Nuevo Round en Defensa de la Reserva Thomas Van Der Hammen

La defensa de la RTVH no consiste en aislar la reserva, no tiene por objetivo hacerla intocable, al contrario debe consistir en intervenirla para protegerla, conservarla y desarrollarla en función de lo que necesita la ciudad, la biodiversidad y el ambiente de Bogotá; la pregunta es ¿esta propuesta garantiza ese propósito?

Andrés Camacho

* Andrés Camacho

Máster en Energías Renovables, Licenciado en Física, Ingeniero Eléctrico, Docente Universitario y Vocero de la Marcha Patriótica Bogotá. Bloggero y Columnista en medios de comunicación alternativa

El pasado 2 de Abril la Alcaldía Mayor de Bogotá presentó ante la Corporación Autónoma Regional CAR, el proyecto que busca delimitar nuevamente la reserva Van Der Hammen, propuesta que incluye la urbanización de los alrededores de la misma. Esta es la primera propuesta formal que se conoce de esta administración sobre sus planes para la RTVH pese a que desde su campaña, Enrique Peñalosa señaló su intención de intervenir la Reserva. Inicialmente, mencionó el proyecto “Ciudad Paz” (nombre paradójico para semejante intención), después redujo el impacto de sus palabras señalando que requería solo la sustracción de una parte de la reserva, después, tras la realización de un video promocional sobre sus intenciones para RTVH, la Alcaldía indicó que el valor fundamental de la reserva está en la necesidad de construir vías para desembotellar el norte de Bogotá y de esta forma imponer su concepción de ciudad expandida hacia los bordes.

Así que enfrentamos un nuevo round en defensa de la RTVH, esta vez con la nueva propuesta que apenas  se dio a conocer hasta el 5 de Abril, día en el que se publicó en la página de la alcaldía1el compilado de estudios con los cuales dicen haber sustentado la propuesta. El cuerpo de la misma demuestra el desconocimiento y su poca socialización, hecho que ha sido desmentido por la administración a través del Secretario de Planeación, Andrés Ortiz, quien indicó a los medios de comunicación que entre los soportes entregados a la CAR está la reseña de visitas y talleres con gremios, universidades, la comunidad que reside en la zona y ambientalistas, con quienes se trabajó la propuesta. Sin embargo, el documento, en el aparte 8 “Elementos de participación ciudadana”, indica que “para abordar la revisión de la RESERVA, se ha puesto en marcha un amplio proceso de consulta a la ciudadanía a través de un abordaje territorial, que no se limita exclusivamente al cumplimiento formal de los requisitos exigidos en las normas nacionales y distritales de planeación del ordenamiento territorial, sino que, además, extiende la discusión de forma abierta a toda la ciudadanía desde la fase inicial antes de la divulgación del diagnóstico (…) en el Anexo 8-4 se presenta el documento que describe las actividades y resultados en materia de participación en el marco de la Revisión de la Reserva y el Área de Estudio, cuyo objetivo es generar espacios de participación ciudadana que garantice que los diferentes sectores del territorio obtengan elementos para un debate público que permita construir colectivamente el instrumento de planeación de acuerdo con lo establecido en la normatividad vigente”. Sin embargo, se puede evidenciar que dicho Anexo no se encuentra en el documento ni en la página con los soportes presentados por la alcaldía. Así que podemos decir que nada de eso lo conoce la ciudadanía y, al ser un tema estratégico para Bogotá, deja mucho que pensar sobre el manejo de la participación ciudadana.

Al continuar la revisión del documento y con la poca información que se tiene, saltan a la vista varias cuestiones que no pueden pasar desapercibidas. En primer lugar hay un supuesto aumento de la reserva de 1.396 hectáreas a 1.710 “para que la reserva se agrande y se vuelva pública”. ¿Pero qué hay detrás de dicho argumento? A continuación se puede ver la imagen de la Reserva según la propuesta del 2015 y la reserva según la propuesta 2018.

 

En las imágenes es evidente la intervención sobre la reserva, así que son varios los debates políticos, académicos y técnicos que debemos desarrollar. La defensa de la RTVH no consiste en aislar la reserva, no tiene por objetivo hacerla intocable, al contrario debe consistir en intervenirla para protegerla, conservarla y desarrollarla en función de lo que necesita la ciudad, la biodiversidad y el ambiente de Bogotá; la pregunta es ¿esta propuesta garantiza ese propósito? Es necesario analizar los alcances del proyecto, lo cual requiere la activa participación científica y ciudadana que, como se ha mencionado, ha sido negada hasta el momento.

