Olga Lucía Espejo

* Olga Lucía Espejo

Politóloga de la Universidad Nacional de Colombia, Especialista en Gerencia Social y estudiante de Maestría en Derechos Humanos, Gestión de la Transición y Posconflicto de la Escuela Superior de Administración Pública - ESAP. Interés en la investigación y acción en temas relacionados con la construcción de paz, los derechos humanos y de la naturaleza, los movimientos sociales, así como el análisis de las dinámicas del conflicto regional y nacional, y la violencia política. Twitter: @olgalues

La participación de integrantes de la Colombia profunda, el esclarecimiento de la verdad y el reconocimiento del derecho de las víctimas del conflicto de construir memoria, son algunos procesos que no sólo se vieron amenazados por la posverdad en la negociación de paz entre el Gobierno y las FARC-EP, sino también en el marco del actual procedimiento legislativo especial para la paz fast track, en el que se adelanta la producción normativa para la implementación del Acuerdo. Los enemigos de la paz han modelado la opinión pública a partir de percepciones y versiones que se sobreponen a la realidad para generar confusión sobre temas sensibles del tránsito al posconflicto: las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz no fueron la excepción.

Tras semanas de debate en el Congreso atravesadas por el ausentismo, por la dilatación por parte del uribismo y el acalorado episodio en el que en días pasados le negaron la palabra a Jesús Santrich, se aprobó en su último debate en plenaria de Cámara de Representantes el proyecto de las circunscripciones, aunque con algunas modificaciones que restringe la participación de víctimas de acuerdo al grado de consanguinidad, pero se adiciona el presupuesto a la Registraduría para que se lleven a cabo las elecciones. Evitar el triunfo de la posverdad, requiere desenmascarar los mitos infundados y tergiversaciones que se han creado alrededor de este tema que ponen en duda lo acordado.

 

Mito 1: Las 16 Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz son para las FARC

El discurso oficial ocultó que a las curules aseguradas les suma otras 16 que surgirán de circunscripciones exclusivas de candidatos de FARC o afines” (Álvaro Uribe Vélez, Partido Centro Democrático)1

“Afros e indígenas son el 30 % de los colombianos y tienen solo 3 curules en el Congreso; las FARC no representan a nadie y tendrán 26 curules” (Alfredo Rangel, Partido Centro Democrático)2

Las afirmaciones de los senadores Uribe Vélez y Rangel recogen el principal mito que se ha diseminado en distintos sectores y la opinión pública respecto a las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz -CTEP-, desde el que se presume que el partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, tendrá aseguradas, además de las 10 curules pactadas (cinco para Senado y cinco para Cámara de Representantes), otras 16 que, supuestamente, serán también asignadas a ex militantes de las FARC, reiterando así que con el Acuerdo de Paz, se “le entregó el país al terrorismo”.

Las CTEP se acordaron como uno de los mecanismos de reparación a las víctimas en los territorios más afectados por el conflicto entre el Estado colombiano y las FARC-EP. De acuerdo a este mecanismo, las comunidades que sufrieron el dolor y las consecuencias de la guerra, por primera vez en la historia contarán con representación política en la Cámara de Representantes. Se trata de 16 curules temporales para los dos períodos electorales siguientes: 2018-2022 y 2022-2026, y se verán beneficiados cerca de 6.5 millones de personas que hasta hoy no contaban con una representación, en 167 municipios de 19 departamentos.

Este mito, se rebate también al tener en cuenta que en el Acuerdo se dejó claridad, que así como no pueden inscribirse candidatos pertenecientes a movimientos y partidos políticos con personería jurídica, esta misma restricción se impone igualmente al partido FARC, lo cual es conveniente para evitar la cooptación partidista. Las y los candidatos sólo deberán ser personas arraigadas a estos territorios o que en caso de haber sido desplazadas estén en proceso de retorno, además de ser inscritos por grupos significativos de ciudadanos, organizaciones sociales, campesinas o de víctimas, consejos comunitarios que hayan venido trabajando por la construcción de paz o resguardos indígenas que se encuentren legalmente reconocidos3.

