En reciente columna en El Espectador, Rodrigo Uprimny1 se refiere  al caso de los “contra científicos” con relación a la investigación sobre la contaminación generado por el plomo. Destaca a Clair Patterson como el héroe de la historia por sus investigaciones y denuncias sobre sus efectos nocivos y a Kehoe como el villano, al cual califica como el “prototipo de la ‘contraciencia’ al servicio de intereses poco nobles, como poner en duda el cambio climático o defender los privilegios de ciertas farmacéuticas o industrias de alimentos”. Señala a continuación que el libreto se repite: “científicos con claros conflictos de interés, que buscan sembrar dudas sobre resultados muy sólidos pero que son contrarios a las industrias que los financian.”

Efectivamente, el libreto se repite también en la economía: “En economía política, la libre investigación científica tiene que luchar con enemigos que otras ciencias no conocen. El carácter especial de la materia investigada levanta contra ella las pasiones más violentas, más mezquinas y más repugnantes que anidan en el pecho humano: las furias del interés privado”.  Y “hoy en día el ateísmo es un pecado venial en comparación con el crimen que supone la pretensión de criticar el régimen de propiedad consagrado por el tiempo”. Esto no lo dice Uprimny, lo dice Marx en el prólogo a la edición del primer tomo de El Capital en 1867.

Mucho antes de la publicación de El Capital, diversos autores habían investigado en qué consistía la ganancia y encontrado que se trataba de trabajo no pagado a los obreros; incluso Adam Smith y David Ricardo plantearon que la ganancia consistía en una deducción del ingreso de los trabajadores y algunos otros autores llegaron a una conclusión peligrosa para el sistema: si la fuente de valor es el trabajo, el producto debe corresponder a los trabajadores. Con base en los avances de la economía política clásica y de autores socialistas, Marx se dedicó al estudio del capitalismo -en especial a la investigación sobre la ganancia- llegó a las conclusiones que expuso en el primer tomo de El Capital, el único que vio publicado, y en los materiales para la publicación de los siguientes tomos, que fue realizada por parte de Federico Engels. ¿Cuáles fueron algunos de los descubrimientos de Marx?

  • La sociedad donde predomina el modo de producción capitalista es una forma de organización social donde el trabajo de los seres humanos no se distribuye en forma consciente y organizada, sino como resultado de la interacción de propietarios privados que producen para el intercambio sin conocimiento suficiente de las necesidades. La consecuencia es una sociedad anárquica sometida a riesgos permanentes de crisis y donde las relaciones y elementos creados por las propias personas terminan dominándolos.
  • La relación básica de la sociedad capitalista en cuanto a su estructura económica es la relación entre capitalistas y trabajadores asalariados; los primeros son los dueños del capital monetario y los medios de producción, los segundos solamente cuentan con su fuerza de trabajo que se ven obligados a vender a los capitalistas. La existencia de capitalistas y trabajadores asalariados no es producto de la naturaleza sino de la historia humana y se da mediante procesos de acumulación originaria en los cuales se disocia a la mayoría de los trabajadores de sus medios de producción, por métodos violentos y económicos.
  • El fundamento de la relación capitalista es la plusvalía, es decir, el trabajo no pagado a los trabajadores o el producto excedente que reciben los capitalistas. En forma semejante a lo que ocurre en el esclavismo o el feudalismo, en la sociedad capitalista la gran mayoría de los trabajadores realiza el trabajo total de la sociedad pero se queda solamente con una parte del producto total, mientras que la clase capitalista en su conjunto acumula la gran mayoría de la producción nacional.
  • Sin embargo, a diferencia de otros modos de producción donde la relación de dominación es clara y cada cual sabe el puesto que ocupa, y donde el poder político y militar actúa claramente para evitar la rebelión de esclavos y siervos, en la sociedad capitalista, debido al proceso de intercambio entre propietarios privados, se genera la apariencia de libertad e igualdad entre los individuos que contratan. La dominación en el capitalismo es impersonal pero igualmente efectiva.
  • El motor del capitalismo es la obtención de la mayor plusvalía posible; por esta razón, los capitalistas tienden a realizar toda suerte de acciones para aumentar la duración de la jornada de trabajo o para disminuir el salario absoluto, o para explotar a menores de edad. Adicionalmente, impulsados por la competencia, los capitalistas aumentan la productividad, disminuyen por tanto el valor de la fuerza de trabajo y aumentan el grado de explotación, es decir, la proporción del producto o valor agregado que corresponde a los capitalistas. Asimismo, se generan procesos de lucha entre los capitalistas por el reparto de las utilidades, con la tendencia al predominio del capital financiero.
  • La lógica de la acumulación de la plusvalía y de la competencia conduce a consecuencias negativas para las condiciones de vida de las grandes masas de trabajadores. El desarrollo tecnológico y de la productividad genera constantemente el desplazamiento de trabajadores y crea una proporción permanente de desempleados y subempleados, así como la caída en la miseria, la prostitución y la delincuencia de grupos importantes de los trabajadores; igualmente, genera procesos enormes de migración en búsqueda de oportunidades laborales. De otra parte, la acumulación capitalista conduce a la conformación de oligopolios y monopolios, y a la organización de grandes grupos económicos que manejan la sociedad, al tiempo que la competencia elimina a medianas y pequeñas empresas.
  • La organización no planificada de la sociedad conduce a tendencias permanentes a las crisis, por desproporción entre las ramas industriales, por carencia de mercados o sobreproducción o por disminución de la rentabilidad y de las oportunidades de valorización de la plusvalía.
  • En términos ideológicos el sistema genera diversas mistificaciones que oscurecen su comprensión y benefician obviamente a quienes se favorecen del sistema. Marx dedica varios capítulos y partes de El Capital a mostrar cómo se genera una conciencia invertida por parte de los agentes de la producción, conciencia que es sistematizada por la economía superficial.

