Anders Fjeld

* Anders Fjeld

Doctorante en Filosofía Política en Laboratoire du Changement Social et Politique (LCSP), Universidad Paris Diderot-Paris 7, Francia. Columnista y miembro del equipo editorial de Palabras al Margen. Cofundador del centro de investigación sobre utopía Archipel des Devenirs. Miembro del proyecto ECOS-Norte, "Pensar la subjetivación política hoy. Francia/Colombia". Ha sido varios semestres investigador invitado a la Universidad de los Andes, y profesor invitado a la Universidad del Estado de Haïti. Se especializa en el pensamiento político y estético de Jacques Rancière, y trabaja sobre movimientos políticos, utopía, economía política, neoliberalismo, críticas reconstructivas del marxismo y filosofía francesa contemporánea.

Nuestro querido amigo, Étienne Tassin, profesor de filosofía de la Universidad París 7, falleció el domingo 7 de enero en un trágico accidente. Amigo y profesor, los dos eran indistinguibles, puesto que el pensamiento filosófico era, para Étienne, inseparable de la amistad, la comunidad, la hospitalidad, y puesto que su generosidad y humor, inagotables, siempre creaban una atmósfera de libertad, tan alegre para pensar, para crear, para soñar. Nosotros nos conocimos gracias a él, como hemos conocido a tantos, y como tantos se conocieron por medio de él. Y no por mera casualidad. Étienne sabía practicar su pensamiento, hacer de éste una ética exigente. Sus lecturas cuidadosas e innovadoras de Arendt, Merleau-Ponty, Lefort, Rancière, a través de las cuales supo construir una filosofía creativa y singular centrada en la pluralidad humana, la presuposición de igualdad, la democracia conflictiva, la contingencia utópica, la subjetivación política, también eran componentes de él mismo, del mundo posible en que creía, que deseaba, por el cual luchaba. Eran componentes de este compás sin coordenadas que nos ofrecía, salvaje y bello, de esta “ausencia de fundamento” donde, nos dijo, la pluralidad humana se configura, donde nuestras amistades se han tejido, con él, con tantos. Aprender a hablar de Étienne, a partir de él, después de él, ya no con él a su lado, es una tarea dolorosa, tan prematura como exigente. Nos pone frente a una obra extremadamente dinámica e inquietante, donde se tejen reflexiones filosóficas pacientes y rigurosas, intervenciones polémicas y comprometidas con el presente, un humor delicado y sugestivo que era el suyo y una búsqueda obstinada de la libertad que, pensaba, sólo se encuentra en la fragilidad de la comunidad caracterizada por la acción y la pluralidad de seres únicos.

El pensamiento filosófico de Étienne está estrechamente vinculado a su muy sugestiva y no menos rigurosa lectura de Hannah Arendt. En sus clases, conferencias, escritos y entrevistas, Étienne supo desplegar una interpretación original del pensamiento arendtiano que además se convirtió en un punto de partida para sus propias reflexiones sobre la ciudadanía, los movimientos sociales, el conflicto político, la violencia, la migración. Convencido de que la acción, comprendida a partir de la capacidad humana de comenzar, es siempre política, porque es siempre acción en plural y porque instaura un mundo común, Étienne señaló que el rasgo más revolucionario del pensamiento de Arendt es precisamente pensar la política en términos de acción y no en términos de relaciones de fuerza, de dominación, de administración o de estrategias instrumentales. De ahí que insistiera en que la política, cuyo sentido es inseparable de los conflictos que surgen entre una pluralidad de singularidades libres que actúan en un espacio público, está permanentemente expuesta a la incertidumbre, al riesgo de lo imprevisible.

