Andrea del Pilar Naranjo

* Andrea del Pilar Naranjo

Investigadora independiente y abogada de la Universidad La Gran Colombia. Con especialización en Derecho Constitucional Universidad de Nuestra Señora del Rosario, Colombia. Maestría en Relaciones Internacionales Iberoamericanas y Doctora en Relaciones Internacionales Iberoamericanas. Universidad Rey Juan Carlos, Madrid-España. Principales líneas investigativas: derechos humanos, políticas públicas e integración regional. Publica en varios portales de internet, entre los que se incluyen el portal de columnas de análisis político e internacional y política exterior The Blue Passport, la revista Chilena Nuevo Ciclo, el Blog de opinión Condistintos acentos editado por el instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca y en los portales Colombianos de opinión Razón Pública y la Revista Perspectiva del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga y en su blog personal elpendulocritico.bolgspot.com

“Probablemente Ícaro creía tocar el cielo cuando se hundía en el mar…”

Julio Cortázar

Juan Manuel Santos, a meses de terminar su gobierno de 8 años, anuncia la admisión de Colombia en la OTAN como Socio Global y la vinculación del país a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos-OCDE-, noticias que se contrastan con el anuncio de desvinculación del país a la Unión suramericana de Naciones -UNASUR-, un proceso de integración latinoamericano.

Tales decisiones abren paso a muchos interrogantes sobre la estrategia (si es que existe) de inserción internacional del país. Especialmente sobre las perspectivas que tiene el Estado -catalogado como uno de los más desiguales del mundo- en el denominado club de los ricos o sobre sus esperanzas al ser socio global de una organización belicista y militar cuando pasa por un proceso de desmilitarización, postconflicto y paz. ¿Será este un asunto de arribismo criollo, un indicador de la profunda desunión de Colombia con su entorno Latinoamericano?

 

Colombia y la OCDE

Desde el arribo de Juan Manuel Santos al cargo de presidente, se anunció la intención de pertenecer a este organismo, el proceso de formal intención se produjo en 2011; sin embargo, a partir de la invitación formal en 2013 iniciaron múltiples reajustes en las políticas nacionales, especialmente en las áreas de administración, comercio y finanzas, tendientes a cumplir los requisitos de los 23 comités principales integrantes del organismo1.

La invitación a participar el pasado 25 de Mayo solo es el preámbulo de una serie de “responsabilidades” que implican el desarrollo de políticas de enajenación de empresas estatales, la adecuación de la educación universitaria para las necesidades de la empresa privada, la no regulación de la industria farmacéutica, sin contar con alteraciones de las políticas en temas laborales y de políticas sociales; éstos últimos temas positivos que obligan, en principio, al gobierno a modificar sus medidas sobre protección sindical y formalización de empleo, pero en los que no se prevé mayores modificaciones reales.

No debe desconocerse que la Organización se fundamenta en los principios de la pulcritud de mercado como el mejor distribuidor de recursos, la clientelización del ciudadano y la ineficacia del Estado como prestador de servicios públicos. Así, las políticas nacionales serán observadas, se harán llamados de atención y se buscará la alineación de las medidas nacionales para adaptarse a dichos derroteros del modelo neoliberal de administración, volcado a los paradigmas de apertura de mercados y “eficiencia” de la empresa privada, todo bajo una evidente y abismal disparidad de Colombia con los otros 36 miembros actuales del esquema2.

 

Con la OTAN: socio global

A pesar de que la entidad político-militar fue creada hacia 1949 como un mecanismo para “defender” los derroteros de los triunfadores de la segunda guerra mundial, las relaciones de la Organización de Tratado del Atlántico Norte con Estados externos a Norteamérica y Europa no es nueva.

A partir de los noventas inicia relaciones de cooperación militar con el área mediterránea (que incluye a Argelia, Egipto, Israel, Jordania, entre otros), zona Euro Atlántica (Rusia, Suecia, Suiza) y zona Estambul (Emiratos Árabes, Quatat Kwait).