 

La reacción de la “ciencia económica”

Desde el propio siglo XIX reaccionaron muchos economistas contra las peligrosas consecuencias de las teorías de los economistas clásicos, de las conclusiones de los socialistas y de las teorías expuestas en El Capital. Se dejó de investigar a fondo en qué consiste el capitalismo y se optó por concentrarse simplemente en entender cómo operarlo y defenderlo. Se descartó la riesgosa teoría del valor trabajo y se adoptó la teoría de la utilidad marginal y se apartó abiertamente al marxismo de la academia, optando por defender a capa y espada el capitalismo como el mejor de los sistemas posibles. A pesar de este cambio en la orientación teórica, las críticas de Marx sobre las concepciones de los economistas clásicos y de los economistas superficiales se dirigen también a los economistas modernos.

Un punto fundamental de la contra-ciencia económica es el tratamiento teórico que se da a la ganancia. A pesar de que en la práctica cualquier capitalista y persona sabe que el motor, fundamento y razón de ser del sistema es la obtención de utilidades, los economistas al servicio del sistema hacen todo lo posible por oscurecer la comprensión de este fenómeno. En forma muy resumida la estrategia conceptual, criticada por Marx, consiste en lo siguiente:

  • Hacer énfasis en los elementos comunes a toda sociedad para ocultar la especificidad del capitalismo y particularmente en sostener, contra toda evidencia, que la economía capitalista está al servicio de la satisfacción de las necesidades de la población.
  • Eludir una investigación a fondo sobre la naturaleza de la ganancia y reforzar la idea común y cotidiana del derecho de cada factor a obtener una retribución.
  • Equiparar el capital a los medios de producción, que existen en todo tipo de sociedades, para introducir de contrabando la ganancia como un residuo inexplicable.

La revisión del reconocido texto de Samuelson, “Economía”2, es un buen ejemplo de la superficialidad de los modernos economistas; no es posible encontrar en todo su libro un capítulo específico sobre la ganancia pero escarbando aquí y allá se encuentran afirmaciones que muestran  la estrategia de ocultamiento:

  • Afirma que el fin de la ciencia económica es mejorar las condiciones de vida de la gente en su vida cotidiana (p. 6) (aunque una páginas adelante precisará que se satisfacen solamente las necesidades solventes).
  • Plantea que el capital equivale a los medios de producción: “una economía avanzada usa una cantidad enorme de edificios, máquinas, computadores, programas de computación, etc. Estos son los factores de producción llamados capital, un factor de producción producido, un insumo durable que es a su vez un producto de la economía” (p. 33). Es una de los tres factores primarios de producción, junto a la tierra y al trabajo. Sin embargo, es un medio de producción muy particular, dado que no solamente se paga por su costo sino que tiene la virtud, inexplicable, de generar un retorno: el capital tiene una tasa de retorno, el retorno neto en dólares anual por cada dólar invertido en capital (p. 270)3.
  • Define la ganancia como lo hace cualquier capitalista y no profundiza: “¿Qué es exactamente la ganancia? La ganancia es el remanente de la venta de un producto después de que se han pagado los otros costos de los factores –salarios, intereses y rentas. Es el residuo que cuadra la ecuación” (p. 436). Resulta que de repente no se trata del capital como medios de producción que tienen un costo y dan un retorno, sino de un residuo.
  • En la sociedad capitalista todo el mundo sabe que existe dicho residuo, el problema de la ciencia es investigar qué es. A esto se dedicó la economía clásica y Marx, pero los economistas modernos ya ni siquiera se hacen la pregunta.
  • Afirma Samuelson que el capital es “típicamente” propiedad privada en una economía de mercado y el ingreso del capital va a estos individuos. Los bienes de capital se pueden vender, como cualquier mercancía. Finalmente señala que la capacidad de los individuos para poseer y obtener utilidades de su capital es lo que le da al capitalismo su nombre. (p. 34). La economía moderna tampoco se pregunta de dónde surge el capital y los capitalistas, es algo dado que no se debe investigar.

En conclusión, la economía moderna decidió no investigar, no hacer preguntas incómodas, se queda en la superficie, en lo observable y se dedica a recomendar como administrar mejor un sistema que beneficia solamente a unos pocos. Como dice Uprimny, se trata de científicos dedicados a defender intereses poco nobles y privilegios.

 

  1. https://www.elespectador.com/opinion/ciencia-conciencia-y-contraciencia-columna-721512
  2. Samuelson, Paul A. y William D. Nordhaus, Economics, McGraw-Hill, 2001.
  3. En la parte sobre macroeconomía afirma luego, página 436, que el producto interno bruto, se puede medir desde la perspectiva de los costos y los ingresos; en las empresas los costos incluyen los salarios pagados al trabajo, las rentas pagadas a la tierra y las ganancias pagadas al capital (¿se paga dos veces?). Estos costos son a su vez los ingresos que los hogares reciben de las firmas.