Alberto Maldonado Copello

* Alberto Maldonado Copello

Economista de la Universidad Externado, doctor en Gobierno y Administración Pública de la Universidad Complutense. Consultor e investigador en temas de descentralización, desarrollo territorial y análisis crítico de la economía capitalista.

La lectura de la introducción de Mauricio García Villegas al libro ¿Cómo mejorar a Colombia? 25 ideas para reparar el futuro deja la impresión de que es un texto1 “ridículamente elemental, como sacado de un manual de autoayuda para países” (p. 30). Esto lo dice el propio autor y es quizá una de las afirmaciones más ciertas que hace.

El libro consiste en una compilación de 25 artículos escritos por escritores, políticos e intelectuales destacados del país2 que consideran que es posible mejorar a Colombia, para lo cual abordan distintos temas y formulan diversas propuestas. García precisa que se trata más de anhelos que de certezas y señala que el propósito general de mejoramiento incluye aspectos como la justicia social, la democratización, la paz, la protección de la naturaleza y el desarrollo económico. Plantea que se ha escrito mucho sobre el desarrollo y sobre cómo sacar a un país del atraso para llevarlo al progreso y a la modernidad, y que aunque hay diversidad de análisis pueden identificarse tres elementos donde habría cierto consenso: 1) crecimiento económico acompañado de cierta igualdad social; 2) buenos diseños institucionales respaldados por acuerdos básicos entres las fuerzas sociales y políticas; y 3) cohesión ciudadana capaz de controlar a las élites en el poder y de difundir una cultura de cumplimiento de reglas. Y, además, una sociedad en paz, supuesto básico para todo lo anterior.

Señala además que los 25 textos compilados pueden resumirse en siete ideas o propuestas básicas: 1) consolidar la paz con las guerrillas y pasar la página amarga de la violencia política que ha envilecido y atrancado el país; 2) proteger el medio ambiente es una tarea necesaria y apremiante;  3) mejorar el talante moral de la sociedad colombiana;  4) colmar el territorio nacional con un Estado legítimo y con capacidad para controlar a los actores armados, proteger los derechos de los ciudadanos y garantizar la participación política; 5) la adopción de una política económica centrada en la igualdad social y la ampliación de la clase media, dado que los índices de desigualdad social son inaceptables; 6) fortalecer la educación pública; y 7) rescatar la memoria de tal manera que ella nos ayude a superar el pasado y a enfrentar el futuro.

Plantea García algunas reflexiones y sugerencias metodológicas y de proceso. En primer lugar, señala que no hay una solución única, que se necesita una combinación adecuada de ingredientes: un poco de crecimiento, algo de cohesión ciudadana, una pizca de buen diseño institucional, etc. En segundo lugar, afirma que la solución a los problemas de Colombia no depende exclusivamente del Estado y de la sociedad. En tercer lugar, plantea que se requiere confianza entre la gente y el Estado, dado que éste no puede funcionar bien si la sociedad le da la espalda y viceversa. En cuarto lugar, hay que tener paciencia, dado que “mejorar a Colombia es una empresa que toma mucho tiempo y abarca mucho espacio” 3. En quinto lugar, se necesita más y mejor conocimiento: “es muy difícil mejorar si no se sabe bien cuál es la realidad en la que estamos; cuál es la real dimensión de nuestros problemas.” 4. En sexto lugar, se necesita un proyecto colectivo, una idea que ayude a cohesionar la sociedad.

Todo esto muestra claramente por qué García considera su texto “ridículamente elemental” 5, lo cual reconfirma con la siguiente afirmación: “A los colombianos se nos olvida que los países que progresan, crean riqueza y tienen un Estado que funciona bien (que cumple lo que se propone y protege los derechos de la gente) lograron ser lo que son porque hicieron un esfuerzo enorme, que duró muchas décadas, a veces siglos, en la formación de científicos, técnicos y administradores que supieron entender su realidad física y social y que ayudaron a encontrar la solución de los problemas que enfrentaban sus respectivas naciones” 6. ¡Metas claras, paciencia, esfuerzo, imaginación compartida, cooperación! Un verdadero manual de autoayuda.

