Adriana Romero

* Adriana Romero

Abogada de la Universidad Nacional de Colombia, magíster en Derecho con profundización en Sociología y Política Criminal y especialista en análisis espacial de la misma institución. Investigadora sobre problemas de interés alrededor de la política criminal, la justicia transicional y políticas públicas y docente en investigación, criminología y derecho penal

Estas últimas semanas hemos vivido con gran intensidad el debate alrededor de las elecciones que se celebrarán el 17 de junio en Colombia. Desde muchas orillas, tradiciones y visiones de mundo, muchas personas y colectividades (tal vez como hace mucho no pasaba) han salido a defender y explicar su voto y a justificar por qué es coherente con sus visiones de país. Aunque se ha dicho bastante sobre la importancia de estos resultados electorales para la defensa de la paz y de las instituciones que con esta se crearon, quisiera ocuparme de cómo estas elecciones son un paso fundamental y sensible en el proceso de construcción de paz y cómo efectivamente, no sólo deben entenderse como una decisión democrática con respecto a la alternancia regular en el poder ejecutivo, sino también como parte de dicho proceso.

De hecho, en las últimas tres grandes elecciones del orden nacional en Colombia se ha jugado la paz. Durante el 2014 vimos cómo la bandera de la paz fue la que balanceó los resultados a favor de Juan Manuel Santos, y alrededor de ésta se alinearon actores de distintas orientaciones políticas y tradiciones partidistas. En dichas elecciones, la paz permitió alianzas de distinto tipo. Todos fuimos testigos también de cómo el No ganó en el plebiscito y cómo se consolidó a través de este resultado una demanda ciudadana mayoritaria a favor, aunque sea en términos formales, de una transformación institucional, que se vio nuevamente reflejada en los resultados electorales del 27 de mayo, en los cuales casi el 90% de los votos se depositaron por candidatos que proponen cambios sustanciales, de distintas orientaciones, en las políticas del país[1Adicionalmente, está la participación de 52,17%, solamente superada por las votaciones de 1958 en las que se registró una participación de 68,85% en las elecciones parlamentarias y de 65,04% en las elecciones presidenciales (ver: https://www.idea.int/data-tools/country-view/82/40 ). Según la MOE, la segunda vuelta presidencial de 1998 alcanzó un 58% (Ver: MOE. Informe preliminar sobre la primera vuelta presidencial, 31 de mayo de 1998, https://moe.org.co/wp-content/uploads/2018/05/20183105_INFORME-PRELIMINAR-FINAL_FINAL-1.pdf )].

Más allá de las implicaciones que puede tener un resultado como éste, y que merece de un análisis profundo que puede sugerir unos rasgos del contexto político del país y los desafíos a los que se va a enfrentar el próximo presidente, es evidente que una vez más, entre otras cosas, se está validando la aceptación a los Acuerdos o la necesidad de modificarlos. Desde esta perspectiva, estas elecciones del próximo 17 de junio, entendidas también como un voto por la paz1, traen consigo una discusión alrededor de las causas del conflicto y las propuestas establecidas para superarlo. Sin embargo, estas elecciones no son iguales que las anteriores. Los demás procesos electorales se habían dado en contextos de alistamiento o de validación popular de la paz. Esta jornada electoral, al contrario, debe entenderse como parte de dicha implementación. Si bien hasta el momento la implementación de los acuerdos no ha tenido la velocidad, el respaldo político y los resultados esperados –como se ha reiterado en múltiples opiniones-, los resultados pueden poner en riesgo lo acordado (entre otras cosas, como lo señalé previamente en este portal2, por cualquier decisión -principalmente sobre el tratamiento judicial de los combatientes- que desdibuje la seguridad jurídica).

Colombia, a diferencia de muchos otros países en proceso de transitar de la guerra a la paz, como Bosnia Herzegovina o la República Centroafricana, no ha tenido un quiebre institucional que haya tenido como consecuencia la suspensión de los proceso democráticos formales. Sin embargo, el Punto 2 del Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera3 se ocupó de la participación política como un mecanismo de apertura para la construcción de la paz, en el que deben emerger nuevas fuerzas en los escenarios políticos, permitiendo de este modo la inclusión de diferentes visiones e intereses, así como de problemas y prioridades de la sociedad. Dentro de las medidas previstas en los acuerdos se encuentran mecanismos para garantizar el ejercicio del derecho de oposición, medidas de seguridad para la participación en política -especialmente frente a líderes sociales4, defensores y defensoras de derechos humanos y militantes del nuevo grupo político que conformen las FARC-EP-, así como mecanismos de participación en distintas decisiones públicas y de veeduría y control ciudadano. Los Acuerdos recogen una lectura consolidada en la literatura de estudios de paz que plantea que las elecciones son un mecanismo para la consolidación de la paz y para superar las dinámicas del conflicto, aunque advierten que éstas pueden ser también un mecanismo transformador o renovador de las tensiones políticas y las causas de la violencia5.

