Andrea Cely Forero

* Andrea Cely Forero

Politóloga de la Universidad Nacional de Colombia con título de Maestría en Estudios Culturales de la Universidad de Los Andes. Dentro de sus principales intereses investigativos se encuentran los movimientos sociales en América Latina y la acción política en la vida diaria. Tiene publicados los resultados obtenidos sobre experiencias de pedagogía feminista, planes de vida como alternativas políticas de resistencia y las tensiones entre el movimiento social y político en América Latina. Hace parte del Congreso de los Pueblos, una experiencia de movilización social que intenta construir legislación popular

La decisión que toma Sergio David Urrego para muchos es una señal de protesta. Para otros, se convierte en la confirmación de un dolor. Y en lo concreto es la muerte de un estudiante provocada por una complejidad de relaciones que limitan la capacidad de amar.

Después de leer las noticias publicadas en varios medios de comunicación y, en especial, los fragmentos de las cartas que Sergio David deja a sus familiares1, recordé un libro publicado en 1992 que relata una historia muy similar y que me dejó una sensación hermosa: el cariño y las estrategias cotidianas de un par de estudiantes homosexuales para compartir sus cuerpos a la vista de todos y al mismo tiempo a escondidas del mundo.

En un fragmento del libro Un Beso de Dick2, escrito por Fernando Molano, uno de los personajes principales (Felipe) expresa lo siguiente, después de ser herido por su padre:

“Si no nos hubiera visto el celador… qué brutos: debimos tener cuidado… Pero ¿de qué? O sea ¡Por qué! A la final, lo malo no es habernos besado, sino que nos hubiera visto el celador. De verdad: si no nos hubieran visto, ahora yo estaría todo feliz y no llorando como una pelota (…) y papá no querría sacarme del colegio, ni nada; y nadie me estaría preguntando que por qué, Felipe, por qué…” (Molano, 1992, p. 113).

Y entonces recuerdo que una de las notas en el periódico afirma que todo comenzó cuando un docente le decomisa un celular a otro estudiante con la foto de Sergio y su pareja dándose un beso y los lleva a psicorientación. (Me viene a la memoria además el caso de la pareja en el Centro Comercial Av. Chile y así…).

Ahora bien, ¿el problema es el beso? Parece que para la mayoría de colegios que hacen parte de este sistema educativo así es. Y en este sentido, recojo una de las expresiones más frecuentes en los Manuales de Convivencia de los colegios en Bogotá:

“Quedan prohibidas las manifestaciones de amor obscenas, grotescas o vulgares en las relaciones de pareja dentro y fuera de la institución”.

O las expresiones atribuidas a los padres de su compañero, refiriéndose a Sergio:

“Pretende con su actuar manipular y dominar a su hijo para que acceda a mantener una relación de noviazgo con él por medio de manifestaciones afectivas en público”.

Es decir, tanto para los colegios como para algunos padres y madres de familia, el problema se encuentra en las expresiones de amor y particularmente, aquellas que se demuestran en público. En este sentido, el personaje del libro tendría razón, si el docente en este caso no hubiera visto esa foto, ¿seguramente Sergio estaría vivo?

Es posible. Como también es posible que no. En realidad lo que me interesa expresar es la incapacidad que tenemos como sociedad y en especial como individuos para reconocer el afecto. Ni qué decir de las directivas de un colegio, que bien podrían ser centenares en Bogotá. Pareciera que les costara reconocer la sensación que experimentaron cuando les atrajo alguien hace muchos años, o la necesidad inexplicable de ver a un niño comportarse a partir de un modelo inexistente, que seguramente ni sus parejas cumplen.

Varias personas podrían reclamar también la forma en que este colegio le negó sistemáticamente el derecho a la educación a Sergio David, y seguramente podrían ganar algunos instrumentos creados para reclamar la garantía de un derecho. Pero, ¿realmente el problema fundamental radica en la asistencia a una institución educativa como ésta? Es importante saludar la iniciativa de cerrar este tipo de instituciones y, sin embargo, si esa fuera la medida, no tendríamos los colegios necesarios para garantizar la mínima asistencia de estudiantes.

En este sentido, estoy de acuerdo con algunas afirmaciones hechas por un colectivo estudiantil que publica en su blog Aula y Palabra lo siguiente:

“(…) en efecto, este dolor va más allá de entender su condición sexual. Su muerte refleja una dura y triste realidad, en la cual expresar la identidad puede ser peligroso.

(…) el problema no se solucionará cerrando una institución de educación. De qué sirve cerrar un colegio si en muchos inclusive los laicos, expresar una opción sexual o identitaria distinta es tachado de pecado. Tendremos que darle un vuelco completo a nuestro sistema educativo si queremos evitar que casos como los de Sergio sigan ocurriendo. Su suicidio es (un) síntoma”3.

En otras palabras, transformar un modelo y un sistema educativo que se construya a partir del reconocimiento de la diferencia y del respeto a la identidad. Seguramente si relacionamos las siguientes palabras entendamos sólo una parte de las relaciones que obstaculizaron el cariño de una persona hacia otra en un escenario educativo: Anarco, Ateo y Homosexual. Yo, igual que Sergio David, ofrezco disculpas a quienes estas palabras sigan generando escozor.

Y finalmente, quisiera terminar con un fragmento más del libro citado al inicio de esta columna:

“Una estupidez de sueño, me digo, ahora que el timbre suena y las puertas del colegio se abren; otra vez estaré en el salón mirando a Leonardo la tarde entera. Ni siquiera podré hablarle porque hace días andamos de disgusto. Pero en el recreo Libia me buscará de nuevo para decirme te quiero, claro; y yo le sonreiré para mentirle lo mismo…”.

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1Las pruebas de Sergio, artículo publicado en El Espectador: http://www.elespectador.com/noticias/bogota/pruebas-de-sergio-articulo-515085
2Para la lectura de este libro en línea, se puede descargar en el siguiente link: http://www.camaramedellin.com.co/site/DesktopModules/Bring2mind/DMX/Download.aspx?Command=Core_Download&EntryId=232&PortalId=0&TabId=515

3La doble moral colombiana. Colectivo de la Calle: http://aulaypalabra.wordpress.com/2014/09/08/la-doble-moral-colombiana/#more-4216