Andrés Felipe López

* Andrés Felipe López

Arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia. Realizó un Máster en Urbanismo, Ordenamiento y Transportes en la Universidad Paris-Est. Actualmente se encuentra adelantando estudios doctorales en Geografía y Ordenamiento en la Universidad Toulouse II sobre la propuesta territorial y organizativa de las Zonas de Reserva Campesina

Se cumplió esta semana un año de la firma del Acuerdo entre las FARC y el Gobierno Colombiano en el Centro de Convenciones de Cartagena donde Rodrigo Londoño (Timochenko) pronunció una frase con mucha fuerza que posteriormente se ha convertido en uno de los símbolos del nuevo partido político: “Nuestra única arma será la palabra”; luego vino la convocatoria al referendo, el triunfo del No, el ajuste a los acuerdos y el Acuerdo Final de paz firmado en Bogotá.

Se hace necesario empezar a recapitular el proceso que se ha llevado a cabo para evaluarlo y hacer frente a la grave situación que el incumplimiento de los acuerdos empieza a mostrar en los territorios priorizados1. A medida que se iba avanzando en los Acuerdos de la Habana crecían las dudas frente a los cumplimientos del Gobierno en materia de implementación, es decir, lo que pasaría durante esos 180 días (a partir de la firma del Acuerdo D+180) que debían durar las Zonas Veredales y los Puntos Transitorios de Normalización (ZVTN y PTN), pero sobre todo, que pasaría a partir del día posterior a su finalización, el D+181.

Pues bien, a los incumplimientos en infraestructura básica de estos puntos de concentración, los asesinatos selectivos a miembros de organizaciones sociales reiteradamente denunciados durante este período, ahora se suma que en dichos territorios2 estas amenazas se empiezan a convertir en asesinatos, tanto para los excombatientes que se encuentran en proceso de reincorporación, como para las comunidades que acogieron estas apuestas territoriales. Tal es el caso de lo ocurrido hace dos semanas cerca al Espacio de Concentración de la vereda Miravalle, en la Zona de Reserva Campesina -ZRC- de la cuenca del río Pato y del valle de Balsillas, donde fue asesinado un excombatiente que hacía parte del nuevo partido de las FARC3 o el asesinato de un integrante de la seguridad campesina, integrante de la Asociación de Trabajadores de la Zona de Reserva Campesina –ASTRAZONAC– en Corinto Cauca4.

 

La reincorporación colectiva, una apuesta en riesgo

Cada una de estas situaciones debe ser vistas en el marco de un contexto local. El asesinato de José Alberto Torijano, coordinador de la seguridad campesina ocurrió mientras buscaban impedir la detención de dos comuneros acusados de narcotráfico. Mientras los acuerdos FARC-Gobierno hablan de sustitución concertada de cultivos de uso ilícito, el PNIS y el PAI5, la Policía y el Ejército siguen recibiendo órdenes de erradicación forzada. Es apenas natural que las organizaciones campesinas impidan la erradicación forzada de lo que hasta ahora es su producción de sustento y especialmente mientras no se garanticen condiciones de gradualidad en la sustitución, de formulación de proyectos productivos y demás6. En esta misma región las organizaciones impidieron en algún momento la entrada de los organismos encargados del desminado por no haber sido consultadas, además de no integrar a las FARC dentro de lo que debería ser un organismo tripartito (con el Gobierno y la ONU).

Acá debemos hablar de otra preocupación y es la apuesta que desde la negociación propusieron las FARC-EP de realizar su reincorporación de una manera colectiva, en ese sentido fueron pensados los diferentes puntos de concentración donde han recibido capacitaciones, fueron censados y entregaron armas. Esta apuesta está integrada al origen campesino de la guerrilla, busca desarrollar proyectos productivos que se beneficien de la prometida Reforma Rural, la regularización de predios, entre otros, a partir de una propuesta colectiva que se quiere materializar a través de la Cooperativa de las Economías del Común –ECOMUN–. Dicha propuesta, en la práctica, está tardando en arrancar por cuestiones administrativas, pero también porque las tierras donde deben desarrollarse dichos proyectos deben estar saneadas, es decir, no tener ningún problema con territorios objetos de la famosa ley 2da de 1959, con delimitaciones de Parques Naturales o tener el régimen de propiedad en orden. Estas condiciones, en territorios donde por más de cincuenta años se llevaron a cabo confrontaciones armadas, resultan, por decir lo menos, muy difíciles de cumplir. ECOMUN debe nutrirse de más de 50 cooperativas que los reincorporados, y otras personas que quieran participar deben conformar, y si bien en algunas zonas dichos proyectos ya empiezan a tomar forma, en una gran mayoría no. Esto sumado a los incumplimientos por parte del Gobierno en materia de amnistías a guerrilleros que aún se encuentran presos, el no desmonte del paramilitarismo en las regiones y la individualización de los subsidios a los excombatientes se convierten en razones para que en dicho proyecto se comiencen a ver fisuras. Estas son aprovechadas en parte por las disidencias de la guerrilla que empiezan a operar en zonas donde aprovechan el no cambio en las condiciones de vida para incorporar combatientes y retomar territorios que fueron dejados momentáneamente por las FARC para su concentración. Esto sucede en algunas regiones donde si no se proponen soluciones integrales que reemplacen de una manera concertada la economía de la guerra, esta seguirá siendo la cotidianidad.

