¿Quién le teme a la paz? Problemas y perspectivas de las negociaciones de La Habana

Con todo, el reto más importante es para los sectores organizados de esa mayoría que apuestan por la paz, para superar sus problemas de acción colectiva. Tanto el eventual acuerdo entre la guerrilla y el gobierno, como la construcción de la paz, dependerán en últimas de la capacidad de los movimientos sociales y otros actores progresistas para sustraer esa mayoría de la influencia de los adversarios y articularla en función de la paz con justicia social.

Las víctimas y el fantasma del Caguán

La declaración de los diez principios para la discusión del quinto punto del actual proceso de paz, tiene como base el reconocimiento de todas las víctimas del conflicto y de la responsabilidad de los distintos actores en el mismo. Si bien la apuesta por garantizar los derechos a la verdad y la reparación constituyen un gran avance, la posibilidad de parar la guerra como garantía de no repetición parece un desafío enorme que las partes negociadoras no han podido asumir.

El derecho a la ciudad como propósito actual

Hay que tener en cuenta un debate sobre la participación, pues bajo el modelo actual de ciudad y país inmerso en un claro sistema-mundo capitalista, los actores del sector privado querrán actuar e incidir en los escenarios de construcción de ciudad a favor de sus intereses. Pareciera obvia la ilegitimidad de los sectores privados a la hora de hablar sobre el futuro de la ciudad, pero es un tema que hay que tener claro para hablar del derecho a la ciudad.

El narcotráfico aún es una maldición en el fútbol de Colombia

Mientras se mantienen los altos índices de sintonía de las narco-novelas y las envidiables ventas de la narco-literatura, es necesario comprender que el dinero del narcotráfico, en las últimas tres décadas del siglo XX, evitó una crisis económica en Colombia, dificultades que sí afrontaron otros países de América Latina, es decir, la incidencia del narcotráfico, en distintos escenarios colombianos, es una verdad que aún no queremos ver.

¡Oh! ¿Y ahora quién podrá defendernos?

Nuevamente los actos de represión e intimidación en contra de la población, de la educación popular rural y del movimiento estudiantil, volvieron a resurgir. Sin embargo la generalización del miedo y las campañas de desinformación mediática no pudieron evitar el desarrollo y gestación de un proceso que comenzó a evidenciar un estado de agotamiento social, de desesperación colectiva ante un sistema político que respondía ante cualquier demanda social con el uso “legítimo” de la violencia.

O todxs liberándonos, o todxs como estamos!

En la actualidad, la gran mentira del libre mercado no se la creen ni quienes la defienden a capa y espada desde los distintos ministerios y cargos públicos. No es nada desfasado afirmar que Colombia es un paraíso de monopolios. Es más, la figura del cartel, reservada para señalar a los señores del narcotráfico, se corresponde con la realidad de gran parte del empresariado colombiano.