Argumentos a favor de un enfoque participativo de las víctimas en la JEP

Si asumimos esta premisa, la discusión habrá de centrarse en el diseño institucional del procedimiento de la JEP que mejor asuma el carácter deliberativo de la democracia. Si nos inclinamos por esta visión, los escenarios de toma de decisiones en la JEP deberían inclinarse por canales de participación más directos  para las víctimas, de modo que en un foro público de discusión presenten sus correspondientes perspectivas

¿Fueron las auc una simple “alianza coyuntural de señores de la guerra y narcotraficantes”? reflexiones acerca de una sentencia de la sala de justicia y paz de Bogotá

Lejos de ser una alianza inestable de grupos criminales diversos, las AUC representaron un proyecto global coherente, beneficiado de todo tipo de complicidades, con una dimensión política innegable y un accionar similar en todo el territorio nacional. Las AUC se expandieron por todo el país y acumularon un poder descomunal, a tal punto que se puede decir que su triunfo representó, en cierta medida, la toma de posesión paramilitar de Colombia. Es decir la victoria de una “cultura paramilitar” que impregnó todas las esferas de la sociedad colombiana y que condujo a la llegada a la presidencia de la República de un personaje como Álvaro Uribe, arquetipo de esa cultura.

Una comisión de la verdad en Colombia. Algunos retos frente a la superación de la violencia y la reconciliación

Los retos a los que la Comisión de la Verdad en Colombia se enfrenta apuntan a una delgada línea sobre la cual esta deberá moverse en una suerte de equilibrio para cumplir con su mandato. Sin embargo, aunque se trata en efecto de una labor supremamente compleja, el lenguaje del Decreto reglamentario de la CEV podría dar la idea de que la relación entre el esclarecimiento de la verdad y la superación de la violencia es bastante obvia

Educación en tiempos de conflicto y posconflicto en donde la memoria es un lugar en llamas

Educar en la memoria implica no sólo trabajar con los testimonios de las víctimas, un valioso legado que enrostra nuestra propia historia, sino también aprender a narrarnos como sujetos capaces de reflexionar en torno a nuestras propias trayectorias, a sabernos y reconocernos como ciudadanos que hemos crecido en medio de contextos en los que la violencia ha sido la moneda de cambio en sociedades desiguales y fragmentadas en las que la intolerancia política y social ha marcado buena parte de nuestras subjetividades.

¿Cómo perder la tierra en Colombia desde la guerra y la ley?

Al seguir esta ruta de identificación con los mecanismos de decisión y participación locales-comunitarios, el reconocimiento del territorio se antepone como el requisito de control autónomo en el que la preservación, cuidado y significación social y cultural son las variables de defensa por la vida, ante los proyectos económicos de muerte respaldados en el plano militar y soportados desde el marco legal.

Carta abierta al Departamento de Sociología – UNAL

En Colombia hay más de cien mil presos y mientras universidades como los Andes y la Gran Colombia tienen programas carcelarios, la Universidad Nacional ni siquiera los vislumbra. Más bien, de forma muy innovadora y “emprenderista” permite que los sectores más pobres de la sociedad entren tan sólo a lavar baños o cuidar edificios, limpiando todo eso que contamina una ciudad universitaria blanca

Tumaco: Una masacre que nos interpela

Esclarecer la verdad de lo acontecido es una exigencia de la familia de Aldemar y de la comunidad en Tumaco, así como la de precisar los responsables. La masacre en Tumaco también exige el cumplimiento efectivo del punto cuatro del Acuerdo Final, lo cual implica, además del cumplimiento de las medidas de atención inmediata allí en donde se han suscrito acuerdos de sustitución, no perder de vista la relación entre el punto cuatro de solución al problema de drogas de uso ilícito y el punto uno sobre reforma rural integral, así como la primacía de la sustitución voluntaria sobre la erradicación forzada.

¿A quién le sirve la erradicación violenta de la coca?

En este contexto, la masacre de Tumaco es una desgarradora historia de un conflicto que viene gestándose desde el inicio de la implementación del Acuerdo y que tiene al menos dos bases: en primer lugar, la política contradictoria que traslapa erradicación forzada con sustitución concertada y, en segundo lugar, la grave estrategia histórica del Estado colombiano de “firmar lo exigido, para incumplir lo pactado”. Esta estrategia se ha decantado desde hace más de un siglo en un ciclo vicioso de violencia-negociación-acuerdo-incumplimiento-violencia.