 

Mito 2: Sólo la representación de los partidos tradicionales es legítima

“¿Cómo es posible que los partidos que estamos aquí representados vamos a votar por la ilegitimidad de nuestras colectividades, para participar en esas zonas de conflicto en la reconstrucción y en el pos conflicto?”4 (Viviane Morales, Partido Liberal)

De acuerdo a esta afirmación, se ha hablado de una supuesta violación a los preceptos constitucionales respecto a la representación política, toda vez que las circunscripciones excluyen a los partidos políticos constituidos legítimamente de la contienda electoral en los territorios.

Pues bien, las curules que se crean en las Circunscripciones Especiales de Paz no responden a una violación a la Constitución, de hecho, en el Artículo 176 se contemplan las circunscripciones especiales, por tanto esta jurisdicción es legítima.  Respecto a la supuesta amenaza a los partidos, cabe recordar que en los 167 municipios se podrá votar no sólo por las listas de las organizaciones sociales, movimientos ciudadanos, resguardos indígenas y consejos comunitarios afrocolombianos, sino también por los representantes a la Cámara de Representantes pertenecientes a los partidos políticos tradicionales, en el marco de las elecciones ordinarias.  Por lo tanto, en estas zonas, las comunidades podrán votar dos veces, garantizando que los partidos políticos continúen teniendo las mismas posibilidades de elegibilidad, y que paralelamente las nuevas circunscripciones impulsen liderazgos de personas con unas condiciones y situaciones especiales.

Es grave que en las Comisiones del Congreso, donde se ha discutido este tema tan sensible, surjan argumentos que develan posturas excluyentes, contrarias a la apertura del sistema democrático, en las que la visión de democracia se reduce únicamente a la acción de partidos políticos tradicionales, y todas aquellas representaciones que no cuenten con su aval, no tienen derecho a elegir o a ser elegidos.

 

Mito 3: Las Circunscripciones garantizan el control político de las FARC en los territorios

 “Aunque se dice que habrá mecanismos especiales que aseguren la transparencia del proceso electoral y la libertad de voto, lo que realmente se está construyendo es una representación de los feudos en los que campeó el terrorismo de las FARC y muy difícilmente se podrán expresar los sectores que las han resistido” (José Obdulio Gaviria, Partido Centro Democrático)

Con frases como esta se ha fundado un mito alrededor del argumento que arguye que, como las Circunscripciones Especiales de Paz “casualmente” coinciden con los territorios en los que sentó sus bases la insurgencia, el partido FARC va a interferir imponiendo la agenda cocalera, pues según los detractores del acuerdo, en La Habana sólo se pactaron beneficios para los guerrilleros.

Que las circunscripciones coincidan con los territorios donde las FARC-EP tuvieron influencia, tiene todo el sentido, pues lo que se espera es involucrar a las regiones que han resultado más afectadas por la guerra, por tanto es lógico que en estas haya habido histórica presencia de la guerrilla. Ahora bien, las FARC han tenido dominio militar, pero no necesariamente han tenido el control político; esto se evidencia al ver que en estos mismos territorios se ha desplegado una distribución partidista. De acuerdo con la información de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), nada más el Partido Liberal tiene representación mayoritaria en 58 de los 167 municipios reconocidos, el Partido Social de Unidad Nacional tiene representación en 38 de los municipios, y el Partido Conservador en 30 de los municipios5.

Otro ejemplo que pone de manifiesto la debilidad de este argumento, son los resultados electorales en Florencia y en San Vicente del Caguán (Caquetá), en los que a pesar de ser considerados bastiones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, las últimas elecciones de las alcaldías las ganaron Andrés Mauricio Perdomo y Humberto Sánchez del Centro Democrático.

 

Sobre los desafíos de las CTEP

 Las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz – CTEP – cobijan casi en su totalidad los municipios en los que se deben implementar los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial – PDET –6, por lo que estas tienen un papel fundamental en control político para el cumplimiento de las acciones pactadas en términos de retoma del control por parte del Estado, infraestructura vial, salud, educación, fortalecimiento institucional, redistribución de la propiedad agraria y el avance del Programa Nacional de Sustitución de Cultivos Ilícitos – PNIS – y acuerdos locales, que han presentado múltiples dificultades y que han derivado incluso en los recientes asesinatos de campesinos durante procesos de erradicación forzosa.