Más recientemente, Étienne empezó a interesarse en particular por la cuestión utópica. Inspirado por teorías filosóficas, en especial por la de su director de tesis Miguel Abensour, buscó indagar sobre las alternativas concretas actuales que renuevan el espíritu democrático e inventan nuevas posibilidades de vida, como un rechazo frontal al mantra There is no alternative de Margaret Thatcher y a sus ecos contemporáneos. La reflexión de Étienne estaba íntimamente vinculada a sus experiencias y escritos sobre la condición de los inmigrantes en Calais, cuyo campamento visitó varias veces antes y después de que fuera destruido. Esta atención a las experiencias, a los cruces irreductibles entre teoría y práctica, a las alternativas a la dominación y a la violencia, a la constitución frágil de comunidades de igualdad y de amistad, era muy característico de Étienne. En la Universidad París 7, llevó una lucha incesante, infatigable, contra las reformas neoliberales y su degradación de las condiciones pedagógicas y humanas, de trabajo y de reflexión, luchando por su visión de la universidad como un espacio democrático, políticamente comprometido y utópico. Como escribió en uno de sus últimos textos: “Conocimos un tiempo en el que la universidad era una utopía en acto -como lo son todas la utopías […] ¿La utopía podría devenir universidad? En ella se aprendería a resistir a las empresas al cultivar las iniciativas y la igualdad de las inteligencias. En lugar de una cantera de empresas emergentes, una germinación de raicillas.” Con este espíritu académico, Étienne iba a lanzar este año un proyecto de investigación colectivo sobre la hospitalidad, basado en una fuerte crítica de las políticas migratorias en Europa, con el propósito de reinterrogar la democracia y el cosmopolitismo partiendo de una exploración de las utopías y alternativas existentes.

A través de sus fuertes amistades, sus proyectos de investigación, su activo apoyo a la acogida de estudiantes colombianos en Francia y sus visitas frecuentes, Étienne mantuvo vínculos importantes con Colombia: co-dirigió tesis de doctorado, participó en congresos, discusiones públicas, dictó conferencias, colaboró en proyectos editoriales y tuvo, en general, una vinculación muy relevante con varias universidades públicas y privadas del país. En los últimos años, por ejemplo, fue el co-director de un proyecto ECOS, “Pensar la subjetivación hoy. Experiencias y conceptualizaciones, Colombia/Francia”, cuyos resultados fueron publicados en Movimientos sociales y subjetivaciones políticas (Ediciones Uniandes, 2016).

En sus diferentes conferencias en la Universidad Nacional de Colombia y en la Universidad de los Andes, la mayoría pronunciadas en los años en que se desarrollaban los diálogos de paz entre las Farc-ep y el Gobierno Nacional, Étienne volvió sobre los temas de su libro Un monde commun. Pour une cosmo-politique des conflits para recordarnos que la política es indisociable del conflicto, puesto que éste es un rasgo constitutivo del vínculo plural. Pero, para aclarar, asimismo, que no todo conflicto es político, porque el conflicto político, a diferencia del guerrero o del enfrentamiento armado, no busca la eliminación de las fuerzas adversarias, sino la instauración de un espacio donde los antagonismos, incluso los más profundos, no sean tratados a través del uso de la violencia instrumental.

El apoyo generoso de Étienne también fue importante para Palabras al Margen. Además de escribir en la sección internacional (http://palabrasalmargen.com/edicion-52/charlie-hebdo-la-violencia-y-el-poder/) y concederle al portal una entrevista sobre la coyuntura francesa y europea en el 2015 (https://www.youtube.com/watch?v=zH2KTj6PxlQ), Étienne se implicó muy activamente en la campaña internacional de 2015 para denunciar el panfleto intimidatorio firmado por “Águilas Negras Bloque Capital” en el que se amenazaba a un grupo de estudiantes, a los profesores Mario Hernández y Leopoldo Múnera, de la Universidad Nacional, y a la profesora Piedad Ortega, de la Universidad Pedagógica Nacional (http://palabrasalmargen.com/edicion-57/rechazo-total-a-las-intimidaciones-en-la-universidad-nacional-de-colombia/).

Una enorme tristeza acompaña estas palabras. Ha sido un inmenso privilegio conocer a Étienne, su inagotable hospitalidad, su exigente compromiso, infatigable, con este mundo frágil y bello que deseaba, que sabía posible, que creó en su entorno, en sus cursos, en sus amistades, que animó su creatividad filosófica, su perspicacia crítica, su humor delicado, su energía utópica, este mundo que estaba profundamente arraigado en él.