Anders Fjeld

* Anders Fjeld

Doctorante en Filosofía Política en Laboratoire du Changement Social et Politique (LCSP), Universidad Paris Diderot-Paris 7, Francia. Columnista y miembro del equipo editorial de Palabras al Margen. Cofundador del centro de investigación sobre utopía Archipel des Devenirs. Miembro del proyecto ECOS-Norte, "Pensar la subjetivación política hoy. Francia/Colombia". Ha sido varios semestres investigador invitado a la Universidad de los Andes, y profesor invitado a la Universidad del Estado de Haïti. Se especializa en el pensamiento político y estético de Jacques Rancière, y trabaja sobre movimientos políticos, utopía, economía política, neoliberalismo, críticas reconstructivas del marxismo y filosofía francesa contemporánea.

El término “capital humano” aparece por primera vez en el artículo “Investment in Human Capital and Personal Income Distribution” de Jacob Mincer en 19581. Mincer busca contribuir a la discusión neoliberal sobre las causas de las diferencias de ingresos en la población, argumentando que hay otro factor que tiene que tomarse en cuenta: los niveles de formación (tiempo de escolarización) y de experiencia (tiempo trabajando). Estos se constituyen como factores determinantes para el nivel de ingreso de cada trabajador. Básicamente, bajo esa perspectiva, un trabajador gana más que otro porque encarna más capital humano (escolarización y experiencia). Así se explican – y se justifican – las diferencias de ingresos en la sociedad.

En el artículo de Mincer se aborda una contribución limitada a una pregunta específica dentro de las discusiones neoliberales. Pero para comprender la importancia y las consecuencias de este término – teniendo en cuenta que aparece por ejemplo en las leyes colombianas actuales – el artículo tiene que ser contextualizado con respecto al proyecto neoliberal americano, más general en ese momento. Dentro de este proyecto, el término “capital humano” viene justamente a nombrar y organizar ideas centrales y tiene una importancia mucho más allá del artículo de Mincer.

¿En qué consiste entonces este proyecto?

El proyecto neoliberal americano en ese momento consiste en ampliar el neoliberalismo de una doctrina “puramente” económica a un pensamiento económico, político y sociológico. Se busca “liberar” la ciencia económica de su estatuto de ciencia particular para aplicar sus modelos explicativos a las relaciones sociales en general. La política neoliberal no se reduciría entonces a la mera gestión económica porque tendrá que ver con todas las relaciones y esferas sociales en general.

¿En qué consisten estos modelos explicativos?

No se trata meramente de traducir fuerzas y esperanzas humanas en factores cuantitativos y mensurables para ajustarlas al cálculo económico. Se trata más bien de modelarlas según fórmulas matemáticas de elección racional. Así, en el neoliberalismo, un trabajador no es primordialmente una parte de la cadena de producción, es más bien un individuo que toma decisiones económicamente racionales sobre la utilización de sus fuerzas y esperanzas. El salario no se calcula por lógicas capitalistas que reducen los trabajadores a mercancías (Marx), ni por el juego macroeconómico de oferta y demanda (Keynes), sino más bien por la agregación de las elecciones racionales de cada individuo. Y aquí interviene el término “capital humano”: un individuo calcula racionalmente la aplicación del capital que encarna, invierte para acumular más capital en forma de remuneración por el trabajo o más acumulación de capital humano (escolarización, profesionalización, etc.). Como dice Michel Foucault, el neoliberalismo piensa a los individuos como pequeñas empresas2. Y lo que en último lugar determina el destino de cada individuo-empresa es, implícita o explícitamente, la concurrencia. La inversión que cada individuo-empresa hace de su capital humano genera capital en función de su competitividad vis-a-vis con otros individuos-empresas.

Así, no se trata meramente de armonizar una red de relaciones sociales y laborales (excluyendo la pertenencia de conflictos y luchas sociales) por el hecho de que cada persona adquiere un capital social que sea útil para la comunidad en general. Tampoco se trata de motivar a cada persona a realizar, lo mejor posible, su potencial humano. Se trata más bien, esencialmente, de dejar fluir una lógica de concurrencia por todas las partes de la sociedad, aún las más locales, íntimas y personales.

¡Que todos los espacios sociales se vuelvan arenas de confluencia para que cada individuo-empresa pueda libremente invertir su capital humano (fuerzas, esperanzas, experiencias, conocimientos) y acumular más hasta su vejez!