Un pobre diagnóstico

A pesar de ser consciente de la necesidad de tener más y mejor conocimiento, el texto de García es bastante pobre en este campo. Desde el propio título refleja un enfoque que consiste en referirse al país en general (Colombia), a la gente, a los ciudadanos, a las personas, ignorando por completo la existencia de clases que tienen intereses distintos y en conflicto. Este enfoque se relaciona inmediatamente con la estrategia intelectual más difundida por parte de los economistas y de los defensores del sistema capitalista: esconder sus características básicas. Este tipo de análisis desconoce u oculta conscientemente que existe un modo de producción capitalista que es el fundamento estructural de la explotación y de la desigualdad social, de las tendencias a la pobreza y la miseria, de la existencia del desempleo y de grandes capas excedentes de la población, que deben buscar mediante el rebusque una forma de vida. El crecimiento económico en el capitalismo es resultado de acumulación de capital, de reinversión de las ganancias con el objeto de obtener mayores ganancias, no de satisfacer las necesidades de la población trabajadora ni de generar más empleo.

A pesar de sostener la necesidad de tener una mirada integral que permita comprender la articulación de las distintas dimensiones, el enfoque de García en este texto consiste claramente en desarticular, en evadir las relaciones existentes entre el propósito central de la sociedad capitalista, la búsqueda de la ganancia, y las consecuencias desastrosas para la mayoría de la población. Denuncia la desigualdad como inaceptable pero no hace un esfuerzo por explicar sus causas. El Estado en su análisis aparece como algo aislado, sin vínculo alguno con los sectores dominantes que concentran la riqueza, el poder económico y también el poder político y los medios de comunicación. Su interpretación llega a establecer que Estado y sociedad no son “dos entidades independientes y desconectadas”, pero se queda en un nivel de generalidad que, en vez de aclarar, oculta. Si el Estado, como plantea, es capturado y neutralizado por una sociedad violenta y corrupta, ¿se refiere a toda la sociedad o se trata de clases y grupos sociales específicos?

Para García, como para muchos analistas, no existe el capitalismo. No se encuentra una explicación, siquiera una hipótesis, sobre las causas del escaso crecimiento económico y de la desigualdad, de los malos diseños institucionales y de la carencia de cohesión ciudadana capaz de controlar las élites en el poder. El análisis se limita simplemente a señalar que hay una carencia –poco crecimiento, baja cohesión ciudadana- y a proponer entonces suprimir dicha carencia, sin fundamento alguno sobre cómo cambiar las causas o factores determinantes. Por esto quizá su respuesta a la pregunta “¿Qué tan probable es que en los próximos años o décadas estas tres ideas den lugar a proyectos sociales y políticos que mejoren el país?” simplemente responde: “Difícil saberlo” 7.

Verdades pasmosamente simples

Cambios de la envergadura que está proponiendo son difíciles de prever, afirma García, por cuanto se requiere la combinación de muchas cosas, incluyendo, por ejemplo, “una chispa cultural o política que movilice a la población y que la saque del letargo colectivo en que se encuentra”. Y nuevamente nos da unas recetas: “Además de buenos gobernantes, buenas reformas institucionales, el trabajo de mucha gente y buenas políticas públicas, se necesita de la imaginación compartida de mucha gente (…); tal vez de un gran movimiento político y social que promueva un pacto social, una revolución pacífica que no solo cambie el estado actual de distribución de riquezas y de los incentivos, sino también las mentalidades y el talante moral de la gente” 8. Prácticamente la tesis se reduce a decir que para mejorar hay que hacer las cosas bien.

García concluye afirmando que lo que está proponiendo son “verdades”. Después de confesar que lo que ha planteado le parece ridículamente elemental señala que “…a veces las verdades que requieren las naciones para empezar, como he dicho, a reparar su futuro, son de una simpleza pasmosa” 9. Me parece que en esto último tiene toda la razón, pero no tanto en presentar como verdades los anhelos.

  1. García Villegas, Mauricio (Editor), ¿Cómo mejorar a Colombia?, 25 ideas para reparar el futuro, Universidad Nacional de Colombia, Ariel, 2018.
  2. https://colombia2020.elespectador.com/pais/once-ideas-para-mejorar-colombia
  3. García Villegas, Mauricio (Editor), ¿Cómo mejorar a Colombia?, 25 ideas para reparar el futuro, Universidad Nacional de Colombia, Ariel, 2018, p. 15
  4. Ibíd.,p. 18
  5. ibíd., p. 30
  6. ibíd., pp. 19-20
  7. Ibíd, p. 29
  8. Ibíd, p. 30
  9. Ibíd, p. 30