Los “Debates ad hominem” de Mauricio García. Sobre las falacias en la política

Aunque tanto Cepeda como Uribe y sus defensores hicieron afirmaciones sobre personas, sus retóricas no pueden hacerse equivalentes. En el primer caso se trata de argumentos fundamentados sobre personas en el contexto del control político y de un problema que difícilmente puede tratarse en abstracto, mientras en el segundo caso sí se trata de falacias, afirmaciones sin fundamento cuyo fin era atacar personas -no argumentos, pruebas o evidencias- con el fin de deslegitimarlas como interlocutores válidos.

“Soy capaz” y su incapacidad para pensar la realidad colombiana

Si la paz consiste en pueriles ejercicios mentales a través de mensajes vagos y sin mucho contenido, no creo que dejaremos de ahogarnos en el agua, o más bien, en el fango. Me resulta indecoroso e inaceptable que multimillonarios estén imponiendo sus visiones de paz y sus formas de ver la reconciliación con fines de competencia económica, sin fijarse que la comodidad que ellos tienen en este momento es el reflejo alterado de la pobreza de la muy inmensa mayoría.

Inclusión y exclusión. Dos posturas sobre la participación política

Una vez más el tema de las víctimas sale a relucir en las afirmaciones de los actores opositores a los diálogos, en tanto se erige como el principal obstáculo para la consecución de la paz la inevitable relación que se gesta entre la total impunidad —y por tanto la afectación a los derechos de las víctimas— y cualquier forma de acceder a cargos de elección popular.

Oligarquía, hacienda pública y tributos

La próxima reforma tributaria que se impulsará en 2015 aplaza el desmonte del 4 por 1.000 en las transacciones financieras y reimplanta el impuesto de patrimonio. La clase trabajadora será, una vez más, la mayor perjudicada: bajarán nuevamente los límites de ingresos y del valor de la propiedad para que todo el mundo pague tributos (basta con tener una precaria vivienda y un vehículo popular para estar obligado a declarar).

¿Relatos de una falsa democracia? La participación social en los esquemas de integración: el caso de la Unión Suramericana de Naciones – UNASUR

La escasa voluntad política real para permitir que los ciudadanos suramericanos incidan en el proceso de integración demostrada en la insuficiente divulgación del encuentro, las alusiones casi nulas sobre sus miembros y la ausencia de políticas nacionales sobre la participación en este tipo de esquemas supranacionales y, en suma, sobre las ventajas de un proceso de integración, hacen que muchas de las iniciativas se queden en declaraciones de buenas intenciones sin aplicación real y efectiva en el desarrollo de los pueblos.

La necropolítica y el “mal menor”: Hacia una nueva economía del poder después de Gaza

La matanza protagonizada por Israel en Gaza pone de presente que la necropolítica y el “mal menor” continúan siendo los dos idiomas centrales para describir las formas más extremas de violencia neocolonial actual. Esta nueva economía del poder acentúa las formas estatales del “dejar morir”, la creación de condiciones que garantizan la “muerte lenta” del “otro”, el exterminio de los palestinos mediante el racionamiento mortal de sus condiciones de vida y la anexión ilegal de sus territorios por parte del Estado de Israel. En esta nueva economía del poder la crítica y el conflicto aparecen ya anticipados en el cálculo de la destrucción (bajo el argumento del “mal menor”), una dinámica que alterna entre la muerte intensa del genocidio y la muerte lenta de la ocupación.

Palestina y las Naciones Unidas

Puede que las resoluciones de la ONU queden sepultadas y los pronunciamientos de la comunidad internacional ahogados por los hechos de fuerza de Israel. Puede que Israel logre ocupar todo el territorio palestino y logre demorar o incluso impedir definitivamente la creación formal de un Estado palestino. Pero Israel no podrá, al menos por un largo tiempo, borrar a los palestinos de la tierra.

Resistencia a la minería en el Sur de La Guajira

Las comunidades denunciantes mostraron que el extractivismo minero solo les ha traído la pérdida de territorios, la destrucción de las bases de su subsistencia para depender exclusivamente del mercado, el agotamiento de las fuentes de agua –no solo por la sequía sino por el alto consumo de agua por parte de Cerrejón para la explotación minera y hasta ¡para mantener sus campos de golf!–.