German Paul Cáceres

* German Paul Cáceres

Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia. Especialista en Control y Gestión de Políticas Públicas y Magíster en Ciencias Sociales con orientación en Educación por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-Argentina). Actualmente trabaja en México en temas de evaluación de políticas de desarrollo social

La victoria de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y de su coalición electoral (Movimiento de Regeneración Nacional [MORENA], Partido del Trabajo [PT] y Partido Encuentro Social [PES]) ha sido contundente, una victoria con “carro completo” como se decía en el viejo régimen hegemónico del PRI que, por otras razones, se llevaba todo.

En una elección que tuvo una participación del 63%, AMLO ha ganado con el 53% y poco más de 30 millones de votos, ha sido el más votado en 31 de 32 entidades federativas con la sola excepción del bastión conservador de Guanajuato donde obtuvo el 30% de los sufragios, y ha logrado una ventaja nacional de 31 puntos porcentuales sobre el segundo lugar.

Por su parte, la coalición y los candidatos de AMLO han sido mayoría en 25 de 32 entidades para Senado y en otras cinco fueron la primera minoría. Han ganado la mayoría en 218 de los 300 distritos electorales para la Cámara de Diputados. 1

Dado que el sistema electoral mexicano otorga escaños por mayoría relativa y por distribución proporcional, con este resultado AMLO garantiza 55 de 96 senadores que se reparten por mayoría relativa y se estima que obtendrá 13 más de los 32 que se reparten por distribución proporcional. En la Cámara de Diputados tiene asegurados 218 de los 300 escaños por mayoría relativa y se estima que de los 200 escaños adicionales que se reparten por distribución proporcional, obtendrá entre 82 a 85 más. Garantiza así, mayoría en ambas cámaras.

La coalición MORENA-PT-PES ha ganado 4 de las 8 gubernaturas en juego2 y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, además de 11 de las 16 alcaldías locales de la capital del país. En las demás elecciones locales el desempeño ha sido similar: victorias en todos los niveles. En las gubernaturas que no se eligieron el 1 de julio, los de AMLO han logrado el dominio de cerca de 15 de los 32 congresos estatales y han aumentado considerablemente su representación en todos los demás.

En síntesis, hay una nueva realidad política en México3, se consolidó un liderazgo indiscutible y carismático que capitalizó el hartazgo con la clase política, la corrupción y la inseguridad que vive hoy el país, y de lo que AMLO ha culpado a la “mafia del poder que representa el PRIAN” (la alianza fáctica entre políticos del PRI y del PAN) y contra lo que opone, la que él ha llamado, la cuarta transformación en la vida pública de México.4

Sin embargo, más allá de los números del triunfo hay que advertir algunas disyuntivas que pondrán a prueba la credibilidad y el futuro del proyecto que representa MORENA: por un lado, decidir entre más gobernabilidad maquillando al régimen o reformándolo y yendo a fondo con sus promesas anticorrupción con la gran conflictividad que eso puede generar; por otro lado, decidir entre proyectar una imagen de “gobierno responsable” como lo piden y lo definen los poderes del status quoo jugarse su capital político para cumplir las promesas que son contrarias a los intereses de éstos y cortar los “copetes del privilegio”, como lo afirmó AMLO en un juego de palabras que asocio con la apariencia física de Peña Nieto.

El socio y la cargada:

Andrés Manuel promovió la alianza con el ultraconservador Partido Encuentro Social (PES) de origen cristiano y, a la vez, aceptó avalar a algunos candidatos cuestionados y recogió apoyos de personajes provenientes del PRIAN. Por un lado, un socio contradictorio y por el otro, “la cargada”: ese otro rasgo de la cultura política del viejo priismo que consistía en la adhesión incondicional de la clase política al candidato del PRI, que esta vez se manifestó en un numeroso deslizamiento de apoyos y operadores políticos del PRIAN a la campaña de López Obrador y que seguramente se intensificará en los próximos meses.

El pragmatismo de lado y lado pondrá a prueba la credibilidad del proyecto de MORENA, que tendrá que manejarse con la agenda ultraconservadora del PES —la cual, como producto de la alianza, podrá controlar hasta 56 diputados y 9 senadores5— y con el protagonismo que puedan adquirir en el nuevo gobierno los reencauchados del PRIAN.

Es probable que el segundo factor (la cargada) sirva, paradójicamente, para disminuir la necesidad del PES en la alianza, pues se espera que en la nueva legislatura algunos diputados y senadores del PRI y también del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC) se deslicen hacia MORENA o al menos apoyen su agenda más progresista.

Sin embargo, este segundo factor es el más crítico, pues se trata del dilema entre mantener sin concesiones la principal bandera de la campaña y explicación fundamental del triunfo, la lucha contra la corrupción, o ceder un poco por más gobernabilidad. Un solo ejemplo al respecto: AMLO prometió acabar con el caciquismo sindical bastión principalísimo de la corrupción política mexicana, pero rápidos de reflejos y gracias a la corrupción y su cercanía al régimen, destacados líderes de la casta sindical, priistas y multimillonarios ya han anunciado su apoyo incondicional, “su cargada”, al nuevo gobierno.

De cómo manejaran estos y otros galanteos dependerá que se mantenga la credibilidad: cumplir lo que se prometió en los términos con los que se convenció a las mayorías o gobernar con la tranquilidad que da no tocar los privilegios de quienes busquen ser nuevos aliados y ofrezcan dar más gobernabilidad y hegemonía política a López Obrador.

