Emilse Galvis

* Emilse Galvis

Estudiante del Doctorado en Filosofía de la Universidad de los Andes, Magíster en filosofía de la misma universidad y Licenciada en Humanidades y Lengua Castellana de la Universidad Distrital F.J.C. Sus intereses académicos son: Filosofía política contemporánea, Escritura y Política y nuevas formas de Subjetivación Política a partir de autores como Michel Foucault, Jacques Rancière y Simone Weil. Integrante del grupo de investigación Poder, Subjetividad y Lenguaje de la Universidad de los Andes y del proyecto Ecos-Nord “Comprender la subjetivación política hoy: experiencias y conceptualizaciones” en convenio con París Diderot 7

Hoy día, por la vía más veloz y barata, toma uno conocimiento de todas y cada una de las cosas para olvidarlas en el mismo momento con idéntica rapidez

M. Heidegger –Serenidad1

Tal y como fue anunciado esporádicamente por algunos medios de comunicación, el miércoles 21 de enero de 2015 fue encontrado muerto en el municipio de Gachancipá-Cundinamarca el líder político y social Carlos Alberto Pedraza, licenciado de la Universidad Pedagógica Nacional, líder cívico-popular del magisterio, integrante del Proyecto Nunca Más, del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado y del Congreso de los Pueblos. Pedraza, como muchos otros líderes sociales en Colombia, fue un defensor de los derechos humanos y participó con el Movimiento de Víctimas en la recuperación de la memoria histórica de los crímenes de lesa humanidad atribuidos a agentes del Estado. Además, participó en la “Campaña permanente contra la brutalidad policial, por la garantía de los derechos humanos y el desmonte del ESMAD” y trabajó con las organizaciones campesinas desde el Movimiento de Masas Social y Político del Centro Oriente2.

Este hecho, que no puede resultar una cifra más en la cantidad de líderes sociales asesinados en el país en los últimos años, merece un total rechazo por parte de la opinión pública nacional e internacional por varias razones: primero, este hecho silencia violentamente la lucha de distintas organizaciones que han defendido a miles de víctimas generadas por agentes del Estado. Se silencian así las voces de las víctimas, las voces de la memoria y se des-dibuja un horizonte de reconfiguración de lo político que busca otras y diversas formas de reconstruir este habitar con otros en un escenario en conflicto. Estos hombres, estos cuerpos, estas voces y estos ecos de las distintas organizaciones se van oscureciendo como sombras después de una bala en la cabeza!

Segundo, se frena radicalmente un compromiso político y un proceso de trabajo social que se ha puesto en marcha a partir del trabajo de las organizaciones de trabajadores, estudiantes y diversos y múltiples sectores populares. En este sentido, se desata el tejido social de los sectores democráticos y populares que hoy están construyendo y consolidando caminos para la construcción de la paz. En efecto, las amenazas, la persecución y las muertes de manera sistemática y estratégica de las que están siendo objeto los líderes del movimiento político y social, socavan las condiciones para consolidar una verdadera democracia en Colombia.

Tercero, la muerte de Carlos Alberto Pedraza se constituye en una evidencia clara y contundente de la falta de garantías en el ejercicio del trabajo social y político que realizan las organizaciones sociales, políticas y populares del país. Como lo ha reiterado el Congreso de los Pueblos: “Estamos transitando un momento importante para el futuro de país, representado en la apertura de diálogos entre la insurgencia y el gobierno nacional para la búsqueda de la paz de Colombia; pero dicha iniciativa y voluntad política apoyada por las mayorías del país pretenden ser cercenadas con amenazas, atentados e intimidaciones. Los grupos paramilitares han iniciado una ofensiva nacional contra procesos, líderes y organizaciones sociales que luchan por los derechos humanos, la democracia, la dignidad de las víctimas y la paz de Colombia”3. Así pues, la paz en los territorios sólo se construye con garantías políticas para aquellas voces críticas que en este momento fortalecen procesos de transformación en las condiciones de vida de los habitantes de las distintas regiones del país.

Finalmente, si desde el año pasado se vienen multiplicando las amenazas de muerte contra comunicadores, líderes sociales y campesinos; y si esta estructura represiva no parece cambiar ni disminuir a pesar de estar en medio de un proceso de paz, debemos buscar otros caminos intransitados para resistir estas formas de violencia estructural, debemos resistirnos al olvido inmediato y veloz de estas voces que retumban, resistirnos al silencio y a la ausencia y habrá que tomarnos en serio el Daño Político -con mayúscula- que este tipo de asesinatos causa a los movimientos sociales, a la búsqueda de la democracia en el país y a la construcción de la paz.

 

 

 

  1. Agradezco a Ana María Parra por regalarme esta cita y el texto de Heidegger.
  2. http://www.verdadabierta.com/procesos-de-paz/farc/5591-que-hay-detras-de-asesinato-del-lider-social-carlos-pedraza
  3. http://www.colectivodeabogados.org/alertas-de-accion-206/denuncias publicas/article