Dos lecciones de memoria histórica

A la devastadora violencia de la guerra no se la neutraliza ni se la repara ni se la supera solamente a través de instrumentos jurídicos (por muy importantes que estos puedan ser para atender las necesidades de aquellas personas menos favorecidas y más golpeadas por la violencia); sino que por el contrario, responder a esa violencia requiere de otro tipo de práctica y construcción de la memoria, que implique otra manera de exponerse al otro, y otro modo de pensar en uno mismo y de ser uno mismo.

Gerardo Molina Ramírez

Gómez Plata (Antioquia), agosto 6 de 1906 / Bogotá, marzo 29 de 1991. Intelectual, escritor y dirigente político de la izquierda colombiana. Nació en la pequeña población de Gómez Plata (Antioquia), allí pasó sus primeros años y cursó los estudios primarios. En 1921 viajó a Medellín, donde estudió el bachillerato en el Liceo Antioqueño e […]

Movilizaciones e insurrecciones

El gobierno se mantiene en la lógica de que el poder le pertenece y en medio de los avances hacia la paz en la mesa de conversaciones, retrocede frente a la sociedad usando la fuerza desmedida y el dedo amenazante de la judicialización, como anunciando que su fin no es solucionar, sino destruir las movilizaciones sociales y seguir en su empeño de derrotar a la insurgencia, no de pactar el fin del conflicto.

La pobreza de nuestros oligarcas

Todo intento de parte del gobierno por imponer condicionamientos a todo escenario de interlocución con los actores que están poniendo en entredicho los cimientos del mundo que habitamos, expone una visión oligárquica de la política que presupone que los muchos no tienen la capacidad de reinventar el sentido de lo humano, de la paz y de las relaciones sociales.