“Nos vemos frente a dos modelos diferentes de construcción de paz:  uno en el que los territorios son abordados desde el punto de vista de su potencialidad de explotación económica y otro en que le apostamos a la integración efectiva del territorio nacional a través de la construcción de condiciones para el ejercicio efectivo de la ciudadanía”

Según el programa “somos defensores”, al día de hoy, año y medio después de la firma de la paz entre el gobierno de Santos y las FARC, van 435 lideres asesinados en Colombia. Siempre es momento para recordar que con cada una de sus muertes no sólo se está perdiendo a una persona, también está desapareciendo todo lo que esta persona representa, su experiencia, los años de formación y concientización que la llevaron a convertirse en líder, y aquello que simboliza y representa en su contexto local, así como en el nacional. Entonces, ¿qué nos dice respecto a la construcción de nación en épocas de posacuerdo el hecho de que sistemáticamente se esté asesinando a las y los líderes sociales?

Estas personas tenían en común el ser las y los voceros de quienes en los territorios alzan una voz crítica frente a un desarrollo territorial basado en un modelo económico extractivista (minería, monocultivos y petróleo). ¿Esto qué nos dice sobre el tipo de inclusión de los territorios en el modelo de desarrollo que viene acompañando las épocas de posconflicto?

A partir de año 2017, si bien ha habido una baja en la violencia generalizada, ha existido una focalización de las acciones violentas sobre los líderes, las lideresas y las y los defensores de derechos humanos. Esta focalización sobre las personas que representan la voz critica de sus territorios frente a los proyectos de desarrollo que llegaron junto a la firma del pos-acuerdo, mas que aniquilar una persona busca aniquilar aquello que ella representa, como por ejemplo el modelo de país al que su existencia le está apostando.

Tanto la ubicación geográfica, en los territorios históricamente olvidados por el Estado, como la sistematicidad de estas muertes nos muestra que detrás de ellas hay un mensaje dirigido a los territorios que históricamente han sido excluidos de la construcción de nación (Ver informes del programa “Somos Defensores”). Lo que sus muertes nos están diciendo es que en épocas de posacuerdo, momento en que el Estado tiene acceso a territorios antes ocupados por las FARC, el modelo de desarrollo con el cual se les está integrando es uno en que se espera que sus habitantes no ejerzan el derecho a discordar. Esto nos muestra que al mismo tiempo que el desarrollo está avanzando bajo un modelo extractivista, el Estado está retrocediendo en el proceso de construcción de garantías para el ejercicio de la ciudadanía.

Nos vemos frente a dos modelos diferentes de construcción de paz: uno en el que los territorios son abordados desde el punto de vista de su potencialidad de explotación económica, y otro en que le apostamos a la integración efectiva del territorio nacional a través de la construcción de condiciones para el ejercicio de la ciudadanía en los territorios que históricamente han sido relegados a los márgenes de la nación colombiana. Este segundo modelo nos reta a empezar a leer el país desde los territorios y no los territorios desde los niveles centrales. Y esto pasa por ayudar a construir garantías para que en esos territorios se puedan elevar las voces críticas sin que esto cueste la vida.

Como sociedad civil no podemos permitir que la sistematicidad del asesinato de líderes sociales nos acostumbre a él. Lo que se está jugando es un proyecto de nación, uno en el que la posibilidad de crítica es acallada sistemáticamente por las armas, contra otro en que le apostamos a saldar la deuda histórica que tiene la nación con sus territorios. Lo que está en juego es el proyecto de país para los próximos años. Es por ello que la consolidación del posacuerdo es un momento clave que la sociedad civil no puede dejar pasar sin volcarse hacia la exigencia de condiciones para que las y los líderes que representan la voz de sus comunidades, así como todos y todas las habitantes del territorio nacional, puedan ejercer plenamente su ciudadanía. Esto no sólo en nombre de los derechos humanos, sino en nombre de la construcción de un país que brinde las condiciones para construir una paz estable y duradera.

 

Referencia: Programa Somos defensores (2018). Informe anual 2017. Sistema de información sobre Agresiones contra Defensores y Defensoras de DD.HH. en Colombia. SIADDHH. Consultado el 23 de Julio de 2018 en https://choco.org/documentos/informe-anual-2017-piedra-en-el-zapato.pdf