César Giraldo

* César Giraldo

Docente de la Universidad Nacional de Colombia. Doctorado en Economía, Universidad París 13. Profesor investigador sobre los temas sociales, actualmente se encuentra trabajando sobre la Economía Popular y, en este momento, realiza una investigación sobre la Venta Callejera en la localidad de Suba (Bogotá). Experto en Protección Social, Finanzas Públicas y Política Social

A continuación se harán algunas sugerencias sobre los elementos que debe tener una propuesta económica alternativa, con miras al debate electoral del año 2018. El tema de discusión se centra sobre la disputa por los recursos públicos, lo cual conduce a la discusión del modelo económico.

En la disputa por los recursos presupuestales, hay tres temas centrales que van a entrar en discusión apenas se inicie el próximo gobierno: el primero, las pensiones porque para los representantes del sector financiero es la reforma estructural que quedó debiendo Santos. El segundo, el Sistema General de Participaciones (SGP), que son las transferencias para salud y educación porque en el año 2016 terminó la vigencia de la reforma constitucional del 2007 al respecto y se regresa a la estipulado en la Constitución de 1991. Y el tercero, el cumplimiento de los acuerdos de La Habana. Se va hacer referencia a los dos primeros, en el entendido que el tercero tiene otros espacios de discusión.

Nótese que los temas hasta aquí planteados, pensiones, salud y educación, son derechos sociales fundamentales que tienen sujetos dispuestos a movilizarse por ellos, lo que los hace útiles para construir un proyecto político alternativo. En el caso de las pensiones, la movilización surge del hecho que la reforma de las pensiones va a estar necesariamente en la agenda del próximo gobierno porque es una exigencia del sector financiero (ANIF, Asobancaria, Asofondos, firmas calificadoras de riesgo), exigencia sobre la cual los comunicadores sociales y centros de pensamiento que responden a ese interés, están moviendo a diario y lo van a hacer cada vez con más fuerza para vender la reforma como necesaria.

Pero si abren la caja de pandora sobre la reforma de las pensiones existen reivindicaciones que tienen sujetos de carne y hueso que están dispuestos a movilizarse por ellas: los afiliados a fondos privados de pensiones que están siendo estafados, el sector informal que no tiene mecanismo de acceso a pensiones, los mayores de sesenta y cinco años que no tienen la pensión no contributiva, y los trabajadores de prestación de servicios que dejan de cotizar entre contrato y contrato perdiendo sus beneficios.

En cuanto al SGP, su revisión fue uno de los puntos que se acordó con el Gobierno a raíz del paro de Fecode, porque está en el corazón de la financiación de la educación básica y media. El Ministro de Hacienda anunció que el sistema va a ser reformado en el 2018. El hecho que este debate gire en torno a la financiación de la educación básica y media, permite conectar la discusión con la financiación de la educación superior, que si bien tiene otros mecanismos de financiación, ya ha generado una movilización en las universidades públicas como resultado de su crisis. Si se juntan las dos dinámicas, el derecho a la educación puede ser un tema de movilización general.

Además de los dos temas mencionados (pensiones y SGP), sobre el Presupuesto Nacional existe la presión para cumplir con los acuerdos de La Habana, el soporte de las vías 4G que es donde el capital financiero aspira colocar sus excedentes ante la desaceleración de la economía, y las obligaciones de la deuda pública. Esas demandas de gasto se enfrentan con la exigencia de recorte del mismo que hacen los acreedores del Estado a través del FMI y de las firmas calificadoras de riesgo. Este recorte ya se aplicó en los Presupuestos Nacionales del 2016, 2017 y 2018. Este es un punto de tensión política sobre el cual hay que definir una estrategia.

Frente a toda esta discusión el Gobierno alega que las demandas sociales tienen costos fiscales que no pueden ser cubiertos por el Presupuesto Nacional. Entonces aquí viene la discusión sobre el Presupuesto, que se conecta con el debate sobre el modelo económico. Son cuatro los rubros que absorben el 90% del Presupuesto y son los que deben ser tenidos en cuenta a la hora de fijar las prioridades: pasivo pensional, deuda pública, SGP (transferencias a los gobiernos locales), y seguridad.

El primer rubro, el pasivo pensional, lleva de nuevo el debate al tema de las pensiones, y su origen está en la privatización de las mismas, lo cual hizo que el Estado se quedara con las obligaciones pensionales. Mientras que los fondos privados tienen activos del orden de $230 billones, el sistema público tiene un pasivo del orden de $120 billones (estas cifras habría que revisarlas). Pero es claro que si se eliminan los fondos privados y se unifican las cuentas, el activo privado mata el pasivo público y las cuentas recuperarían el equilibrio. Esa es la primera solución a la falta de recursos, pero ello implica una disputa con el capital financiero.

El segundo rubro, la deuda pública, se origina en el hecho que la Constitución de 1991 prohibió recurrir al Banco de la República para financiar presupuesto (emisión  monetaria). Ahora hay que captar recursos del mercado privado de capitales nacional y extranjero, pagando la deuda con su correspondiente costo financiero. Si se restablece la emisión no se incurriría en ese costo, aunque la emisión debe hacerse dentro del margen monetario existente. De todas formas, la emisión la está realizando el sistema financiero privado por medio del crédito y a través de ello obtiene una ganancia financiara.

El tercer rubro, las transferencias a los gobiernos locales, el SGP, ya fue objeto de recorte con las reformas constitucionales del 2001 y 2007. Finalmente, el cuarto rubro, el gasto en seguridad, debe ser recortado en el marco de los acuerdos de paz.

Este es el contexto del debate en que se debe dar una propuesta económica alternativa. Esta discusión lleva el tema a otras dimensiones: si se hace emisión monetaria para financiar presupuesto habría que establecer un control de cambios para evitar que los nuevos pesos persigan los dólares. Esto nos lleva a la discusión de la política cambiaria. Y ello nos lleva a la discusión del mercado de capitales. Y ello nos lleva a la discusión del régimen de inversión extranjera y el crédito de fomento económico. Y así sucesivamente hasta cuestionar todo el modelo económico. Pero este es el camino para construir una propuesta alternativa y hay que irse preparando para ello.

Pero si no se empieza con reivindicaciones que reflejan un interés concreto de la sociedad y que en el momento histórico concreto tiene sujetos reales que están dispuestos a movilizarse políticamente, todo lo demás son ilusiones sin realidad. Este es el sentido de la presente propuesta.