En sistemas políticos tradicionales, el centro se transforma en un agujero negro que atrae a las fuerzas alternativas. Esta idea de Toni Negri, expresada en una entrevista en la televisión española1, nos abre la puerta para analizar la situación colombiana en estos últimos meses. Tanto la izquierda como la derecha han dado pasos agigantados para reclamarse como ‘centro’, acumulando, discursivamente hablando, fuerzas políticas en este espacio en el que, se supone, estarían sólo los sectores alternativos a sistemas políticos duales. Este texto tiene por objetivo plantear algunas ideas del porqué de este movimiento discursivo hacia el centro del tablero político.

Desde la derecha, el Centro Democrático ha sido una de las fuerzas que se ha lanzado a la conquista del ‘centro’ como trinchera discursiva. Lo hacen desde sus inicios, cuando se definen como un partido que no es ni de derecha, ni de izquierda, sino una “expresión política de centro”2. En este mismo sentido podemos registrar a Iván Duque como candidato presidencial: quien se presenta como el más alternativo dentro de los cinco presidenciables del uribismo. Joven, emprendedor, amante de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, él ha permitido construir una imagen de “renovación” que llevaría hacia el ‘centro’ a dicho partido, desde un punto de vista publicitario.

Por otra parte, los medios de comunicación están coadyuvando a reforzar esta imagen de centralidad de la derecha. En las elecciones del 11 de marzo de 2018, los medios no escatimaron esfuerzos en categorizar la consulta interpartidista de Iván Duque, Marta Lucía Ramírez y Alejandro Ordoñez como “la consulta de la centro-derecha”. Tanto en la transmisión en vivo, como en el cubrimiento digital, los periodistas de Canal Caracol y RCN televisión dejaron claro que para ellos los sectores más conservadores del país hacen parte del centro.

Ahora bien, si en la derecha hay movimientos para parecer de ‘centro’, la izquierda se mueve efectivamente hacia ese lugar del tablero político colombiano. El Polo Democrático Alternativo, quien se había caracterizado por sus posiciones políticas en contra del TLC y la mercantilización de la salud y la educación, se alió con Sergio Fajardo y Claudia López, quienes tienen posiciones más conciliadoras con este tipo de políticas públicas. Como resultado de esto, el Polo ya no propende por acabar con los las EPS, sino aboga por apenas revisarlas para saber qué está mal y remediarlo, por citar un ejemplo.

Para lograr este pacto con fuerzas de centro, el Polo tuvo que hacer un doble movimiento: por una parte, tuvo que mover al centro sus reivindicaciones económicas; y, por la otra, tuvo que generar un discurso que le permitiera legitimar su alianza con sus contradictores en tiempos pasados. Así, el Polo se vale ahora de la dicotomía corruptos/no corruptos como base de su acción política. Esa es, en palabras maoístas utilizadas por el moirismo, la nueva “contradicción principal”.

Teniendo esto claro, podemos preguntarnos ¿por qué los partidos de derecha e izquierda tienen la necesidad de migrar al centro? Podríamos aventurarnos a plantear cuatro claves para entender este movimiento:

  • El desprestigio de la derecha y su forma de gobernar derivado del ejercicio del poder en los últimos años; ejemplificantes al respecto son los escándalos de corrupción de Odebrecht, Reficar, el Cartel de la toga, entre muchos otros. De esta manera, el desplazamiento hacia el centro es la manera como intentan apartarse de su historia y actualizar su discurso en la era de la lucha contra la corrupción.
  • La demanda de inversión social. Si por un lado, los hechos de corrupción han hecho mella en la derecha, los resultados de sus políticas sociales y económicas han generado toda una base de inconformes que tiende a crecer que pide mayor inversión social en ámbitos como la educación, protección del medio ambiente, entre otros. De esta manera, el acceso a la educación gratuita para estratos 1 y 2, el acceso a la vivienda, minería con garantías medioambientales3 son elementos fundamentales en el programa de derecha para atacar la precariedad que con sus políticas neoliberales han creado.
  • La estigmatización de la izquierda y el fantasma del castro-chavismo. El factor Venezuela ha golpeado fuertemente a los partidos que se auto reconocen de izquierda. Por lo tanto, la asociación que se hace entre el gobierno de Nicolás Maduro y la izquierda obliga a esta última a desmarcarse de la experiencia venezolana. En consecuencia, se hace fundamental que líderes de izquierda como J. E. Robledo y G. Petro defiendan con entusiasmo la propiedad y la inversión privada. De no hacerlo, ante algún asomo de mayor control estatal de la economía serán tildados de castro-chavistas4. Lo que demuestra este fenómeno, es la incapacidad de autodefinición de la izquierda colombiana, quien no puede salir de las identificaciones que le impone la derecha.
  • La necesidad de ampliar la base electoral. Es claro que la izquierda por sí sola no tiene la capacidad de votos necesaria para ganar la presidencia. Por esta razón, la mejor manera de ampliar su potencial electoral es moviéndose hacia el ‘centro’, dejando de lado propuestas “radicales” para el contexto colombiano y adoptando posiciones mesuradas frente al sistema de salud, las empresas privadas, las relaciones internacionales, etc. Igualmente, la derecha tuvo que desplazarse al ‘centro’ para empezar a recuperar los votos que han ganado el Partido Verde y Compromiso ciudadano a las grandes maquinarias electorales.

Para concluir, podemos decir que este fenómeno de centralización del debate político colombiano tenderá a profundizarse en el presente contexto electoral. Si a la derecha ya la están ubicando en la centro-derecha, el Polo ha asumido su papel de la mano de la Alianza Verde y Petro comienza a moverse un poco hacia el centro, es decir a su derecha; pareciera que al término de dos meses de campaña presidencial sólo existirán en la contienda diversos ‘centros’, dejando de lado la posibilidad de definirse como derecha e izquierda; limitando enormemente la pluralidad política, lo que representa un gran daño a la democracia.

  1. Otra Vuelta de Tuerka – Pablo Iglesias con Toni Negri (Programa Completo). Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=BOpTvdOXF9U
  2. La autodefinición del Centro democrático está disponible en: http://www.centrodemocratico.com/articulo/quienes-somos-0  Por otro lado, es interesante recordar las declaraciones de Fernando Londoño donde aboga por definir al Centro Democrático como un partido de derecha. A lo que Álvaro Uribe responde que el partido no es de derecha ni de izquierda. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?time_continue=18&v=cBRq3rmuvEs
  3. Para ilustrar las propuestas de Iván Duque, ver: https://www.youtube.com/watch?v=DZoYY1G0_MY
  4. Cabe anotar que en el caso de Petro esta táctica no ha sido exitosa, ya que pese a sus esfuerzos sigue siendo objeto de acusaciones de castro-chavismo.