Están en algún sitio / concertados
desconcertados / sordos
buscándose / buscándonos
bloqueados por los signos y las dudas
contemplando las verjas de las plazas
los timbres de las puertas / las viejas azoteas
ordenando sus sueños sus olvidos
quizá convalecientes de su muerte privada

(Mario Benedetti)

 

Los retos desde la UBPD para la garantía del derecho a la verdad son similares a los que tenemos el conjunto de la sociedad colombiana que no nos hemos visto afectados por violaciones a los derechos humanos e infracción al derecho humanitario, ni nos hemos visto acogidos por las medidas de protección que éstos contemplan, es decir, anhelamos conocer Toda la Verdad, pero este anhelo se enfrenta a un sector político-militar-económico-religioso-judicial que quiere seguirla ocultando y mediatiza su temor polarizando a la sociedad contra el Acuerdo de Paz logrado.

Este empeño por alcanzar Toda la Verdad, tiene una especial expresión en las víctimas de desapariciones forzadas, donde este crimen además de pretender desaparecer los cuerpos, ha pretendido desaparecer las historias de vida, de luchas, de resistencias, de sueños y proyectos; un crimen que ha pretendido desaparecer todo indicio de respuesta sobre dónde están los desaparecidos, cómo se perpetraron los crímenes, sus responsables, auspiciadores y beneficiarios.

Quiero resaltar siete de los principales retos actuales de la UBPD para la garantía del derecho a la verdad, a saber: 1. cumplir su mandato, 2. hacer bien su labor, 3. contar con los recursos necesarios, 4. traducir el concepto de “Participación de las víctimas” en acciones, 5. ver más allá de Bogotá, e insertarse en la Colombia Profunda, 6. acceder a los lugares y a la información necesaria sin obstáculos, 7. des-judicializar-nos, es decir hacer comprensible su labor extrajudicial y humanitaria.

El primer reto desde la UBPD para garantizar el derecho a la verdad, es cumplir su mandato, es decir, buscar a las personas desaparecidas, localizarlas, sin perder la esperanza de hallarlas con vida, de lo contrario tener que exhumarlas o recuperarlas donde estén, lograr su plena identificación y que regresen al seno de sus hogares. En este proceso, los cuerpos recuperados hablarán, gritarán a los cuatro vientos cómo ocurrieron los crímenes, incluso señalarán a sus verdugos, y en no pocos casos se exhumarán las verdades de los crímenes.

De esto se deriva el segundo reto de la UBPD para la garantía del derecho a la verdad y es hacer bien su labor, por ello su equipo debe ser de las más altas cualidades éticas que se traduzca en una voluntad indeclinable de buscar a todas y todos los desaparecidos, hasta encontrarlos. No podemos repetir la historia transitada de otras instituciones donde los funcionarios no tienen ni la sensibilidad, mucho menos la voluntad de buscar a los desaparecidos, que ven a los familiares de las víctimas y a sus defensores y defensoras con desdén, cuando no como enemigos. Hacer bien la labor significa hacerla conforme a lo justo, ajustada al deber de garantía de los derechos, hacer lo adecuado y apropiado a su naturaleza y mandato de buscar a las personas desaparecidas y satisfacer los derechos a la verdad y reparación que conlleva responder a la insistente pregunta en el tiempo de ¿dónde están?

Un tercer reto de la UBPD para la garantía del derecho a la verdad consiste en contar con los recursos necesarios para cumplir con su mandato y funciones, recursos humanos, técnicos, económicos, materiales idóneos para una labor a 20 años, con un universo de víctimas, por ahora estimado entre 60mil a 80mil personas desaparecidas. No se puede concebir que siete personas en un equipo focal, recorriendo las trochas ganaderas del Guaviare, podrá dar respuesta a la magnitud de la barbarie que allí fue perpetrada y hoy se expresa en cientos de enterramientos clandestinos en los campos y cementerios colmados de personas no identificadas en las ciudades. Sin el presupuesto necesario y suficiente, la UBPD está llamada a desaparecer muy pronto o lo que sería casi igual a seguir existiendo sin lograr los resultados esperados.

El cuarto reto de la UBPD para la garantía del derecho a la verdad es traducir el concepto de “Participación de las víctimas” en acciones. Acciones de decisión, intervención, cooperación, colaboración, contribución, reciprocidad, sinergia. Se debe dejar el prejuicio y miedo de pensar que participación es dilación, obstáculos, o peor aún que con ello se busca una tajada de presupuesto en el famoso “cómo voy yo ahí” que carcome la institucionalidad en la corrupción. La participación de las víctimas en la búsqueda de sus seres queridos desaparecidos, es un ejercicio real de acceder a la verdad, no en el informe final sino durante el proceso de su construcción. Y por víctimas debemos empezar a comprender más allá del vínculo filial, entender que mujeres y hombres de esta sociedad se han afectado por estos crímenes y han optado por estar al lado de las víctimas filiales en una relación compasiva y solidaria, desde el dolor que estos crímenes le debe causar a toda la sociedad y a la humanidad en su conjunto.

