La prensa europea se ha llenado de títulos de terror para cualquier socialdemócrata en los últimos años: ¿Hay un futuro para la socialdemocracia en Europa?1, La socialdemocracia en picada, necesita una nueva visión2, ¿La socialdemocracia está ante su extinción?3 La muerte lenta de los socialdemócratas europeos4, son sólo unos ejemplos.

Como un juego de naipes, los partidos socialdemócratas europeos caen uno por uno en el ritual de las elecciones. El más reciente fue el SDP alemán que descendió 5,2% en su votación el pasado 24 de septiembre, logrando sólo un 20,5% del electorado. En la primavera de este año, fueron derrotados los socialistas franceses que sólo obtuvieron un 6,4 % de los votos; en Dinamarca los socialdemócratas fueron excluidos de la coalición de derecha del gobierno por su débil resultado en 2015 y hoy cooperan con nacionalistas de derecha y en Austria las encuestas los ubican debatiéndose el segundo lugar con la ultraderecha del Partido Liberal (FPÖ) y atrás de los Demócratas Cristianos frente a las elecciones convocadas para el 15 de octubre.  En España el PSOE retrocedió en las elecciones generales del 2016 y el mapa español se pintó de azul con sólo tres provincias rojas. Y todo comenzó con el PASOK (4,7% en votación en 2015), el partido socialdemócrata griego, que durante tres décadas dominó la política en su país para ahora estar casi totalmente eliminado de la competencia por el poder. Pasokificación… es el nombre que se le ha dado al fenómeno.

Hay dos excepciones en este juego de naipes, la una es el Labour de Inglaterra que, aunque no logró la salida de la primera ministra Theresa May, sí la debilitó aumentando considerablemente la votación (+9,5%) y ganando 32 escaños más en el parlamento mientras los conservadores perdían 13 y, la otra, los socialistas portugueses que se encuentran en el poder con una coalición hacia la izquierda.

En Europa estamos observando dos tendencias paralelas: el debilitamiento de los partidos socialdemócratas y el fortalecimiento de los partidos racistas de ultraderecha. Efectivamente, esas dos tendencias fueron observadas en las recientes elecciones alemanas: la AFD (Alternativa para Alemania) alcanzó por primera vez, después de la Segunda Guerra Mundial, una representación para la ultraderecha en el parlamento al mismo tiempo que la socialdemocracia sufría su derrota. Mientras que el Demócrata Cristiano de Merkel disminuyó su votación (-8.6%) alcanzando apenas un 32%, lo cual apunta a que los decepcionados votantes socialdemócratas no se inclinaron en primer lugar por Merkel.

 

¿Estamos presenciando el ocaso de la socialdemocracia europea?

Podríamos empezar diciendo que un fantasma recorre a Europa. Es el fantasma cada vez más grande y aterrador de la desigualdad social. En enero del 2017, la OCDE publicó su reporte Understanding the Socio-Economic Divide in Europe5 donde, una vez más, las estadísticas demuestran que desde la década del 80 la mayoría de países en Europa, inclusive los campeones en políticas de bienestar, los nórdicos, han aumentado sus índices de desigualdad. Según la OCDE, Europa tiene hoy un coeficiente Gini de 0.30 (donde 0 es lo más igualitario y 1 lo más desigual). Sólo un poco por debajo del promedio 0.31 de todos los países de la OCDE incluyendo Estados Unidos y países en desarrollo. En el continente, el 10% más rico de la población maneja el 50% de la riqueza, mientras el 40% más pobre sólo tienen el 3%. En cuanto a ingresos, en los 80 el 10% más rico tenía siete veces más ingresos que el 10% más pobre. Hoy tienen 9 y medio veces más ingresos. La desigualdad creciente en estas tres décadas ha afectado principalmente a dos grupos: los jóvenes y los inmigrantes y sus hijos. El reporte establece además que la desigualdad se está heredando de una generación a la siguiente, debido a políticas públicas ineficientes en la redistribución. El desempleo en el continente aumentó de un 8% en 2010 al 11% en 2013.

 

Y en estas tres décadas ¿qué han estado haciendo los partidos socialdemócratas?

Pensemos la respuesta en tres áreas: políticas públicas, base electoral y agenda.

Empecemos con políticas públicas. Estos partidos llegaron al poder el siglo pasado defendiendo agendas de reformas económicas para combatir la pobreza y promover la redistribución de los recursos. La década del 70 alcanzó un pico en la equidad en gran parte del continente con los estados de bienestar. Pero, a partir de la década del 80, también los socialdemócratas han optado por actuar disciplinadamente en el dogma del neoliberalismo. Privatizaciones, supresión de impuestos a la herencia y la riqueza, estímulos a la banca, control fiscal etc., han marcado la política económica de los obedientes socialdemócratas. La bandera de la igualdad económica y la justicia social ha descendido en su lista de prioridades en la agenda política y, en cambio, la seguridad en las fronteras, la migración y la responsabilidad fiscal han subido6.

La crisis financiera de 2008 significó, aún más, una dura prueba para los distintos gobiernos socialdemócratas de la época: o salvar a los trabajadores y clases medias o salvar a los bancos. De nuevo, los gobiernos socialdemócratas optaron por adecuar sus políticas públicas para salvar “la economía”, actuar de manera “responsable”, y optaron por la austeridad y medidas económicas que han llevado a los trabajadores europeos a sentirse abandonados por la clase política. Esto principalmente en el sur de Europa.

