Fernando Forero Pineda

* Fernando Forero Pineda

Estudiante del Doctorado en Filosofía de la Universidad Nacional de Colombia. Magister en Filosofía de la misma universidad. Estudió Ciencias Sociales y Sociología. Profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad Nacional de Colombia

El modelo de medición con el cual Colciencias evaluará a los grupos de investigación en la convocatoria No. 693, aunque tiene aspectos positivos que deben ser destacados como, p. e., que reconoce revistas y editoriales internacionales según sistemas de indexación y resumen (SIR) de trayectoria, que le hace justicia a un mayor número de productos de distintas áreas del saber que el modelo anterior no consideraba, que se esfuerza por destacar –y financiar– a los grupos de investigación comprometidos con la generación de saber, entre otros, aunque tal modelo tiene aspectos positivos, digo, también tiene serios problemas que están afectando fundamentalmente a las áreas de las ciencias sociales y humanas. En lo que sigue nos detenemos únicamente en uno de estos problemas, a saber, el modo como Colciencias está evaluando los principales productos de investigación resultado de estas áreas (libros, capítulos de libro y artículos).

Es sabido que recientemente varios grupos de investigación procedentes de las ciencias sociales y humanas manifestaron que no participarán en la nueva convocatoria de medición de grupos de investigación de Colciencias1. Hay muchas razones para tomar esta determinación. Lo primero que salta a la vista cuando se consideran los resultados de la última convocatoria de medición de grupos es que el porcentaje de participación de los grupos de ciencias sociales y humanas en las categorías más altas (A1, A y B) se ha venido debilitando; es probable que en la nueva convocatoria de medición de grupos esta tendencia se mantenga. Ello es así porque las nuevas mediciones de grupos no reconocen el modo como tiene lugar la generación de nuevo conocimiento en las ciencias sociales y humanas y, más aún, castiga o subvalora los principales productos de estas áreas (libros, capítulos de libro y artículos) pues los juzga y mide con herramientas inadecuadas.

La evaluación de los libros

Consideremos primero el producto por excelencia de las ciencias sociales y humanas, a saber, el libro o el capítulo de libro. Las nuevas disposiciones de Colciencias subvaloran e incluso desconocen a éste que es el resultado más notable de nuestras áreas de conocimiento. El asunto es el siguiente: Colciencias sólo reconoce como publicaciones científicas los libros o capítulos de libro que aparezcan en el Book Citation Index de Thomson Reuters (en adelante BKCI), o en una editorial reconocida a nivel nacional por la reciente convocatoria de clasificación de revistas y libros de investigación de Publindex (el índice bibliográfico colombiano que clasifica y certifica las publicaciones científicas nacionales). Dicho de otra manera, casi la totalidad de los libros que no aparezcan en el BKCI o que no hayan sido publicados en una editorial nacional reconocida por Publindex, quedan clasificados como “generación de contenidos” y, en todo caso, desclasificados como productos de investigación. Hay dos asuntos importantes aquí para analizar.

Por una parte, cuando Colciencias adoptó el BKCI como criterio para valorar los libros no nacionales, dejó por fuera una parte importante de las editoriales en las que se produce investigación social y filosófica seria. Según un estudio reciente “el análisis del impacto de la valoración de los libros a nivel mundial que ha hecho el BKCI dominan: Inglaterra (9.406 libros), Estados Unidos (4.404), Alemania (1.422) y Holanda (1.094). Conjuntamente suman 16.326, es decir, el 96% de los libros presentes en el BKCI han sido publicados por editoriales con sede en esos 4 países. Países europeos de gran tradición en ciencias sociales y humanidades como Francia e Italia sólo tienen 56 y 5 libros indexados respectivamente. En Latinoamérica el mejor situado es México con 2 libros. El BKCI es una empresa privada de los Estados Unidos que califica con criterios específicos de su cultura de investigación a los libros universitarios” (Torres, Delgado, 112: 2013). El uso del BKCI como criterio para clasificar las publicaciones no nacionales termina por castigar a quienes encontramos en el libro nuestro más importante producto de investigación, pues las publicaciones que se hagan en otros países con editoriales no reconocidas por esa filial de Thomson Reuters no son tenidas como publicaciones científicas. Brasil, Francia, Italia, Alemania, Argentina, España, etc, cuentan con editoriales de la más alta profesionalidad y calidad que Colciencias no reconoce porque no aparecen en el BKCI.

