Comunicación para la inclusión y la diversidad: 5 elementos para pensar antes de publicar 

Con la era digital comprendimos que es esencial tener un mensaje claro, coherente y con una estética que permita su entendimiento y amplia difusión. Sin embargo, esto no es suficiente cuando se comunica con perspectiva de derechos humanos. Es necesario contemplar algunos elementos comunes al momento de dialogar con nuestros públicos, sea por redes sociales, newsletters, correos electrónicos o en las publicaciones en los medios. 

A propósito del 7 de agosto: reflexiones en torno a la criminalización

No hay esperanzas de que la dinámica antidemocrática en la que nos han sumido años y años de criminalización sea diferente en estos cuatro años. De hecho, es muy preocupante que la primera propuesta del Ministro de Defensa, Guillermo Botero, haya sido “regular la protesta” para que ésta sea “ordenada” y “represente los intereses de la mayoría”. Señor ministro, ya sabemos lo que eso ha significado en la historia de Colombia. Las preguntas que surgen son ¿Si las reivindicaciones no representan el interés de los sectores privilegiados, ya no pertenecen a la “mayoría? y ¿Qué significa que sean ordenadas?  ¿Las protestas serán “reguladas” como en la época Uribe donde la estigmatización y el descalificativo de “terrorista” era el pan de cada día? 

Mami, ¿por qué matan tanta gente en Colombia? 

En el Mercado de Sopocachi en La Paz, Bolivia, asistí a una conversación que sostenía una niña y su mamá (la caserita a la que le compraba el jugo de chirimoya todas mis mañanas), en la que después de escuchar las noticias de la radio la niña le preguntó: «¿por qué matan tanta gente en Colombia?» y su madre le respondió, sin saber que yo era colombiano, «Pues así son no más, hijita, violentos, no ve». La radio estaba anunciando el asesinato de un líder social más, sin nombre, sin cara, sin culpables, sin razones. Solo comunicaron la escandalosa cifra que aumentaba a más de 300 asesinatos desde que se firmó el Acuerdo de Paz y que hoy 14 de agosto, según la Defensoría del Pueblo, completa 337 líderes con la muerte de Alfredo Manuel Palacio Jiménez en el pueblo más querido de la literatura colombiana: Aracataca. 

Algunas precisiones ideológicas sobre Iván Duque 

Es claro que el gobierno de Duque es una mezcla entre el conservadurismo más radical, basado en comunidades estrechas y homogéneas, y el neo-conservadurismo técnico y siempre del lado del capital. Es necesario comprender este proyecto para ver claramente cuáles son los antagonismos que pretende atizar el uribismo, qué grupos sociales representan la verdadera oposición y cuál es el sistema de valores que pretende consolidar la alianza entre conservadurismo-neoconservadurismo.  

Una Nueva política de vida y democracia directa 

A menudo parece un discurso romántico y demagógico el declararse defensor de la vida, pero la realidad ambiental y social nos va ubicando a los humanistas en esta orilla de defender lo obvio. El sentido común del capitalismo que domina las conductas y acciones cotidianas de las sociedades contemporáneas tiene en esencia un sentido antihumano, destructor de la naturaleza y que reivindica la desigualdad como un patrón de reproducción social imposible de ser transformado, porque es lo natural o un mandato divino.  

Delitos políticos y financiación de la Rebelión 

El Centro Democrático radicó 2 proyectos de reforma a la Constitución que buscan restringir aspectos fundamentales del Acuerdo de Paz en lo relativo a su punto central: la participación política de los ex insurgentes. El que más ha trascendido en la opinión pública es el que busca prohibir la posibilidad de considerar conexos al delito político, los delitos de secuestro y aquellos relacionados con narcotráfico. Usando la misma terminología del Acuerdo de Paz y la ley 1820, que reglamentó lo relativo a las amnistías e indultos, establece que en ningún caso tales delitos serán considerados conductas dirigidas a promover, facilitar, apoyar, financiar u ocultar el desarrollo de la rebelión.

Colombia hoy: decálogo desde el establo 

A nuestro Amahbul lo escuda cierta imagen de la ley (sus abogados), y lo amplifica su coro (los periodistas) con sus alertas, sus extras, su “última hora” y sus pánicos. Es así un ejercicio controlado de la palabra, sin rivales ni disputas, ligado al mando. Pero no se produce ninguna verdad, ningún abismo, nada insospechado: sólo la repetición de lugares comunes y signos conservadores (patria, honra), la reiteración de frases redundantes: la ilegalidad no riñe con el sentido común y lo obvio.