El quinto reto de la UBPD para la garantía del derecho a la verdad es ver más allá de Bogotá, e insertarse en la Colombia Profunda, un enfoque territorial que implica necesariamente la presencia física en la cotidianidad, la cual construye confianzas, sinergias, miradas a los ojos que ayudan a comprender lo profundo de aquello que fue dañado y que con la labor de la UBPD puede ser reparado. El enfoque territorial no es necesariamente una oficina en cada uno de los 32 departamentos del país, sino la ubicación de la UBPD en los lugares donde la necesidad de su labor se hace permanente por un amplio periodo de su mandato, por la dimensión del universo de víctimas allí existente, entre otros criterios que se pueden establecer.

El sexto reto de la UBPD para la garantía del derecho a la verdad es acceder a los lugares y a la información necesaria sin obstáculos, y aquí se debe comprender que el miedo a que se sepa la verdad hará que el manto de impunidad en que se encuentran la mayoría de las desapariciones forzadas en la justicia ordinaria, se amplíe de forma tal que pueda obstaculizar la información argumentando “reserva sumarial”, “seguridad nacional”, “protección de datos”, “protección de la propiedad privada”, entre otros. Y en el fondo no es que sea un problema jurídico o de derecho simplemente, sino un asunto de voluntad política institucional en la búsqueda de las personas desaparecidas, y de ello conoce muy bien la CNBPD desde hace un poco más de 17 años ya, y es allí donde se debe hacer una loable labor por parte de la UBPD para que se le deje hacer el mandato y funciones encomendadas.

El séptimo reto de la UBPD para la garantía del derecho a la verdad es des-judicializar-nos, es decir hacer comprensible su labor extrajudicial y humanitaria ante una sociedad anclada en que lo único posible para acceder a la verdad es la vía judicial. Lo extrajudicial puede ser la oportunidad de mayor efectividad y celeridad en lograr resultados en la búsqueda de las personas desaparecidas. El actual mecanismo de búsqueda urgente requiere de la orden de un fiscal o un juez para su puesta en marcha, y en los últimos 10 años no se registraron más 2.500 activaciones de este mecanismo, logrando algún resultado en no más de 1000 casos. Lo novedoso de este nuevo mecanismo de la UBPD a lo existente, es que no se tendrá que depender de una orden judicial para la búsqueda, localización, exhumación o recuperación, identificación y entrega digna, no se tendrá que depender de la decisión de un fiscal o juez y esto puede acelerar los procesos de respuesta. La mejor manera de des-judicializar-nos serán los resultados que alcance la UBPD en encontrar a nuestros desaparecidos y con ellos exhumar la verdad.

Además de estos retos desde la UBPD, tenemos un reto mayor como sociedad, y es aprender que la desaparición forzada ha sido el mecanismo de represión estatal más utilizado para ocultar la responsabilidad del victimario, para desaparecer pruebas y generar mayor daño en el tiempo. Para nosotros, desde las organizaciones de víctimas y de derechos humanos de la MTDF, es clara la responsabilidad de los militares en las desapariciones forzadas y solo con su decisión de entregar información, será posible que la UBPD le pueda dar resultados a miles de familiares de personas desaparecidas en el país. Pero siempre la acción represiva estuvo acompañada de la acción legitimadora del crimen, la cual como resultado generó en la sociedad colombiana aceptación y justificación, “por algo sería”, se dice.

La ruta para que la verdad exhumada desde el mandato y funciones de la UBPD interpele e involucre a la sociedad, debe ser mediática, pedagógica y cultural, en una estrategia a mediano y largo plazo para que se pueda lograr una comprensión de las causas y efectos de la desaparición forzada en Colombia. Con la esperanza que la nueva generación naciente, posterior a la terminación del conflicto armado con las FARC, pueda ser la primera en asumir que nada justifica la desaparición forzada de personas y emprender todas las acciones en contra de este crimen, asumiendo como suyos a cada una y cada uno de los desaparecidos, hasta encontrarlos y con ellos hallar la verdad.

 

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Con la pronta puesta en marcha de la UBPD se hará un gran bien a los procesos organizativos y a la cotidianidad de las víctimas, si se logra concebirlos como ciudadanos sujetos de derechos, con capacidades más allá de las técnicas o profesionales, para contribuir a la búsqueda de sus seres queridos. Esto, como lo expresamos en los retos, consiste en traducir el concepto de “Participación de las víctimas” en acciones. Acciones de decisión, intervención, cooperación, colaboración, contribución, reciprocidad, sinergia en cada momento del proceso de búsqueda hasta lograr encontrarlos, no se puede aceptar que por participación se siga entendiendo recibir informes cada seis meses y tener dos cupos en un consejo asesor de más de 15 delegados. La participación de las organizaciones de víctimas, familiares y organizaciones de DDHH deberá ser cotidiana, en cada momento de los procesos de recolección de información, localización, exhumación o recuperación, identificación y entrega de resultados.

El cambio profundo sería que la UBPD tenga como referente la experiencia acumulada de los familiares de los desaparecidos, sus organizaciones y las de DDHH, articulando su mandato y funciones, generando espacios efectivos y reales de participación, y de ser necesario, que muchos de ellos sean parte de esta nueva institucionalidad para colocar su experiencia al servicio de la búsqueda de los desaparecidos, empezando por ser parte activa en la formulación del protocolo de participación, la conformación del Consejo Asesor de la UBPD y el diseño de los planes de búsqueda.

 

 

Pablo Cala, defensor de derechos humanos, de la Fundación Hasta Encontrarlos, organización miembro de la Mesa de Trabajo Sobre Desaparición Forzada de la Coeuropa.