El informe que citamos anteriormente concluye lo siguiente: “[l]a configuración que se ha presentado del BKCI para los editores de ciencias sociales y humanidades por países recuerda mucho a la WEB of SCIENCE de Revistas, es decir, una orientación marcadamente anglosajona, con poca cabida para los editores de otros países y materiales en otros idiomas que no sean en inglés. Además pese al gran número de editoriales científicas de libros y monografías que existen en el mundo –y que pueden cumplir los criterios de Thomson (pensemos sólo en las universitarias)–, tan sólo 18 editoriales han bastado para construir la columna vertebral del BKCI” (Torres, Delgado, 112: 2013).

Por otra parte, en las recientes convocatorias nacionales de Publindex para el reconocimiento de editoriales nacionales se redujo radicalmente el número de editoriales colombianas que, según esa entidad, garantizan la calidad científica y editorial. En otra formulación, en nuestro país hoy contamos con menos editoriales cuyos productos merecen ser descritos como “generación de nuevo conocimiento”. Hasta hace unos meses las únicas editoriales en las que se consideraba que se producía ciencia en Colombia eran las de la Universidad Nacional de Colombia, Ediciones Universidad Simón Bolívar y el Fondo Editorial Rémington. Importantes editoriales como la de la Universidad de los Andes, Externado, Antioquia, Valle, Rosario, Javeriana, todas editoriales de calidad y tradición, perdieron el reconocimiento.

Lo que precipitó la reciente protesta de varios grupos de investigación procedentes de las ciencias sociales y humanas contra la nueva convocatoria de medición de grupos de Colciencias fue, entre otras, la exigencia absurda según la cual para que un capítulo de libro o libro sea validado como producto de investigación el investigador debe llevar soportes a la Universidad a la que está vinculado de la existencia del libro, de la trayectoria de la editorial en la que fue publicado, de los conceptos de los pares evaluadores que arbitraron el libro, etc. El propósito es que la Universidad o centro de investigación que sea del caso reconozca el libro o el capítulo de libro y que con ello cuente para Colciencias como un producto de investigación. Esta disposición es otra expresión de la ceguera de Colciencias con aquellos que divulgamos nuestro conocimiento mediante libros.

Reconocimiento de revistas de ciencias sociales y humanas

Ocupémonos ahora del valor de las revistas especializadas en ciencias sociales y humanas para la nueva medición de Colciencias. Para que un artículo publicado en una revista internacional sea considerado por Colciencias como “publicado en revista especializada”, es decir, como producción científica, debe aparecer en revistas indexadas en bases de datos de ISI, (SCI y SSCI) o SCImago – Scopus de Thomson Reuters. El problema está en que estas bases de datos no registran adecuadamente la producción en ciencias sociales y humanas. Quisiera apoyarme en las revistas de filosofía para mostrar la insuficiencia de tales bases de datos. SCImago – Scopus reconoce únicamente a las siguientes revistas latinoamericanas de filosofía: la “Revista Hispanoamericana de Filosofía – Crítica” de México, la revista “Tópicos” de Argentina, la revista “Ideas y Valores” de Colombia, la “Revista de filosofía” de Venezuela y un par de revistas brasileras. Todas estas revistas están clasificadas por Scopus en los cuartiles 3 y 4 lo que significa que si un filósofo colombiano publica en alguna de ellas Colciencias la reconocerá, pero su valor será similar al de una publicación nacional en una revista clasificada por Publindex en categoría C o D.