A pesar de que haya unas reglas definidas en las que los partidos políticos –incluido el partido FARC– no deben tener injerencia, la implementación de las CTEP es un espacio de tensiones y amenazas marcadas por la posibilidad de influencia de las fuerzas políticas, bien sea de los partidos tradicionales o de grupos afines a la insurgencia, e incluso de las mafias asociadas a economía ilegales y/o bandas criminales que contaminen las campañas y obstaculicen una real representación de las comunidades víctimas del conflicto, y que en el peor de los casos fortalezcan la parapolítica en el Congreso. Los municipios con circunscripciones han atravesado una historia marcada por la violencia y no por las actividades electorales propias del sistema democrático, por lo que se hace necesario fortalecer procesos de acompañamiento que permitan superar el legado de la guerra y de la imposición política por vía de las armas, además de disminuir la abstención electoral.

Otro de los desafíos tiene que ver con el Papel de la Registradora Nacional del Estado Civil en el actual proceso de transición al posconflicto, con especial énfasis en los 167 municipios priorizados en las CTEP, por lo menos en dos sentidos: el primero tiene que ver con lo que la Misión de Observación Electoral – MOE – advirtió sobre el precario nivel de cedulación de los ciudadanos que viven en el marco de las circunscripciones al identificarse que el 46% de la población no cuenta con dicho documento de identidad7, que es obligatorio presentar para ejercer el derecho al voto; el segundo tiene que ver con la dificultad para acceder a los puestos de votación que se estipulen en los territorios, pues se requiere que lleguen a las zonas rurales más apartadas, además de las garantías electorales para realizar un proceso con transparencia.

No se puede desconocer la presencia del paramilitarismo, que aún disputa los territorios que abandonaron las FARC-EP y las economías ilegales asociadas al narcotráfico y la minería, y que según Informe de la Fundación Paz y Reconciliación tiene presencia en municipios de los 19 departamentos de las circunscripciones8. Dado que la violencia paramilitar es una amenaza latente al desarrollo del ejercicio de las CTEP es perentorio que existan unas bases para la democracia con garantías plenas, así como la implementación de los acuerdos sobre seguridad para la participación política a través de la puesta en marcha del Sistema Integral de Seguridad para el Ejercicio de la Política – SISEP – que impida que la candidatura de líderes y lideresas sea una amenaza para su vida.

Finalmente, cabe expresar que aunque los riesgos son múltiples, las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz, no dejan de ser una oportunidad para que las comunidades indígenas, las mujeres rurales, los grupos afrodescendientes,  líderes comunitarios y redes de víctimas, ejerzan los derechos civiles y políticos que históricamente les han sido negados y que por primera vez tengan un papel decisivo en el Congreso, tomando la vocería de las necesidades y demandas, tengan una posibilidad real de decidir sobre el futuro de sus comunidades y territorios.

  1. http://www.centrodemocratico.com/?q=articulo/297-paginas-en-una-sola-pregunta-y-de-afan-ante-la-firma-de-los-acuerdos
  2. https://twitter.com/alrangels/status/768876633663148032
  3. Acuerdo de Paz para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera. Punto 2.3.6. Promoción de la representación política de poblaciones y zonas especialmente afectadas por el conflicto y el abandono. Página 54.
  4. http://www.elcolombiano.com/colombia/circunscripciones-de-paz-en-la-puerta-del-horno-MX6761871
  5. http://www.oim.org.co/sites/default/files/15.%20RPR%20Spotlight%20Jurisdicciones%20de%20paz_Julio2017.pdf
  6. La CTEP # 11 tiene un municipio menos que el PDET # 11, y la CTEP # 12 tiene dos municipio menos que el PDET # 12
  7. http://moe.org.co/wp-content/uploads/2017/05/Informe-Circunscripciones.pdf
  8. http://www.pares.com.co/paz-y-posconflicto/las-bandas-criminales-y-el-postconflicto/