De todos los errores, la adopción de los programas de austeridad ha sido de los peores y más sentidos. Si bien es cierto que los gobiernos nacionales han perdido espacio de maniobra frente a la Unión Europea y sus imposiciones, también es cierto que los partidos socialdemócratas del continente no han formado un frente común para transformar estas políticas en la UE y desafiar el dogmatismo de Angela Merkel. El resultado lo estamos viendo: europeos abiertamente críticos contra la UE y sus mandamientos. Al punto de que un Brexit se convirtió en el baldado de agua fría para la ciega y testaruda élite política europea, incluidos los socialdemócratas.

En el siglo pasado su base electoral, los obreros, llevó a la socialdemocracia al poder. Las fábricas y las industrias, con sus sindicatos fuertes, eran el agua que daba de beber a las socialdemocracias reformistas. Hoy el sector industrial tiene cada vez menos participación en la economía  europea (de 35% hace 50 años a 15% actualmente) y los asalariados están laborando principalmente en la economía de servicios, en peores condiciones laborales que sus padres, ocasionando también una mutante identidad de clase. En este panorama, los socialdemócratas han optado por intentar posicionarse al centro del espectro político y apelar a nuevos electores, la denominada clase media. A esto hay que añadir que los trabajadores europeos con peores condiciones laborales hoy son los inmigrantes. Hemos obtenido unas fisuras étnicas en la clase trabajadora europea, a lo cual la socialdemocracia no ha respondido con políticas públicas específicas para proteger sus derechos.

Esto lleva al siguiente punto: agenda. Los partidos socialdemócratas no han respondido a la crisis migratoria de la forma solidaria que se hubiera esperado, o como un Olof Palme en Suecia hubiera deseado, que recalcaba la importancia del derecho al asilo. Al contrario, parecen querer hacer frente al aumento de la extrema derecha racista con una agenda restrictiva migratoria propia. En Suecia, por ejemplo, el partido en el gobierno tomó la decisión en 2015 de cerrar fronteras, imponer controles de pasaporte (antes abolidos) y restringir la política migratoria. En Dinamarca, el partido Socialdemócrata ha planteado abiertamente la posibilidad de entablar alianzas estratégicas con el partido anti-migración Dansk Folkeparti. En Austria, los socialistas del SPÖ también han dejado claro que una coalición, después de las elecciones de octubre, con la extrema derecha FPÖ es factible.

Pero  también hay una tercera tendencia: no sólo la extrema derecha crece. En los países no lo ha hecho, la crítica anti-sistema y la crítica a las instituciones de la UE la vienen haciendo partidos y movimientos de izquierda radicalizados7. Mientras la extrema derecha ofrece como solución la salida de la UE, un nacionalismo malsano, cerrar las fronteras y culpar a los inmigrantes de los problemas sociales, desde la inseguridad hasta el desempleo de los nativos, la izquierda radicalizada ha ofrecido una agenda con justicia social e igualdad económica como principales banderas. Tales puntos llamarían a una crítica a los postulados de responsabilidad fiscal impuestos por la UE y a una profundización de la democracia local. Se trata de una desobediencia al dogmatismo neoliberal, lo cual ha calado entre importantes sectores del electorado de Grecia (Syriza), España (Podemos y ahora Unidos Podemos), Francia (considerable resultado a Melénchon), Países Bajos (Izquierda Verde), Reino Unido (Labour) y, según los últimos sondeos, también parecen llamar la atención en los votantes de Islandia, donde la Izquierda Verde lidera los sondeos para las elecciones extraordinarias del 28 de octubre.

El manifiesto del Labour en las pasadas elecciones es una muestra de esta otra alternativa: un programa agresivo de protección al medio ambiente, defensa del derecho a la salud gratuito, a la educación gratuita, redistribución de la riqueza, nacionalización de servicios públicos esenciales (entre otros las carrileras) y defensa de los derechos de los migrantes. Todo aquello que los expertos dijeron que iba a llevar al fracaso, es lo que le quitó votantes a la extrema derecha de UKIP (-10,8 en relación a 2015), le devolvió la esperanza al electorado y le dio buenos resultados a los socialistas del Labour. Regresar a una agenda donde las banderas de justicia social e igualdad sean prioridad parece ser lo único que podría salvar a la socialdemocracia de su ocaso, extinción o muerte lenta. Si no recogen esas banderas abandonadas, los partidos ubicados a su izquierda pueden ser los que estén desafiando los partidos racistas y cosechando victorias.

 

 

Joanna Castro

Antropóloga Social

  1. https://www.socialeurope.eu/future-social-democracy-europe
  2. https://www.theguardian.com/commentisfree/2014/jun/04/social-democracy-on-ropes-new-vision-labour
  3. https://www.socialeurope.eu/is-social-democracy-facing-extinction-in-europe
  4. http://www.spiegel.de/international/europe/the-demise-of-social-democracy-in-europe-a-1168670.html
  5. 2017. OECD, Centre for Opportunity and Equality. Understanding the Socio-Economic Divide in Europe. 26 January 2017.
  6. https://www.washingtonpost.com/news/worldviews/wp/2017/09/25/like-germanys-social-democrats-left-wing-parties-are-losing-ground-across-europe/?utm_term=.bf62d19ae595
  7. https://www.theguardian.com/commentisfree/2017/sep/25/afd-germany-sdp-social-democracy-jeremy-corbyn?CMP=share_btn_tw