Desde esta perspectiva, todo proceso electoral en el contexto del posconflicto no sólo está sometido a las dinámicas “normales” de las elecciones, principalmente porque en muchas ocasiones son incluidas las antiguas partes del conflicto, porque subyacen algunas causas del conflicto que se encuentran sensibles, y porque la transformación del debate público debe cualificarse hacia la nueva sociedad que se está construyendo. De esta manera, el proceso electoral debe lidiar con los riesgos electorales cotidianos, así como con algunas dificultades propias del contexto de transición.

Organizaciones como la Misión de Observación Electoral de la OEA, el Crisis Group6, la Defensoría del Pueblo7 y el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA por sus siglas en inglés) han destacado algunos riesgos electorales que se presentan en este contexto, algunos de los cuales se han sintetizado en Colombia y que quisiera resumir en los siguientes puntos:

  1. Los efectos que la implementación de los acuerdos ha tenido sobre la población. El contexto político adverso y las dificultades de lograr implementar con celeridad los distintos objetivos que se trazó el acuerdo para enfrentar problemas estructurales, así como sus estrategias, ha sido generador de malestar.
  2. Asimetría en el acceso a la información -o desinformación-. Los electores deben tener la posibilidad de acceder a información cierta y precisa. Circula una gran cantidad de información que resulta difícil contrastar, incluso mensajes absurdos o de humor. Quienes no tienen acceso a internet o no tienen las herramientas para identificar la información relevante, se enfrentan a mayores desafíos para tener una participación electoral informada.
  3. Financiaciones ilegales, otros delitos electorales y corrupción.
  • Municipios con votantes inscritos que superan de manera significativa su población, ya sea votante o incluso el número de habitantes8. Aunque esto no constituya un delito electoral per se, pone en cuestión la transparencia de los registros de los electores.
  • Presiones directas e indirectas por parte de empresas y entidades sobre sus empleados9.
  • El Fiscal señaló que se presentó fraude electoral, pero que no lo revelará hasta celebrada la segunda vuelta.
  1. Amenazas de seguridad por grupos armados o criminales. Si bien se ha documentado cómo los riesgos de violencia electoral han reducido en virtud de la desmovilización de los actores, también se ha señalado nuevos riesgos de violencia por el reacomodo de grupos armados ilegales y economías criminales. En este mismo sentido, la violencia contra líderes sociales y defensores y defensoras de derechos humanos también son un factor de riesgo.
  2. Riesgos en el registro de la votación y su transmisión por parte de la Registraduría Nacional del Estado Civil. Ha sido claro el riesgo de alteración de los resultados en los formatos E-14 que son utilizados para registrar el número de votos por candidatos por mesa10, independientemente de cómo esta vulnerabilidad pueda afectar.

Algunos de estos riesgos son estructurales, pero frente a otros la ciudadanía y las instituciones pueden hacer esfuerzos para que los resultados de este 17 de junio sean lo más favorables para la paz. En cualquier caso, hemos ganado mucho en este proceso y es importante que la cualificación democrática del país, que ha permitido estos Acuerdos de Paz, continúe fortaleciéndose y permita que esa apertura a nuevas fuerzas en los distintos escenarios de participación se materialice, permitiendo que la deliberación política alrededor de los problemas comunes resulte más efectiva en construir alternativas que transformen realidades que lo demandan.

  1. Entre muchísimos otros, ya lo ha señalado Crisis Group. https://www.crisisgroup.org/latin-america-caribbean/andes/colombia/security-and-electoral-perils-colombias-peace-accord
  2. http://palabrasalmargen.com/edicion-93/llover-sobre-lo-mojado-la-demanda-de-prision-luego-de-la-experiencia-de-la-ley-de-justicia-y-paz/
  3. Puede consultarse aquí el texto del Acuerdo Final suscrito en el Teatro Colón de Bogotá: http://www.altocomisionadoparalapaz.gov.co/procesos-y-conversaciones/Documentos%20compartidos/24-11-2016NuevoAcuerdoFinal.pdf
  4. Este punto fue analizado este mes de mayo en Ginebra en el Examen Periódico Universal, en el cual se reiteró por parte de la comunidad internacional la preocupación frente a este asunto y la inconformidad por la ausencia de medidas por parte del Estado colombiano frente a esta situación. https://colombia2020.elespectador.com/jscroll_view_entity/node/2894/full/p2920shown; https://www.semana.com/nacion/articulo/colombia-en-el-examen-periodico-universal-de-ginebra-suiza/566555
  5. Reilly, Benjamin (2008). “Post-Conflict Elections: Uncertain Turning Points of Transition”, en From War to Democracy: Dilemmas of Peacebuilding. New York: Cambridge University Press.
  6. https://www.crisisgroup.org/global/risk-or-reward-elections-fragile-states
  7. http://www.indepaz.org.co/wp-content/uploads/2018/02/AT-N°-022-18-Riesgo-Electoral.pdf
  8. MOE. Segundo informe de la MOE a la Comisión Nacional Para La Coordinación Y Seguimiento De Los Procesos Electorales
  9. Pueden encontrarse en youtube videos que demuestran este particular.
  10. Puede consultarse los resultados del análisis de la MOE sobre los resultados de las elecciones del 27 de mayo: https://moe.org.co/hay-anomalias-en-las-cifras-en-363-de-los-13-135-formularios-de-delegados-e-14-equivalentes-al-28-de-la-muestra-revisada-moe/