La administración habla de una intervención para garantizar 104 kilómetros de vías para conectar a la Avenida Boyacá con Chía y ampliar la Avenida Novena, esto pese a que la ciudad y la Reserva , hace 17 años, ya se habían enfrentado en primer round con Enrique Peñalosa. En dicha oportunidad se adelantó un análisis por parte de un panel de expertos cuyo resultado fue recomendar la conservación del área en cuestión, razón por la cual en 2011 fue declarada por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) como Área de Reserva Forestal Productora Regional del Norte, es decir, por norma, el principal uso de las 1.395 hectáreas de la reserva ES FORESTAL y deben protegerse. La recreación debe ser pasiva y otras actividades como la vivienda o el agro, sólo se pueden hacer siguiendo los lineamientos de autoridades ambientales como la CAR. Para su recuperación y manejo se expidió el Plan de Manejo Ambiental de la Reserva, donde se definen puntos claros como la prohibición de más cultivos de flores y de construir “nuevas vías, como los anteriores proyectos de la ALO o la Boyacá, que atravesaban esta zona y afectaban los humedales Guaymaral- Conejera”, todo en aras de proteger dicho ecosistema, al cual el mismo Thomas Van Der Hammen bautizara como estructura ecológica principal. Sin embargo, este nuevo proyecto implica una seria afectación a la reserva, precisamente a causa de una fractura a la estructura ecológica principal y una perdida en la integridad ecológica. Pero, por supuesto, eso será parte del debate que la ciudadanía junto a la academia tendremos que dar.

Como es de esperar, dicha propuesta desarrolla una serie de argumentos sobre los riesgos, oportunidades y necesidades de “delimitar” la reserva para garantizar su intervención y este nuevo modelo de “recuperación”, a través de un proceso de sustracción de área de la reserva por motivos de utilidad pública, que, dicho de otra forma, busca desarrollar infraestructura vial sobre la reserva, así:

Entonces la propuesta de la Alcaldía incluye 11 vías, de las cuales 5 avenidas contemplan trazado para Transmilenio, ¿será esto lo que llaman ampliación de la reserva? De hecho la propuesta incluye modernos y creativos “pasos para fauna” para asegurar la conectividad ecológica, a la vez que “se consolidan como estructuras que buscan garantizar que las especies puedan desplazarse de manera segura en un entorno en el cual hay presencia de infraestructura, por ello deben cumplir con ciertas condiciones que faciliten su funcionalidad de manera óptima”. Es decir, estos “pasos para fauna” estarán por debajo y por encina de avenidas con Transmilenio. No es broma. Eso es lo que contiene la propuesta de la alcaldía, que no incluye estudios del impacto ambiental por el ruido y la calidad del aire y supone que el diesel de los buses de Transmilenio puede ser armónico con el ambiente y las especies presentes en la reserva.

Otro de los asuntos que llama la atención es la manera como se abre la puerta a este proyecto de “delimitación” de la RTVH. Resulta que el pasado 22 de febrero, el Ministerio de Medio Ambiente expidió la Resolución 0264 “Por la cual se adopta el procedimiento que las Autoridades Ambientales deben seguir para la realización de los estudios que deberán sustentar los procesos de recategorización, integración y realinderación de las Reserva Forestales y se toman otras determinaciones”. Dicha resolución cayó como anillo al dedo a la administración de Enrique Peñalosa y es la vía que estaban esperando para “realinderar” la Reserva Thomas Van Der Hammen. En la práctica esto quiere decir que usan el argumento de que una reserva se encuentra degradada y su reestructuración genera más “costos que el beneficio ambiental que se obtiene de la recuperación”, de modo que se puede solicitar una realinderación para desarrollar infraestructura vial.

Finalmente es importante señalar el campo de batalla que abre esta propuesta en el marco de la discusión y definición del POT. Si la CAR le da el visto bueno, la Alcaldía no solo propone incluir en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) un sistema de cargas y beneficios para que los propietarios del suelo en esa zona paguen la restauración de las áreas que necesitan intervención y con esos recursos se recuperen todos los ecosistemas de la zona, sino que también ha indicado que el proyecto representa beneficios para el 85% de las vivienda que estarán a menos de 5 minutos a pie de la reserva, así que habrá que revisar los proyectos urbanísticos que la propuesta incluye alrededor de la reserva, el modelo de expansión que estas medidas representan y su impacto sobre el proyecto que han presentado.

“Nosotros como ciudadanos soñamos con una reserva pública donde podamos ir a conocer la naturaleza”, indicó el Secretario de Planeación. Sin embargo, ya es de público conocimiento que hay intereses no solo ambientales sino también económicos que se mueven alrededor de la reserva: el incremento sorpresivo del precio del suelo, lo apetitoso de un proyecto urbanizador al Norte de Bogotá y la mirada acechante de los patrocinadores y las constructoras que han estado detrás de los negocios que les ha entregado Peñalosa. Entonces, ¿le hará el juego la CAR a las intenciones del Alcalde? ¿Seremos capaces las/los bogotanos de defender en el Concejo, en la academia y con la movilización la Reserva Thomas Van Der Hammen? Lo cierto es que el debate está abierto y este nuevo round apenas comienza.

  1. http://www.bogota.gov.co/van-der-hammen/informes-y-estudios.html