¿La transformación del régimen o un nuevo partido hegemónico?

Ni los más optimistas anticiparon la copiosa votación de MORENA en todos los niveles. Ha logrado por los votos todo lo que el viejo PRI lograba por el fraude. Las elecciones del 1 de julio han dado a un líder y a un partido un amplio control político en lo nacional, estatal y municipal, que se puede ver reforzado con la “cargada” post-elecciones.

MORENA, un partido en auge organizativo y cuya consigna es “la esperanza de México”, tiene el reto de optar por concretar las transformaciones al régimen político de México que encarna su promesa o la tentación de convertirse en una especie de nuevo PRI, en el nuevo partido hegemónico de México, fagocitando los restos de la izquierda del PRD y estimulando la descomposición del PRI. Las condiciones están dadas: un liderazgo fuerte en un país acostumbrado a la concentración de poder en la figura del presidente, la hegemonía puede no reñir con la eficacia en el gobierno, la debacle electoral del PRI sumado a su desprestigio puede llegar a ser definitiva6,MORENA aglutina apoyo en todo el espectro político, el PRD ya no cuenta como referente de la izquierda que ahora es MORENA7y el PAN que sería la principal fuerza de oposición ha quedado seriamente dividido y debilitado.

“Por el bien de todos, primero los pobres”

El reto más importante del nuevo gobierno es cumplir con las muy altas expectativas que se han generado en la sociedad. Con la frase “Por el bien de todos, primero los pobres”, AMLO resumió su pensamiento político en la declaración que dio luego de su triunfo en las instalaciones del Hotel Hilton de la alameda central en la Ciudad de México, a lo que la multitud, que se aglutinó allí, respondió con el grito unánime “es un honor estar con Obrador”. Escena que se repitió una hora después en una segunda manifestación que se organizó en el Zócalo capitalino.

Los rostros de esa multitud, venidos de todos los rincones de la ciudad y sus cercanías, no dejaban duda que los pobres están con Obrador y esperan de él que los reivindique, aunque hay que agregar que, con proporciones variables, AMLO ganó la elección en todos los niveles de ingresos (ricos y clase media también lo votaron mayoritariamente), ganó en todos los grupos etarios, entre mujeres y hombres, en todos los niveles educativos, en el norte, el sur y en el centro; las altas expectativas están a lo largo y ancho de la sociedad y la cobija puede no alcanzar para taparlos a todos.

El mensaje conciliatorio del ahora presidente electo, forzosamente, chocará con la definición de las prioridades. El primer round se verá en la discusión sobre los presupuestos que empezará en septiembre próximo de acuerdo con los tiempos legislativos y luego, cuando la realidad social y política imponga la necesidad de tomar las decisiones que marcaran la impronta del gobierno.

Con todo, la sociedad mexicana ha dado un mandato claro, cree mayoritariamente en MORENA y específicamente en AMLO y se ilusiona con su éxito en el gobierno. Andrés Manuel es la esperanza de México.

  1.  En el portal https://computos2018.ine.mx se pueden consultar los cómputos distritales del Instituto Nacional Electoral y que se reconocen como los resultados de la elección. El siguiente paso son las impugnaciones que se puedan presentar ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, tras lo cual se dará por finalizado el proceso electoral 2018.
  2. Veracruz, Tabasco, Morelos y Chiapas. En el Estado de Puebla, MORENA ha anunciado que impugnará la elección por considerar que hubo irregularidades en el recuento de votosque por ahora favorece por poco a la coalición PAN-PRD-MC.
  3.  De cualquier forma, el PRI y el PAN seguirán gobernando 12 estados cada uno, PRD y Movimiento Ciudadano 1 cada uno y el candidato presidencial que quedó en cuarto lugar, Jaime Rodríguez “el Bronco”, volverá de su licencia electoral a gobernar Nuevo León como independiente. PRI y PAN también mantendrán importante presencia en congresos locales y ayuntamientos (alcaldías).
  4.  AMLO hace referencia a la Independencia, a la Reforma encabezada por Benito Juárez y a la Revolución mexicana de principios del siglo XX, como las tres anteriores transformaciones. De ese tamaño es el propio límite que pone a su  gobierno.
  5.  Como consecuencia de la legislación electoral, paradójicamente el PES perderásu registro como partido políticonacionalal no alcanzar un mínimo de 3% de votos propios, pero sus representantes elegidos a nombre de la alianza harán presencia en el congreso.
  6. Lo que le ha ocurrido al PRI en estas elecciones da para un texto más largo, pero se puede mencionar lo sintomático que resulta que el otrora viejo partido sólo haya ganado,en coalición con el PVEM y Nueva Alianza,1 de 32 estados para senadoy que su representación allí pase de 54 a 13, que su representación en la Cámara de diputados pase de 203 a 45 y ahora sea tercera fuerza, que no haya ganado ninguna de las 8gubernaturas en juego, y que haya sido barrido en las elecciones del Estado de México su, hasta hoy, principal plaza electoral y política y cuyo gobernador priista tendrá ahora un congreso estatal de mayoría opositora.
  7.  Este es otro hecho político de relevancia, la recomposición en la representación política de la izquierda. El Partido de la Revolución Democrática (PRD) ha quedado reducido a una mínima representación y ha sufrido un vaciamiento de militantesy votantes a favor de MORENA.