su país de origen, y critican con vehemencia al gobierno de Nicolás Maduro, pocas veces los escuchamos dando opiniones sobre la situación política, económica y social de aquel país donde escogieron (o se vieron obligados) ir a vivir.

Resulta curioso, ya que, si bien Colombia, según la precepción común, no es un lugar donde la opinión pública está tan polarizada como en Venezuela, sí es un país que sufre de índices de desarrollo que en muchos casos son aún más preocupantes que los de su vecino y que al mismo tiempo, hasta ahora está consolidando un proceso de paz con un ejército rebelde que cuestionaba la legitimidad del Estado. Quizás por prudencia, quizás por apatía, o quizás por desconocimiento, no escuchamos mucho a los venezolanos con los que compartimos a diario manifestarse frente a la política colombiana.

Dada la situación, nos pusimos en la tarea de consultar con algunos venezolanos (venezolanas para ser más exactos) que conocen o inclusive, que han trabajado en política colombiana, sobre su percepción frente a la misma y sobre la política en general, después de dejar Venezuela para venir a Colombia. ¿Cuál, consideran ellas, es la relación entre la política de Colombia y los venezolanos? A título personal, le ofrecieron consideraciones bastante clarificadoras a este portal.

En primer lugar, Sandra, socióloga de la Universidad Católica Andrés Bello, quien además ha trabajado en campañas presidenciales en Colombia, explicó que para los venezolanos resulta algo extraño opinar sobre la política en Colombia debido a que no es fácil ponerse en los zapatos de los colombianos. Una historia de violencia extrema y el fenómeno social del narcotráfico resulta muy distante de la realidad de la que provienen los venezolanos, y al no sufrir esos flagelos, resulta extraño el opinar sobre la política colombiana. Igualmente, considera que las instituciones colombianas, en este momento son más democráticas que las de Venezuela, debido a que existe un mayor nivel de independencia entre las ramas del poder público.

Sandra también opina que la sociedad colombiana es bastante conservadora y que ese factor es importante para explicar el comportamiento político de los colombianos. También manifestó que desde el ascenso del chavismo al poder en Venezuela, sus posturas políticas han cambiado: dijo que (entre risas, pero también con algo de vergüenza) debe admitir que el fracaso de la izquierda revolucionaria en Venezuela ha llevado a que ahora se considere de centro derecha, pese a que antes del chavismo se consideraba de centro izquierda. Ella le reprocha a la izquierda revolucionaria que no haya logrado los derechos y garantías sociales que prometió para todos.

También consultamos con Carla, estudiante universitaria venezolana de Relaciones Internacionales que reside en Colombia. Ella está enterada de la política colombiana de manera tangencial y manifestó que tendría que investigar por cual candidato votaría en las elecciones presidenciales de 2018, ya que no conoce sus propuestas. Para Carla, el chavismo ha sido una realidad durante casi toda su vida; contó además, que el senador Álvaro Uribe tiene un nivel aceptable de apoyo en la oposición venezolana y que ella, inclusive, leyó un libro de Uribe antes de venir a Colombia para informarse sobre nuestra realidad política. Al llegar a Colombia, le sorprendió que “la mayoría de la gente lo odia”; sin embargo, después de vivir en Colombia por varios años, ahora piensa que los gobiernos de Uribe no fueron buenos para Colombia, pero valora el apoyo que “le ha brindado a los venezolanos, así sea por intereses políticos.” Carla se considera de centro-izquierda, valora que el chavismo haya buscado políticas para ayudar a los más pobres en Venezuela, pero considera que lo hizo a costa de las clases medias y altas por lo que ella se siente perjudicada.

Ambos testimonios son muy significativos. Son una muestra del sentir y pensar de los venezolanos en Colombia, vehementes en su condena al chavismo y prudentes frente a la situación en su nuevo hogar. Si acaso, los venezolanos residentes en Colombia establecen su vida de manera permanente en este país, cabe preguntarse si alguna vez tomarán posturas más vehementes frente a la política interna. Si resulta ser así, ¿La realidad social distinta de la que provienen hará que opten por posturas anti status-quo, ya que su propia experiencia les ha demostrado que una realidad mejor es posible? o ¿la sombra del chavismo espantará cualquier propuesta que se aleje de lo que ya está establecido en Colombia? ¿primará la esperanza o el miedo? Ya veremos que sucede.