Por su parte también ha desarrollado procesos de diálogo y cooperación sectorial con otros Estados como Japón, Corea del Sur, Nueva Zelanda y Australia. Con Colombia se han llevado a cabo tareas de capacitación de la Fuerza pública y colaboración con la perspectiva de “contribuir a la seguridad, paz y estabilidad Regionales”.3

No obstante es la primera vez que este organismo recibe a un país de América Latina como socio global, figura que se enmarca como un punto subjetivo intermedio entre un país observador y uno miembro (Colombia nunca lo será por ubicación geográfica), con el objetivo de ampliar los espacios “cooperación” del organismo más allá de su ámbito de injerencia territorial.

Aunque en principio se manifiesta que el diálogo se desarrollará con base en la reciprocidad y la colaboración mutua con miras al fortalecimiento de las fuerzas armadas, sorprende la adherencia a un organismo de clara vocación militar, con tristes antecedentes de intervenciones indebidas y crímenes de guerra en Estados no pertenecientes a su esquema y se contradice no solo con el ambiente de postconflicto y paz del país, sino con la hasta hoy vigente proclamación de América Latina como Zona de paz4que insiste en el “fortalecimiento de la paz internacional, (…) desde una concepción democrática, cooperativa y no ofensiva de la seguridad”.5

 

Arribismo criollo

Tanto el anuncio de la pertenencia a la OCDE como a la vinculación limitada a la OTAN se confrontan además con el retiro “temporal” de Colombia de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR)6desde el pasado abril, un proceso que nació como esperanza de convergencia de los entes de integración existentes: la Comunidad Andina (CAN), el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y los sistemas centroamericanos por intermedio de la Asociación Latinoamericana de Integración ALADI, sino como marco para la reunión de todos los ciudadanos latinoamericanos dadas sus “profundas relaciones geográficas, identitarias y culturales”7.

Es así como se demuestra, otra vez, la decidida voluntad del Estado en vincularse a organismos con relevancia de Estados Unidos (que en el caso de la OTAN aporta la cuota más alta de financiamiento) y desvincularse de los procesos latinoamericanos para los cuales no vislumbra, según sus gobiernos, ningún futuro ni potencial, negociando de manera individual, pretendiendo adaptar su economía rezagada a la de los países más poderosos, no solo comercial sino militarmente. Esta pertenencia demandará más que un costo de membrecía -que según estimaciones para la OCDE será de aproximadamente unos 5 millones de Euros anuales8-. Una muestra renovada del conocido arribismo criollo que ha padecido la república desde su creación.

  1. María Gutiérrez Y Catalina Crane.Colombia debe cumplir 23 tareas para entrar a la OCDE.septiembre19 DE 2014. recuperado de http://www.portafolio.co/economia/finanzas/colombia-debe-cumplir-23-tareas-entrar-ocde-48528
  2. Jan Kregel. “Ingreso de Colombia a la Ocde es un gran error”, entrevista de claudia Rubio,agosto 22 de 2014recuperado de  http://www.portafolio.co/economia/finanzas/ingreso-colombia-ocde-gran-error-jan-kregel-44322.
  3. Véase por ejemplo ley 1839 de 2017“Por medio de la cual se aprueba el “Acuerdo entre la República de Colombia y la Organización del Tratado del Atlántico Norte sobre Cooperación y Seguridad de Información”.
  4. UNASUR (2012). Declaración Sobre Suramérica Como Zona De Paz. Lima. Recuperado de http://www.itamaraty.gov.br.
  5. Declaración de San Francisco de Quito sobre Establecimiento y Desarrollo de la Zona de Paz Andina. Quito, Ecuador. 12 de julio de 2004, véase en intranet.comunidadandina.org/Documentos/DInformativos/SGdi639.doc
  6. UNASUR (2008). Tratado Constitutivo De La Unión De Naciones Suramericanas. Basilea. Recuperado de http://www.integracionsur.com/sudamerica/TratadoUnasurBrasil08.pdf.
  7. Díaz Barrado “La comunidad Suramericana de Naciones: Propuestas y realizaciones”.Revista española de derecho internacional, Vol. 57, Nº 2, 2005, P.p. 639-663.
  8. Centro de Estudios del Trabajo CEDETRABAJO, la Central Unitaria de Trabajadores CUT y la Escuela Nacional Sindical ENS. “La adhesión de Colombia a la OCDE: Una equivocación”. Centro de Estudios Latinoamericanos CELU Nro 06. 2018. Recuperado de http://celu.co/analicelu-no-6-la-adhesion-colombia-la-ocde-una-equivocacion/.