 

¿Pero cómo fundimos el país nacional y el país político?

En su discurso del primero de septiembre en la Plaza de Bolívar, en el marco del lanzamiento público del nuevo partido político, Rodrigo Londoño citó a Jorge Eliécer Gaitán cuando en 1944 hacía mención a que en Colombia “hay dos países: el país político que piensa en sus empleos, en su mercancía  y en su poder, y el país nacional que piensa en su trabajo, en su salud, en su cultura, desatendidos por el país político”7. Esta sentencia lastimosamente sigue siendo actual y creo que Timo es un personaje político de mucho valor que acierta en su diagnóstico. Ahora, ¿cómo fundir esos dos países en uno solo, cuando esta parte del poder que ha permitido sentarse a negociar, discutir seriamente la existencia de un conflicto social y armado, promulgar una Justicia Especial para la Paz y buscar sus causas sociales, juega siempre una estrategia doble de acuerdos e incumplimientos?

Siguiendo con las conmemoraciones, por estos mismos días se cumplen cuatro años del Paro Agrario, la primera de las grandes movilizaciones que después de muchos años contó con la solidaridad de una buena parte de la población urbana, que duró más de dos meses, paralizó una buena parte del país con la movilización de más de 200 mil personas y que sirvió de base para la formación posterior de la Cumbre Agraria, Campesina Étnica y Popular. Aunque el presidente negó en su momento su existencia, finalmente tuvieron lugar mesas de negociación que llegaron a unos acuerdos y compromisos; esto se repetiría en 2014 y si bien estas mesas siguen existiendo, especialmente unas específicas a nivel regional, el balance general es el pobre cumplimiento por parte del Gobierno en lo pactado. Ante este repetido incumplimiento del país político, a los del país nacional no nos queda otra que seguir organizando plataformas que entren a disputar en diferentes escenarios de la «batalla (político-cultural) de ideas» los escenarios de poder, para expresarlo en términos del profe Jairo Estrada.

Es cierto que el lanzamiento público de la nueva fuerza política es un hecho histórico impensable hace poco más de cuatro años; ahora, las características que tome este nuevo partido están en definición, en disputa desde antes de su Congreso fundacional y eso hace parte del nuevo escenario. Como tratábamos de decirlo en la columna pasada8, las plataformas comunes deben convertirse en claves de lectura frente al momento actual de transición donde es fácil perderse por momentos en ambiciones gremiales, personales y/o excluyentes. La exigencia del momento precisa tratar de entender qué está pasando en ese país nacional para que sea él el que emerja con fuerza y proponer un proyecto diferente de país.

  1.  http://colombia2020.elespectador.com/pais/un-panorama-desolador-de-la-implementacion-del-acuerdo-de-paz
  2. Que pasaron a llamarse “Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación” después de la Dejación de Armas y el retiro de los contenedores finalizando Agosto.
  3. http://www.contagioradio.com/maicol-guevara-integrante-de-las-farc-fue-asesinado-en-san-vicente-del-caguan-articulo-46698/
  4. http://prensarural.org/spip/spip.php?article22070
  5. Plan Nacional Integral de Sustitución y Planes de Atención Inmediata.
  6. https://www.youtube.com/watch?v=_3Z9ojA9u_I
  7. http://www.elsalmon.co/2017/09/el-discurso-de-timochenko-en-el.html
  8. http://palabrasalmargen.com/edicion-109/las-plataformas-comunes-una-de-las-claves-para-entender-el-momento-y-evitar-caer-en-la-trampa-de-las-divisiones-historicas/