Por ejemplo, la escuela no es un lugar de crecimiento personal y adquisición de conocimientos, es una factoría de competencias dando a cada individuo-empresa ventajas en la concurrencia del mercado de trabajo3. Factoría de capital humano destinado a la inversión.

El neoliberalismo revoluciona entonces la teoría liberal clásica de Adam Smith. Indicamos dos puntos fundamentales.

1. En Smith encontramos una teoría de clases y no de individuos-empresas, donde los trabajadores no ganan más que lo mínimo necesario para su propia reproducción. La clase capitalista – los que invierten y crean así lugares de trabajo donde la riqueza nacional crece por la producción de bienes – es la única clase que acumula capital para la inversión. Las riquezas personales de los capitalistas se justifican, para Smith, por la toma de riesgos de la parte del capitalista y por su papel esencial en el crecimiento de riqueza nacional. El neoliberalismo elimina la teoría de clases (de diferencias económicas estructurales en la sociedad) para generalizar una condición “igualitaria” para todos los individuos en la sociedad – todos los individuos se enfrentan igualitariamente a la condición de concurrencia creciendo e invirtiendo su capital humano.

De ahí que todas las izquierdas se vuelvan sin sentido para el neoliberalismo porque él, con su individualización extrema y su abolición de clases o diferencias económicas estructurales, excluye conceptualmente toda construcción colectiva de lucha. De hecho, no hay condiciones sociales de marginalización y explotación compartidas por grupos en razón de estructuras sociales y económicas reproductibles, sólo hay individuos que se enfrentan en libre concurrencia. Las herramientas conceptuales con las cuales el neoliberalismo analiza la sociedad y sus dinámicas excluyen de entrada la pertenencia de toda lucha social colectiva, se hacen constitutivamente ciegas a sus razones.

2. En Smith encontramos una política de laissez-faire, de la no-intervención del Estado en la vida económica. La vida económica se administra de la mejor manera cuando opera autónomamente por su propio funcionamiento y sin intervención “exterior” ninguna. Este funcionamiento consiste en la concurrencia económica natural, donde el egoísmo de cada individuo contribuye al bien común de todos (“la mano de Dios”). El neoliberalismo es completamente diferente. La concurrencia sigue siendo el principio que va a organizar la sociedad, pero el Estado tiene que intervenir activamente para preparar los espacios a la concurrencia libre, para deconstruir toda dinámica que impide la concurrencia. Todos los espacios sociales tienen que prepararse para la concurrencia4, donde las inversiones libres de capital humano devuelven a cada individuo lo que merece.

Los defensores de esta ideología se felicitan con su sonrisa de medio lado, ya que “al fin” la igualdad sería el principio reinante de la sociedad, porque cada individuo-empresa se encontrará en la misma situación de concurrencia y puede, entonces, crecer su capital humano para merecer un nivel de vida más alto. Justicia y democracia por una condición social igualitaria. Al fin.

El término “capital humano” viene así a nombrar, definir y justificar una parte fundamental del proyecto neoliberal que tiene que ver con su visión de la sociedad como flujos de individuos-empresas (invirtiendo su capital humano) en una dinámica de concurrencia “igualitaria”. De un lado, ese proyecto es teórico, es decir busca aplicar los modelos económicos a todas las esferas sociales a través de fórmulas matemáticas de elección racional. Del otro lado, y sobre todo, es político, es decir busca preparar todos los espacios sociales y naturales a la libre concurrencia a través de intervenciones estatales para llegar a una sociedad “justa” por su igualdad de oportunidad y una sociedad armónica por la impertinencia de conflictos y luchas sociales colectivas.

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1Jacob Mincer, “Investment in Human Capital and Personal Income Distribution”, Journal of Political Economy, Vol. 66, No. 4 (Aug., 1958), pp. 281-302.
2Michel Foucault, Naissance de la biopolitique, Paris: Seuil/Gallimard, 2004, 225-239.
3Ver el artículo de Libardo Sarmiento Anzola, Educación Market, http://palabrasalmargen.com/index.php/articulos/item/educacion-market?category_id=14
4Ver el artículo de Miguel Castello, El neoliberalismo en Chile, hoy, http://palabrasalmargen.com/index.php/articulos/internacional/item/el-neoliberalismo-en-chile-hoy?category_id=139