Con ello se quedan por fuera del rango de mira de Colciencias varias revistas de filosofía de otros países de la región, cuya calidad es altamente reconocida por la comunidad filosófica – pienso en revistas de Chile y Perú muy notables. A esto se suma el desconocimiento de varias revistas de filosofía de Alemania, Francia, los países ibéricos, etc., de trayectoria, pero invisibles en las bases de datos del grupo SCImago – Scopus. Las publicaciones en revistas internacionales que si bien son reconocidas por las comunidades académicas, pero no por los SIR en los que Colciencias se apoya, no son clasificadas en nuestro país como publicaciones científicas sino como “generación de contenidos”. Hice este mismo ejercicio con un par de disciplinas de las ciencias sociales, la historia y la sociología, y los resultados fueron tan lamentables como los que encontré en filosofía.

La dificultad con las bases de datos adoptadas por Colciencias está en la unilateralidad de la elección: se toman bases de datos que bien pueden servir para poner en evidencia la calidad de la producción en ciencias de la naturaleza, ingenierías y medicina, pero no en las ciencias sociales y humanas. Colciencias se apoya en bases de datos como Scopus, WOS o BKCI, pero desconoce otras bases de datos construidas en función del modo como tiene lugar la investigación en ciencias sociales y humanas. Este es el caso de Google Scholar o del Scholary Publisher Indicators (SPI). En los últimos años se ha venido fortaleciendo el índice Google Scholar de medición; en él las revistas de ciencias sociales y humanas son más visibles y reconocidas con más justeza.

El criterio de tasas de citación

Quisiera hacer una última anotación. Es sabido que los productos de investigación que se registran en la plataforma de Colciencias son evaluados según tres criterios: existencia, visibilidad e impacto. Los indicadores de existencia son aquellos que aparecen en la aplicación CvLac (la hoja de vida que los investigadores colombianos diligencian ante Colciencias) acompañados de un asterisco y definen toda la información sin la cual no se puede decir que un producto haya sido efectivamente publicado. Ahora bien, los indicadores de visibilidad e impacto son los que pueden agregar valor a un producto. El problema para las ciencias sociales y humanas está en estos indicadores.

Una de las maneras de medir la visibilidad y el impacto de la producción de un investigador es mediante el registro de tasas de citación. Pues bien, este es un procedimiento que va en detrimento de los productos de las ciencias sociales y de las humanidades. Pues la tasa de citas en otras áreas de conocimiento (ciencias y medicina, por ejemplo) es muy superior a la tasa de citas en ciencias sociales y humanas, de modo que los productos de aquellas áreas del saber tienden a tener un plus frente a los de estas. Un informe reciente revela que “[l]a tasa de citas en Medicina es mayor que la tasa en Ciencias Sociales en un factor de 8 a 3, y mayor que la del Derecho y Humanidades en un factor de 8 a 1. De manera que los artículos de Ciencias Físicas se citan dos veces más que los de Ciencias Sociales, y cuatro veces más que los de Derecho y Humanidades” (LSE, 2014). Medir los indicadores de impacto y visibilidad mediante índices de citación contribuye al privilegio de los grupos de investigación de las ciencias de la naturaleza y de la medicina en detrimento de las ciencias sociales y humanas.

No queda más que invitar a los científicos sociales y humanistas para que reunamos el coraje y el esfuerzo y trabajemos conjuntamente en estos temas. Debemos evaluar detalladamente el impacto de las recientes convocatorias de Colciencias en nuestras áreas de conocimiento en lo tocante a financiación, formación de profesionales de alto nivel y clasificación de investigadores y grupos de investigación y, por qué no, basados en nuestros análisis podríamos proponer a Colciencias unos lineamientos para que se evalúen y financien nuestras áreas de conocimiento con criterios diferenciados.


BIBLIOGRAFÍA

LSE (London School of Economics), (2014). Maximising the impact of academic research. The impact blog. Disponible en: http://blogs.lse.ac.uk/impactofsocialsciences/the-handbook/chapter-1-what-shapes-the-citing-of-academic-publications/#academic_careers

Torres-Salinas, D; Delgado, Emilio (2013). “Cobertura de las editoriales científicas del Book citation index en ciencias sociales y humanidades: ¿la historia se repite?”. En: Anuario ThinkEP, v. 7, pp. 110-113. Está artículo aún está disponible en la siguiente página: http://digibug.ugr.es/bitstream/10481/26362/1/110-113-Torres-Salinas-Delgado-Book-cit-index.pdf.