Sobre el despotismo de la pulla, Claudia López y Sergio Fajardo

La razón del despotismo de estos opinadores es exactamente la misma razón del despotismo de Claudia López y Sergio Fajardo, es decir, un despotismo de personas sensatas que hacen un llamado a una política sin polarización, una política de los buenos modos que permitiría realizar una política sin violencias, sin populismos, sin promesas incumplidas y sin tomas de postura de mundo, es decir, el sueño de una política sin política.

Petróleo, aguacates y alternativas post-extractivistas: el reformismo benévolo es insuficiente

Este esquemático ejercicio intenta dejar en claro la enorme importancia que tiene debatir sobre las estrategias de desarrollo. Intentando una mirada independiente (en tanto no participo de ninguna de las campañas) y con todas las precauciones que un lector debe tener con una mirada desde fuera, apunto a subrayar la necesidad de analizar con detalle los contenidos en cada una de las posiciones frente a los extractivismos.

El recorte del Gasto Público

La tecnocracia y las autoridades económicas (porque son quienes dirigen la economía quienes se encargan de lo social, y no al revés) nos sentencian que el gasto social debe ser limitado, y como los recursos son escasos deben ser focalizados hacia los más débiles, es decir, los pobres. Un corolario que se desprende de lo anterior es que quien no sea pobre debe ir al mercado a comprar los bienes sociales, porque si recibe un subsidio del Estado, ello sería regresivo.

La reserva Thomas Van der Hammen y su realinderamiento: fragmenta y extinguirás

Con los diseños que se proponen, se ignoran los principios y recomendaciones básicas de la ciencia de la conservación. Los mapas mencionados, si se evalúan en un ambiente netamente académico, deberían ser una de las causas para que se archive por improcedente, tendenciosa y mal fundamentada la propuesta de realinderamiento de la Reserva Thomas van der Hammen.

El reconocimiento de identidades culturales en Colombia*. Notas para un relato multicultural que conduzca a una “sociedad decente”**

Si bien la Constitución Política de 1991 reconoce a Colombia como una Nación multiétnica y pluricultural, la verdad es que ha sido escaso el desarrollo constitucional en esta materia y los cambios que se pueden observar no obedecen primariamente a orientaciones o políticas estatales de ‘reconocimiento’. Los avances obtenidos han sido más el resultado de movilizaciones que realizaron los movimientos étnico-territoriales en los últimos años para defender sus derechos; movilizaciones que estuvieron marcadas por numerosos conflictos, a menudo violentos, con el Estado y otros actores económicos y políticos del país.

La miseria del mundo (Breve taxonomía de los oficios infames)

Todos los intelectuales del mundo, incluyendo a Dios, podrían dejar de trabajar una semana y no creo que pasaría mayor cosa. En cambio, habría que pensar en un día en el que todos los oficios del mundo se detuvieran para poder figurar el caos: pueblos, ciudades y naciones paralizadas. El motor de la sociedades -paradójicamente escribo-, está tan lejos de la meditación como cerca del trabajo práctico.